Rechazo a la macrogranja de La Ventosa: 58 cerdos por habitante

Rechazo a la macrogranja de La Ventosa (Cuenca): 58 cerdos por habitante

La pedanía de La Ventosa (Cuenca), de apenas 103 habitantes, se enfrenta a la tramitación administrativa de una ampliación de su macrogranja porcina que elevaría su capacidad de 2.496 a 6.000 plazas de cebo, con una producción anual de casi 14.400 cerdos.

La asociación Pueblos Vivos Cuenca, que agrupa a movimientos vecinales de decenas de municipios conquenses, se opone al proyecto y advierte de que el fin de la moratoria decretada por la Junta de Castilla-La Mancha no puede traducirse en "una vuelta sin control a la expansión de la ganadería industrial".

La Junta de Castilla-La Mancha ha iniciado la tramitación administrativa de la ampliación de una macrogranja porcina en la pedanía de La Ventosa, perteneciente al municipio de Villas de la Ventosa (Cuenca), con el objetivo de aumentar su capacidad de 2.496 a 6.000 plazas de cebo. La explotación opera bajo un modelo de integración —en el que una gran empresa subcontrata el engorde de animales a un ganadero particular— y, con 2,4 ciclos de producción al año, alcanzaría una producción cercana a los 14.400 cerdos anuales. Si el proyecto sale adelante, La Ventosa pasaría a albergar 58 cerdos por cada uno de sus 103 habitantes.

La tramitación está pendiente de ser sometida a información pública, fase en la que los ciudadanos y organizaciones podrán presentar alegaciones ante la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha. Es precisamente en ese periodo donde la plataforma Pueblos Vivos Cuenca prevé concentrar su oposición al proyecto.

El agua y los purines, en el centro del debate

El propio estudio de impacto ambiental que acompaña al proyecto reconoce que la ampliación generará 12,9 millones de litros de purines al año, el equivalente aproximado a cinco piscinas olímpicas. Para su almacenamiento, el proyecto contempla la construcción de una nueva balsa de 2.020 metros cúbicos, que se sumaría a la ya existente de 2.180 metros cúbicos. Estos residuos serían posteriormente aplicados sobre terrenos agrícolas, lo que entraña riesgos de contaminación por nitratos en suelos y acuíferos.

La cuestión del agua subterránea resulta especialmente sensible en esta zona. Según los datos del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC) del Ministerio de Sanidad, la analítica del pasado 10 de febrero registró 36 miligramos por litro de nitratos en el agua del grifo de La Ventosa, cuando el límite legal a partir del cual deja de ser potable es de 50 mg/l. Los propios impulsores del proyecto reconocen en el documento que la explotación se abastecerá de una captación propia de agua subterránea y que consumirá 24 millones de litros al año, casi cinco veces el consumo total de los habitantes de la pedanía.

La contaminación por nitratos no es solo una cuestión de potabilidad. El proyecto MCC-Spain del Instituto de Salud Carlos III identificó vínculos entre la ingesta de nitratos en agua de consumo y la aparición de tumores de próstata agresivos, incluso por debajo del umbral legal vigente.

Gases, olores y proximidad al núcleo urbano

El estudio de impacto ambiental también reconoce la emisión de gases contaminantes, entre ellos amoniaco, metano, óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono, así como la generación de olores derivados de los animales y del almacenamiento y manejo de los purines. Estas emisiones se encuadran dentro de las actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera.

A ello se suma la localización de la instalación: se ubica a menos de tres kilómetros del núcleo de La Ventosa y a distancias similares de otras localidades cercanas como Villarejo del Espartal y Villanueva de Guadamejud, lo que podría traducirse en afecciones directas sobre la calidad del aire y la percepción de olores en varios pueblos del entorno.

El primer proyecto tras el fin de la moratoria

El expediente de La Ventosa es uno de los que se han reactivado tras la expiración de la moratoria a las macrogranjas porcinas decretada por la Junta de Castilla-La Mancha el 31 de diciembre de 2024. La suspensión, que paralizó durante meses la tramitación de nuevas explotaciones o ampliaciones de este tipo, ha dado paso a una oleada de proyectos pendientes de resolución.

Desde Pueblos Vivos Cuenca insisten en que "el fin de la moratoria no puede significar una vuelta sin control a la expansión de la ganadería industrial". La organización, que ha recibido el premio Escarabajo Verde de RTVE por su labor en defensa del medio ambiente, reclama que cualquier evaluación tenga en cuenta "el efecto acumulativo de las explotaciones ya existentes", en referencia expresa a una macrogranja avícola situada a escasos 600 metros del núcleo urbano de La Ventosa.

La plataforma agrupa a movimientos vecinales de más de treinta municipios de la provincia de Cuenca —entre ellos Almendros, Tarancón, Mota del Cuervo, San Clemente y Huete—, junto a Ecologistas en Acción Cuenca y Ecologistas de la Manchuela. En su comunicado, piden que se evalúe "si este modelo es compatible con la sostenibilidad ambiental y la calidad de vida en el medio rural", y anuncian su intención de hacer uso del trámite de información pública para presentar alegaciones formales al proyecto.