Rosa María Calaf reivindica en la UCLM el rigor frente a lo virtual

La III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’ en la UCLM debate por un sector “más justo e inclusivo”

La Universidad de Castilla-La Mancha ha celebrado en Cuenca la III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’, un espacio de reflexión sobre el papel de la mujer en el sector.

La corresponsal Rosa María Calaf, la periodista de moda Leticia García y la montadora Ascen Marchena analizaron los retos de la profesión desde una perspectiva de género.

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha acogido en Cuenca la III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’, un encuentro organizado por la Facultad de Comunicación que ha reunido a profesionales destacadas del periodismo, la moda y el cine para reflexionar sobre los desafíos del sector y avanzar hacia una industria “más justa e inclusiva”. La actividad se enmarca en el programa de actos conmemorativos del Día Internacional de la Mujer impulsados por la institución académica.

La jornada fue inaugurada por la delegada del rector para Políticas de Igualdad, María Encarnación Gil Pérez, quien definió el encuentro como un espacio para “construir una industria de la comunicación más justa e inclusiva”. Según explicó, el objetivo de la iniciativa es fomentar el debate y promover “nuevas formas de pensar y ejercer la comunicación”, contando para ello con mujeres referentes en diferentes ámbitos profesionales.

En el programa participaron la periodista y corresponsal internacional Rosa María Calaf, la redactora jefe de S Moda Leticia García y la montadora de cine y televisión Ascen Marchena, quienes analizaron cuestiones como el periodismo de moda, el montaje audiovisual o la corresponsalía internacional desde una perspectiva de género.

Moda, política y desigualdad en la industria

La primera intervención de la jornada corrió a cargo de Leticia García, redactora jefe de S Moda y autora del libro Batallón de modistillas, quien defendió que la moda no debe entenderse únicamente como un fenómeno superficial.

“La moda se vende como algo frívolo, pero si tiras del hilo puede hablar de lo social o de lo político”, explicó la periodista durante su intervención. No obstante, subrayó que el feminismo todavía no ha penetrado plenamente en la industria, que continúa dominada por hombres en los puestos de poder.

En este sentido, señaló que “los dueños y diseñadores millonarios, en su mayoría, son hombres”, mientras que el funcionamiento del sector está diseñado para que ellos conciban las ideas y ellas las ejecuten.

La periodista también analizó algunas tendencias actuales que, a su juicio, reflejan una vuelta a planteamientos más conservadores, como la estética del clean look o el regreso de ciertos conceptos asociados a la feminidad tradicional, como la elegancia o la sofisticación.

Frente a estas corrientes, destacó el papel que han desempeñado históricamente las tribus urbanas, que utilizan la moda como herramienta de contestación social o para expresar discursos disidentes. Aunque esta dimensión reivindicativa también ha aparecido en ocasiones en los desfiles de moda, García considera que actualmente tiene menor presencia en la moda dominante.

“Ahora, con la moda mainstream, pasa menos, pero siempre hay una moda que utiliza la ropa como reivindicación”, afirmó.

El montaje de cine y la segregación de roles

La jornada también contó con la participación de Ascen Marchena, montadora de cine y televisión y coordinadora de posproducción, quien abordó su experiencia profesional en la industria audiovisual.

Marchena relató cómo descubrió su vocación tras ver la película ‘El espíritu de la colmena’, del director Víctor Erice, y cómo años después ha llegado a montar la última película del propio cineasta, en un recorrido profesional que define como fruto de una actitud combativa.

La montadora se describió como una “peleona en la sala de montaje”, una característica que considera clave para abrirse paso en un sector en el que persisten dinámicas de segregación por género.

En su intervención, desmontó además una idea extendida dentro del sector audiovisual: la supuesta feminización del montaje cinematográfico.

“Se considera que el montaje es un gremio femenino, pero los datos muestran que solo representamos el 38 %”, explicó, evidenciando la brecha existente incluso en áreas donde tradicionalmente se ha asociado mayor presencia de mujeres.

A lo largo de su carrera, Marchena ha trabajado con directores de renombre, entre ellos Pedro Almodóvar, y ha colaborado también en proyectos para grandes plataformas de vídeo bajo demanda, lo que le ha permitido conocer de primera mano la evolución de la industria.

Rosa María Calaf reivindica el periodismo de calle

La jornada fue clausurada por la periodista y corresponsal internacional Rosa María Calaf, quien reflexionó sobre el papel del periodismo en un contexto marcado por la digitalización y los cambios en el consumo de información.

Durante su intervención, defendió la importancia del rigor informativo y del contacto directo con las fuentes, recordando que el periodismo no puede limitarse a la información virtual.

Lo virtual es fantástico, pero hay que salir a la calle y conocer a los protagonistas”, afirmó desde Cuenca.

Para Calaf, esta forma de ejercer el periodismo es esencial para combatir a quienes no desean sociedades informadas. “El futuro del mundo depende de la voz que lo cuente”, señaló, poniendo como ejemplo la guerra en Gaza, donde actualmente no se permite la entrada de periodistas internacionales, lo que dificulta la verificación directa de la información.

La periodista recordó también que su vocación inicial era la de ser exploradora, un sueño que considera haber cumplido gracias a su trayectoria como corresponsal internacional.

Según explicó, solo le quedan diez países por visitar, un bagaje cultural que le ha permitido comprender la importancia de viajar, conocer otras realidades y contrastar perspectivas.

“Viajar es relevante para las personas, pero más para los periodistas, porque trabajan con la salud de la sociedad y podemos caer en la construcción de sociedades enfermas”, advirtió.

Experiencias de machismo en la profesión

En el marco de unas jornadas centradas en analizar la industria de la comunicación desde una perspectiva de género, Calaf recordó también algunas experiencias personales que reflejan los comportamientos machistas que históricamente han marcado el sector.

Entre ellas, mencionó su defensa de la minifalda en televisión durante la década de los setenta, todavía en plena dictadura franquista, una decisión que para ella tenía un significado que iba más allá de la estética.

“En aquel momento, defender mi minifalda era reivindicar mi libertad”, aseguró.

La periodista también evocó las dificultades que encontró para abrirse camino en el ámbito de la corresponsalía internacional, un espacio que durante décadas estuvo prácticamente monopolizado por hombres y en el que muchas profesionales tuvieron que luchar por ganarse espacio, reconocimiento y respeto.

Con estas reflexiones, la III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’ de la UCLM cerró una edición centrada en analizar los retos del sector desde la igualdad, poniendo en común experiencias profesionales y perspectivas críticas sobre la evolución de la comunicación en distintos ámbitos profesionales.