El Centro de Creadores de Cuenca (4C) inaugura su segundo curso

El Centro de Creadores de Cuenca (4C) inaugura su segundo curso

Once artistas procedentes de España, Cuba, Colombia y China han inaugurado este jueves el segundo curso del Centro de Creadores Contemporáneos de Cuenca (4C) en la Casa de la Demandadera, donde residirán y desarrollarán sus proyectos creativos hasta finales de diciembre.

El proyecto, impulsado por la Diputación de Cuenca a través del Consorcio Ciudad de Cuenca y tutorizado por la Fundación Antonio Gala, cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros para tres años y aspira a convertir la capital conquense en un referente del talento artístico contemporáneo.

El Centro de Creadores Contemporáneos de Cuenca (4C) inauguró este jueves, 24 de abril, su segundo curso con un acto celebrado en la Casa de la Demandadera, el singular edificio rehabilitado que acoge el programa y que durante los próximos meses será el hogar y el taller de once jóvenes artistas llegados desde distintos puntos de España y de países como Cuba, Colombia y China. El acto contó con la presencia de representantes institucionales, del ámbito cultural y de los propios creadores seleccionados.

Tras el éxito de su primera edición, el 4C afronta este segundo curso con una nueva promoción de artistas de disciplinas diversas —narrativa, poesía, pintura, escultura, fotografía e instalación, entre otras— que contarán con el acompañamiento y la tutorización de la Fundación Antonio Gala, entidad con amplia trayectoria en la formación y el apoyo a jóvenes talentos. El proyecto está financiado por el Consorcio Ciudad de Cuenca con un presupuesto total de 1,2 millones de euros para tres años y se enmarca dentro de la estrategia de la Diputación de Cuenca para el fomento de la cultura y la creación contemporánea en la provincia.

Los once creadores seleccionados

La segunda promoción del 4C la integran ocho mujeres y tres hombres procedentes de distintos territorios. La nómina completa de seleccionados es la siguiente: Ane-Mai Höök (Donostia-San Sebastián), fotografía y pintura; Carmen Liria Pérez (Olula del Río, Almería), pintura; Sofía Miragaya Bacallao (La Habana, Cuba), narrativa; Irene Moreno Anaya (Córdoba), escultura; Juan José Mondragón Gahona (Medellín, Colombia), narrativa; María de los Reyes Rodríguez Pueyo (Sevilla), poesía; Irene Rujas Arranz (Segovia), escultura; Amara Clara Sánchez Toledo (Sevilla), pintura; Irene Verdejo Navarro (Ciudad Real), instalación y artes visuales; Javier Zamora Chacón (Cuenca), narrativa; y Zhenxiang Zhao (provincia de Shaanxi, China), artes visuales inspiradas en la obra de Fernando Zóbel.

Algunos de ellos ya llevaban varios días instalados en la capital conquense e incluso habían comenzado a trabajar en sus proyectos en el momento del acto inaugural, mientras que algún otro estaba pendiente de llegar por trámites burocráticos en su país de origen.

La voz de los artistas: autonomía, silencio y atrevimiento

En representación de sus compañeros tomaron la palabra Javier Zamora, escritor y primer conquense que forma parte del 4C, y la poeta sevillana María de los Reyes Rodríguez Pueyo.

Zamora agradeció a las administraciones y a la Fundación Antonio Gala la concesión de unas becas "que nos van a ayudar a trabajar con una independencia y una autonomía mayor". Como conquense, defendió que en el proyecto "se reconoce la raíz de esta ciudad, que no solo guarda memoria para los visitantes que vienen, sino que también es un lugar que tiene cosas que contarnos". Subrayó asimismo la capacidad de Cuenca "de atraer miradas y convertirlas en parte de su propia identidad", pero también de "mirar de frente al legado de nuestra ciudad y, al mismo tiempo, dialogar con el futuro a través de la vanguardia". En este mismo sentido, el escritor recordó que figuras de la talla de Fernando Zóbel eligieron Cuenca como lugar de trabajo y pensamiento, lo que demuestra la capacidad histórica de la ciudad para atraer talento y hacerlo suyo.

Con un registro más lírico, Reyes Rodríguez definió el proceso creativo como "la insistencia en volver a mirar al mundo" y como el acto de "asumir el atrevimiento". La poeta advirtió que, sin creadores, "ya no podremos generar ideas nuevas", y trasladó que ella y sus compañeros se sienten privilegiados por contar durante estos meses con el "silencio" de la Casa de la Demandadera, así como con el tiempo y el espacio que toda labor artística exige. "Aun siendo ganarse la vida con el arte un desafío, no lo sé si todavía lo es más creer que tienes algo que contar y una voz propia", reflexionó.

Las instituciones, a disposición de los creadores

El acto inaugural reunió a un nutrido grupo de representantes institucionales. La vicepresidenta segunda de la Diputación de Cuenca y diputada de Cultura, María Ángeles Martínez, animó a los nuevos residentes a aprovechar esta oportunidad y lanzó una apelación directa al legado artístico de la ciudad: "Estamos trabajando en eso, en conseguir que ese Grupo El Paso que en su día transformó esta ciudad, hoy en día vuestra generación lo vuelva a hacer". La diputada subrayó que los artistas cuentan "con los mejores tutores, los mejores gestores a través de la Fundación Gala, y con el talento, el trabajo y la constancia para conseguirlo".

El alcalde de Cuenca, Darío Dolz, puso en valor el origen del proyecto y destacó que "fue un gran acierto contar con la Fundación Antonio Gala para ponerlo en marcha", así como la rehabilitación de la Casa de la Demandadera, un edificio histórico convertido en espacio al servicio de la creación contemporánea. Tanto Dolz como Martínez dieron la bienvenida a los creadores y se pusieron a disposición de todos ellos para lo que necesitasen, agradeciendo además el trabajo de la Fundación Antonio Gala y del Consorcio Ciudad de Cuenca, que hace posible económicamente el programa. También estuvo presente en el acto la subdelegada del Gobierno en Cuenca, Mari Luz Fernández.

La Fundación Gala exige calidad y compromiso con la ciudad

El presidente de la Fundación Antonio Gala, Francisco Moreno, quiso cerrar el acto con lo que él mismo denominó unas "exigencias" dirigidas a los once creadores. La primera, "que la calidad de vuestros proyectos se plasme en vuestras obras, en colaboración con los tutores, para dejar una huella indeleble". La segunda, la "participación de todos vosotros en todos los actos y efemérides de la ciudad de Cuenca". Moreno incidió en que "os exijo trabajo, comunicación, diálogo y participación en todos los actos y en la vida cultural de la ciudad, porque en ello va el éxito de vuestra promoción".

Durante su estancia en la Casa de la Demandadera, los once residentes tendrán a su disposición unas vistas de la ciudad consideradas entre las más inspiradoras de España, un entorno tranquilo, una rica biblioteca, un taller equipado y los materiales necesarios para desarrollar sus proyectos. El 4C aspira así a continuar el legado que dejaron en Cuenca artistas como los integrantes del Grupo El Paso —movimiento de abstracción que en los años cincuenta y sesenta proyectó internacionalmente el nombre de la ciudad— y a consolidar la capital conquense como un referente cultural de primer orden más allá de sus fronteras.