El Museo de Fotografía de Huete quiere dar el salto internacional

El Museo de Fotografía de Huete (Cuenca) reúne más de 5.000 obras donadas por algunos de los grandes nombres de la fotografía española y aspira a convertirse en referente internacional si logra completar la rehabilitación del convento renacentista que lo alberga.

Su director, Jesús Carrascosa, afirma que cuando se estudió la posibilidad de crear un centro nacional de fotografía, varios de sus impulsores apuntaban a Huete como sede idónea, y defiende que el museo ya figura entre los más importantes de España.

Diego Albaladejo (EFE) (i) junto a Jesús Carrascosa, director del Museo de Fotografía de la Fundación Antonio Pérez en Huete (Cuenca), que alberga más de 5.000 obras de fotógrafos históricos y contemporáneos y se ha convertido, tras una década, en un referente nacional - EFE/Álvaro Del Olmo

El Museo de Fotografía que la Fundación Antonio Pérez tiene en Huete (Cuenca) ha trabajado durante más de una década para afianzarse como un referente nacional, y se ha convertido en un centro expositivo "único", valorado por los profesionales y que busca seguir creciendo.

Así lo ha afirmado en una entrevista con EFE el director de la Fundación, Jesús Carrascosa, que ha subrayado que lo que hace singular a este centro es, por un lado, su ubicación en una joya arquitectónica como es el convento de Jesús y María, del siglo XVI; pero también su colección de más de 5.000 obras que se ha nutrido de las donaciones de los distintos fotógrafos que han ido exponiendo en sus muros.

Premios nacionales de fotografía como Isabel Muñoz, Ramón Masats, Juan Manuel Castro Prieto o Joan Fontcuberta, junto a "históricos" como Luis Escobar o Nicolás Müller, y a los que se suman los nombres de Ricky Dávila, Alberto Adsuara, el cineasta Carlos Saura o Jean-Marie del Moral para conformar parte de la lista que ha pasado por este museo desde 2015.

"Somos uno de los museos de fotografía más importantes que hay en España", ha aseverado el director, que ha añadido que, cuando se barajó la posibilidad de crear un centro nacional, "a una parte de los fotógrafos que estaban detrás de esa iniciativa les parecía muy interesante que fuese en Cuenca, en Huete", y ha argumentado que es "un espacio fantástico que todavía tiene muchas más posibilidades de crecer".

Por ello ha defendido el empeño que han puesto en que se termine de rehabilitar el edificio, que tiene todavía casi la mitad de su superficie sin aprovechar y que permitiría mostrar todavía mejor los fondos del museo, y para ello han pedido ayudas del 1,5 % Cultural o de los fondos europeos.

Convertir el museo en referente internacional

Ha apuntado que "con todo el espacio que podríamos ampliar seríamos mucho más conocidos" y permitiría dar un impulso mayor al museo, con el que además de ser "un referente nacional intentaríamos que sea internacional".

Hasta el mes de octubre el museo de Huete exhibe, además de su exposición permanente, una muestra de fotografías de Castilla-La Mancha de la Hispanic Society of America, además de dos montajes de Juanan Requena y María Tenoury Díaz, pero Carrascosa ha avanzado que habrá una exposición de otro premio nacional de fotografía, Cristóbal Hara, y están trabajando en otros proyectos con Fontcuberta y Jean-Marie del Moral.

El museo ha recibido "desde el primer día" un "flujo continuo" de donaciones que, según ha admitido Carrascosa, siempre les ha dejado "perplejos", y ha apuntado que la última ha sido una colección de 2.000 fotografías donadas por Adsuara, suyas y "de todos los grandes fotógrafos que él ha ido coleccionando y atesorando los últimos años".

Carrascosa ha rememorado cómo se gestó, junto con el coleccionista Antonio Pérez y el fotógrafo Publio López Mondéjar, la creación de este museo, que se ha consolidado en estos once años también como un referente educativo a través de talleres y actividades, y ha conseguido integrarse en la vida de esta localidad de alrededor de 1.800 habitantes en la Alcarria conquense.

Una herramienta educativa para los más pequeños

Así lo ha explicado a EFE la actual conservadora del museo, Eva Guzmán, que ha detallado que trabajan con niños desde tres años a adultos interesados por la fotografía, pero ha incidido en que sobre todo a los más pequeños el contenido del museo "les obliga a parar, frente a esa rapidez con la que ahora vivimos, les obliga a aprender a mirar y a conectar".