Localizan la vaquilla escapada de Minglanilla en una finca privada

La vaquilla escapada de los encierros de Minglanilla (Cuenca) ha sido localizada en una finca privada sin cercar del municipio, cuatro días después de su fuga.

El Ayuntamiento gestiona ahora los trámites administrativos para que un veterinario duerma al animal y sea trasladado a la plaza de toros local, donde deberá ser sacrificado e incinerado, según ha informado la teniente de alcalde, Esperanza Sáez, en declaraciones a EFE.

Localizan la vaquilla escapada de Minglanilla en una finca privada

La vaquilla que se escapó el pasado sábado, alrededor de las ocho de la tarde, durante la suelta de reses de los festejos taurinos de Minglanilla (Cuenca) fue localizada el miércoles por el guarda de una finca privada sin cercar de la localidad, quien avisó a la Guardia Civil. El animal había permanecido cuatro días en paradero desconocido mientras agentes de la Guardia Civil, vecinos, voluntarios de Protección Civil y cazadores rastreaban el término municipal y los alrededores.

Según explicó Sáez, tras conocerse el paradero del animal, el Consistorio se puso en contacto con la Delegación de Agricultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y con la Subdelegación del Gobierno de España para autorizar a la Guardia Civil a abatir la res. La respuesta de las administraciones fue negativa: al encontrarse la vaquilla tranquila en el campo y no representar peligro inmediato, la normativa no ampara el sacrificio in situ por parte del cuerpo armado.

El protocolo: sedar, trasladar y sacrificar

"Para hacer cumplir la ley", en palabras de la propia Sáez, el Ayuntamiento está obligado a seguir un procedimiento específico: contratar a un veterinario para sedar al animal, trasladarlo a la plaza de toros de Minglanilla y proceder allí a su sacrificio e incineración. El Consistorio ya se había puesto en contacto con el Colegio de Veterinarios de Cuenca, y la previsión era que un profesional se desplazase hasta la localidad este sábado para practicar la sedación.

La vaquilla protagonizó su fuga al colarse entre los barrotes del vallado de seguridad durante la celebración del encierro. Desde ese momento, el municipio activó un amplio dispositivo de búsqueda que se extendió a los pueblos limítrofes: el Ayuntamiento de Iniesta llegó a difundir un bando móvil al detectarse al animal cruzando la carretera de Villalpardo en dirección a Graja de Iniesta, y los paneles informativos de la vía entre Minglanilla y Motilla del Palancar también alertaron a los conductores. El alcalde, Pedro José Pérez Más, reconoció durante los días de búsqueda que la situación generaba "preocupación", aunque no se registró ningún incidente relacionado con el animal.

La resolución del caso pone de manifiesto la complejidad burocrática que rodea a las reses escapadas en festejos taurinos cuando el animal no representa un peligro activo: la normativa vigente impide a las fuerzas de seguridad actuar por su cuenta y obliga a los ayuntamientos a recurrir a veterinarios habilitados para la sedación y al sacrificio posterior en instalaciones adecuadas.