Evacúan a 35 niños de una guardería por una fuga de gas en Cuenca

En la imagen de archivo una dotación de bomberos del Ayuntamiento de Cuenca

Una fuga de gas provocada por la rotura de una tubería durante unas obras en la vía pública obligó este viernes a desalojar de forma preventiva una guardería en la ciudad de Cuenca con aproximadamente 35 niños en su interior. El suceso se produjo a las 12.01 horas en la calle Pino Albar.

Los grupos de emergencia dieron por finalizada la intervención una vez que los técnicos de la compañía suministradora cortaron el suministro de gas en la zona. Los trabajadores del centro pudieron regresar a sus puestos y el tráfico quedó restablecido en la vía afectada.

Una rotura accidental de tubería durante unos trabajos en la calle Pino Albar de Cuenca provocó este viernes, 15 de mayo, a las 12.01 horas, una fuga de gas que obligó a la Policía Local a decretar el desalojo preventivo de una guardería ubicada enfrente del punto de la intervención. Unos 35 niños, junto al personal del centro, fueron evacuados del edificio como medida de precaución ante el riesgo derivado de la concentración de gas en la zona. Horas después, una vez cortado el suministro y restablecida la seguridad, los trabajadores pudieron volver a sus puestos.

Según informaron fuentes del Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 112 de Castilla-La Mancha, la rotura se produjo mientras una cuadrilla ejecutaba trabajos en la calzada. La tubería cedió durante las labores, liberando gas al exterior e impactando de inmediato en el entorno próximo, donde se encuentra el centro de educación infantil.

Desalojo preventivo y despliegue de emergencias

La Policía Local fue la primera fuerza en actuar. Ante la proximidad del foco de la fuga y el riesgo potencial para los menores, decidió evacuar la guardería sin esperar a que la situación pudiera agravarse. El desalojo afectó tanto a los niños como al personal del centro, que fueron puestos a salvo mientras los equipos de emergencia tomaban posiciones en la calle Pino Albar.

Los bomberos se personaron en el escenario del incidente para trabajar en el taponamiento de la fuga, una tarea que desarrollaron mientras se aguardaba la llegada de los técnicos de la compañía de gas, a quienes correspondía acometer la intervención definitiva sobre la canalización dañada. Además de los efectivos municipales y del cuerpo de bomberos, agentes de la Policía Nacional se sumaron al dispositivo, completando el cerco de seguridad en la zona afectada y garantizando que ninguna persona ajena a los servicios de emergencia accediera al perímetro.

Suministro cortado y vuelta a la normalidad

La resolución del incidente llegó cuando los técnicos de gas procedieron a cortar el suministro en la zona, una medida que permitió detener la fuga y eliminar el riesgo inmediato. A partir de ese momento, los grupos de emergencia dieron por concluida su intervención y los trabajadores de la guardería pudieron regresar al interior del centro. El tráfico, que había quedado interrumpido en el tramo afectado de la calle Pino Albar durante el tiempo que duró el operativo, fue restablecido una vez que los equipos certificaron la seguridad de la vía.

Según las informaciones facilitadas por el 112 de Castilla-La Mancha, no se registraron víctimas ni incidencias de consideración entre los niños y el personal evacuados. El protocolo de actuación preventiva activado desde el primer momento permitió que el desalojo transcurriera con normalidad y sin situaciones de alarma entre los menores.

Un incidente que pone el foco en la seguridad de las obras urbanas

La tubería rota por las obras de la calle Pino Albar forma parte de la red de suministro de gas soterrada bajo el viario urbano de Cuenca, un tipo de infraestructura cuya localización exacta no siempre está debidamente señalizada o coordinada con los equipos de obra. Incidentes de esta naturaleza, en los que la maquinaria o las labores de excavación dañan accidentalmente conducciones de gas, agua o electricidad, se repiten con cierta frecuencia en municipios de toda España y ponen de manifiesto la importancia de los protocolos de verificación de redes enterradas antes de iniciar cualquier actuación en la vía pública.

En este caso, la rapidez en la toma de decisiones por parte de la Policía Local —que optó por el desalojo preventivo sin esperar a evaluar la magnitud real de la fuga— y la coordinación entre los distintos cuerpos y servicios de emergencia evitaron que el susto inicial derivara en una situación de mayor gravedad. La guardería, que en el momento del incidente acogía a cerca de 35 niños, retomó su actividad una vez concluida la intervención y despejada la zona.