Cuenca logra la primera camada de lince desde su desaparición

Cuenca logra la primera camada de lince ibérico desde su desaparición

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha confirmado el nacimiento de los primeros cachorros de lince ibérico en la provincia de Cuenca, apenas dieciséis meses después de que arrancara el proyecto de reintroducción impulsado por la Consejería de Desarrollo Sostenible. En total, cinco cachorros han nacido este primavera en dos zonas distintas de la provincia, lo que convierte este logro en el primero de su tipo desde que la especie desapareció del territorio conquense hace décadas.

El delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito, ha calificado el hito de "un paso decisivo para recuperar en Cuenca una especie emblemática, extinguida desde hace décadas en nuestro territorio, y fundamental para el equilibrio del ecosistema mediterráneo". El programa ha reintroducido ya 21 ejemplares en la provincia, de los que 13 permanecen asentados en el territorio conquense.

El lince ibérico ha vuelto a reproducirse en la provincia de Cuenca. El Gobierno regional confirmó este martes el nacimiento de cinco cachorros repartidos en dos parejas asentadas en el territorio conquense, un hecho que no se registraba desde que la especie desapareció de la provincia y que se ha producido en tiempo récord: apenas año y medio después del inicio formal del proyecto de reintroducción, puesto en marcha por la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Castilla-La Mancha en febrero de 2025.

El delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito, fue el encargado de dar a conocer la noticia y subrayó su dimensión histórica: "Un hito ambiental, porque apenas un año después de las primeras liberaciones ya se ha conseguido la reproducción natural del lince ibérico en la provincia". Benito destacó también que los nacimientos confirman que el proyecto "avanza por el buen camino" y suponen una señal inequívoca de que el medio natural conquense es apto para albergar a esta especie de manera permanente.

El proyecto había sido precedido de dos años de estudios exhaustivos de idoneidad del territorio, desarrollados por la Consejería antes de proceder a las primeras liberaciones. Desde el inicio del programa, se han reintroducido en el medio natural conquense un total de 21 ejemplares: 11 en 2025 y 10 en lo que va de 2026, con una distribución equilibrada entre sexos —11 hembras y 10 machos—. De ellos, 13 permanecen actualmente en la provincia, lo que representa más del 60 por ciento del total liberado, y una buena parte se encuentran ya perfectamente asentados en el territorio.

Primeras camadas: Villaescusa de Haro y La Alberca de Záncara

Los cinco cachorros han nacido en dos enclaves diferenciados de la provincia. La primera camada corresponde a la pareja formada por la hembra Ventolera y el macho Viseñín, asentada en el término municipal de Villaescusa de Haro (Cuenca), que ha tenido tres cachorros. La segunda camada, de dos cachorros, pertenece a la pareja compuesta por la hembra Valla y el macho Venal, localizada en La Alberca de Záncara (Cuenca).

Todos los cachorros superan ya los dos meses de edad y se desplazan por su territorio acompañando a sus madres, lo que indica un desarrollo normal y una plena integración en el entorno. Benito subrayó que el resultado es "especialmente relevante" no solo por la rapidez con la que se ha producido, sino también por la juventud de las hembras reproductoras, que cuentan con apenas dos años de edad: un dato que, lejos de ser una anécdota, confirma la vitalidad de la población reintroducida y su capacidad de adaptación al nuevo territorio.

"Estamos ante una noticia muy positiva para la biodiversidad de Cuenca y para el conjunto de Castilla-La Mancha. La recuperación del lince ibérico en nuestra provincia ya no es solo un objetivo, sino una realidad que empieza a dar sus primeros frutos", afirmó el delegado.

Seguimiento GPS y dispersión hacia otras provincias

El programa de seguimiento descansa sobre una herramienta fundamental: todos los ejemplares liberados portan collar con dispositivo GPS, lo que permite conocer en tiempo real su ubicación exacta, sus patrones de movimiento y el uso que hacen del territorio. Esta tecnología ha resultado esencial no solo para verificar los nacimientos, sino también para documentar los procesos de dispersión.

Benito explicó que es "normal" que algunos ejemplares abandonen la zona de reintroducción tras su liberación, ya sea intentando regresar a sus lugares de origen o iniciando desplazamientos propios de la fase de dispersión. De hecho, tras permanecer semanas o incluso meses en tierras conquenses, se ha constatado el movimiento de algunos linces hacia las provincias de Ciudad Real, Albacete, Madrid, Murcia y Castellón, donde algunos parecen haberse asentado definitivamente mientras otros continúan en tránsito.

Precisamente el seguimiento GPS ha permitido constatar también las bajas registradas: tres de los linces liberados en Cuenca han fallecido, todos ellos por atropello y fuera de la provincia. El delegado señaló que el atropello es la principal causa de mortalidad no natural de la especie y avanzó que, en respuesta a este riesgo, ya se ha instalado señalización de precaución por presencia de lince en un tramo de la carretera CM-3009, en las proximidades de La Alberca de Záncara, zona con presencia estable de la especie.

Continuidad y proyección del programa

La Consejería de Desarrollo Sostenible prevé mantener el programa de reintroducción durante dos o tres años más, a un ritmo aproximado de diez ejemplares anuales. Los animales proceden de tres vías de origen distintas: centros oficiales de cría en cautividad, traslocaciones de ejemplares silvestres procedentes de poblaciones de Castilla-La Mancha con buen estado de conservación —cuya extracción controlada de algunos individuos está permitida—, y animales recuperados tras haber sufrido algún tipo de percance.

Más allá de la conservación de la biodiversidad, el delegado recordó que la recuperación del lince ibérico puede ejercer también una función reguladora en el ecosistema: al tratarse de un depredador natural del conejo, su presencia puede contribuir al control de la sobrepoblación de este lagomorfo en determinadas zonas de La Mancha conquense, uno de los problemas que más afecta a la actividad agraria y cinegética de la comarca.

Para cerrar su comparecencia, Benito quiso reconocer expresamente la contribución de todos los agentes locales al éxito del programa: titulares cinegéticos, propietarios de terrenos y vecinos de la zona, "cuya implicación ha sido fundamental para que el programa avance con estos resultados tan esperanzadores". Una implicación que, en la práctica, resulta determinante para garantizar la coexistencia entre la especie reintroducida y los usos tradicionales del territorio en el que ahora vuelve a habitar.