Campos del Paraíso se moviliza contra una planta de biometano junto a Carrascosa
Vecinos de Carrascosa del Campo, en el municipio de Campos del Paraíso (Cuenca), con el respaldo de organizaciones ecologistas, se han movilizado contra el proyecto de instalación de una planta de biometano y biofertilizantes prevista en el entorno del núcleo urbano. La iniciativa se encuentra actualmente en fase de Evaluación de Impacto Ambiental Ordinaria por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha desde el pasado 28 de diciembre.
Un proyecto de gran escala en un entorno cercano al pueblo
El proyecto, promovido por Biofertilizantes CH4, S.L.U., contempla la construcción de una infraestructura industrial con capacidad para tratar hasta 140.000 toneladas anuales de residuos orgánicos y ganaderos, además de un ducto de interconexión de casi tres kilómetros y una línea eléctrica de alta tensión asociada, según ha informado la Plataforma Vecinal Campos del Paraíso en un comunicado.
Los vecinos denuncian que la planta se proyecta muy cerca del núcleo urbano y en las inmediaciones de la Fuente de Villaverde, uno de los espacios más emblemáticos y frecuentados de Carrascosa del Campo, utilizado habitualmente para el paseo, el deporte, la caza, el ocio familiar y la convivencia vecinal. “Este proyecto no se plantea en un polígono industrial aislado, sino en un paraje que forma parte de la vida diaria del pueblo. Para nosotros no es un suelo cualquiera: es territorio vivido”, subrayan desde el colectivo vecinal.
Tráfico pesado y afección a caminos rurales
Uno de los impactos que los vecinos consideran gravemente infravalorado es el tráfico de camiones asociado a la planta. De acuerdo con los propios datos del proyecto, una capacidad de tratamiento de 140.000 toneladas al año implicaría la entrada de unos 7.000 camiones anuales, lo que supone más de 22 camiones diarios de entrada, cifra que se duplicaría con las salidas hasta alcanzar cerca de 50 camiones al día, de lunes a sábado.
Según denuncian, el Estudio de Impacto Ambiental no detalla los itinerarios reales, no evalúa el impacto acústico del tráfico ni analiza la afección a caminos rurales utilizados por vecinos, deportistas, agricultores y cazadores. Tampoco se evalúan adecuadamente, apuntan, los atropellos de fauna asociados al incremento del tráfico, pese a que este factor constituye una de las principales causas de mortalidad de fauna silvestre en España.
Olores, acuíferos y riesgos ambientales
Los vecinos alertan igualmente de una deficiente evaluación del impacto odorífero. El estudio no incorpora un modelo de dispersión de olores a escala local ni tiene en cuenta los vientos dominantes, a pesar de la cercanía de viviendas habitadas y del propio núcleo de Carrascosa del Campo. Una vivienda situada en el paraje de Prado Lorenzo se encuentra a menos de dos kilómetros de la planta proyectada. “En un pueblo pequeño, los episodios de olor no son una molestia puntual: se convierten en un problema diario”, advierten.
Otro de los aspectos que genera mayor alarma es la posible contaminación de acuíferos. El colectivo vecinal sostiene que el proyecto no evalúa adecuadamente el riesgo de contaminación por nitratos derivado de lixiviados accidentales ni del uso posterior de los biofertilizantes generados, lo que podría afectar a fuentes y acuíferos de cabecera de la cuenca del Guadiana, que actualmente mantienen niveles aceptables de calidad. Además, la balsa de lixiviados prevista presenta, según denuncian, un diseño deficiente y carece de rampa de escape, lo que podría convertirse en una trampa mortal para la fauna.
“Un territorio de sacrificio”
Los vecinos enmarcan este proyecto en un contexto más amplio de acumulación de infraestructuras impuestas. Carrascosa del Campo convive ya con actuaciones como la línea de Alta Velocidad, el trasvase o diversos parques eólicos y solares que, según sostienen, no prestan servicio al municipio, pero sí fragmentan el paisaje y el territorio. “Nos quieren convertir en un territorio de sacrificio. Carrascosa no puede seguir asumiendo infraestructuras que perjudican a la salud y al entorno sin ningún beneficio para el pueblo”, denuncian.
Alegaciones y posibles movilizaciones
Ante esta situación, el colectivo vecinal ha anunciado que presentará alegaciones formales, impulsará reuniones informativas y campañas de comunicación y sensibilización, y no descarta movilizaciones públicas si el proyecto continúa avanzando sin una revisión profunda de su ubicación y de sus impactos reales.
Asimismo, exige al Gobierno de Castilla-La Mancha que detenga la tramitación, revise el Estudio de Impacto Ambiental, evalúe de forma rigurosa los impactos acumulados y garantice un proceso real de participación ciudadana antes de adoptar cualquier decisión. “No vamos a aceptar que se decida desde un despacho algo que afecta directamente a nuestra salud, a nuestro entorno y a nuestra forma de vida”, concluyen.