Los cinco errores que cometen los conductores en invierno y cómo evitar averías costosas
Muchos automovilistas creen que basta con arrancar el motor y circular. Sin embargo, el invierno castiga especialmente al coche: el frío deteriora la batería, endurece los neumáticos y espesa el aceite del motor, provocando desgaste prematuro en cada arranque en frío.
La temporada invernal somete al vehículo a condiciones extremas que aceleran el envejecimiento de componentes críticos. La humedad, las bajas temperaturas y los arranques frecuentes en frío multiplican la carga sobre el sistema eléctrico, la mecánica y los fluidos. Conocer los puntos débiles y actuar preventivamente marca la diferencia entre un invierno sin sobresaltos y facturas inesperadas en el taller.
Por qué falla la batería en invierno
La batería pierde hasta un tercio de su capacidad cuando el termómetro cae por debajo de cero grados. Muchos conductores descubren el problema una mañana de enero, cuando el motor se niega a arrancar. Los expertos recomiendan revisar el estado de la batería antes de la llegada del frío, especialmente si tiene más de tres años de antigüedad. Una simple comprobación del voltaje puede evitar quedarse tirado. Estudios europeos revelan que el 34% de las baterías testadas ya no están en buen estado, un dato que subraya la importancia del mantenimiento preventivo.
Neumáticos y temperatura baja son mala combinación
Aunque en Castilla-La Mancha las nevadas no son tan frecuentes como en otras regiones, el frío afecta al rendimiento de los neumáticos. Las gomas se endurecen con las bajas temperaturas, perdiendo adherencia incluso en asfalto seco. Además, la presión de inflado disminuye aproximadamente un 10% por cada diez grados que baja la temperatura. Revisar la presión semanalmente durante el invierno no es exagerado, es necesario.
El aceite motor necesita atención especial
El aceite motor sufre especialmente en invierno. Cuando el lubricante está frío, su viscosidad aumenta y tarda más en llegar a todas las partes del motor durante el arranque. Este periodo crítico genera desgaste acelerado en componentes vitales.
"El nivel de aceite en el coche debe estar entre las marcas de 'mínimo' y 'máximo' en la varilla de medición. Es importante que el nivel no esté por debajo del mínimo, ya que puede causar daños al motor por falta de lubricación. Tampoco debe exceder el máximo, ya que un exceso de aceite puede generar problemas, como la presión excesiva y posibles fugas. Se debe revisar el nivel regularmente, especialmente antes de viajes largos", según los expertos de AUTODOC España
La calidad y el tipo de aceite resultan fundamentales. Los aceites sintéticos mantienen mejor sus propiedades en frío que los minerales, facilitando arranques más suaves y protección inmediata.
Autodoc.es recomienda cambiar el aceite al menos una vez al año, incluso si el coche no se utiliza.
Líquido refrigerante y limpiaparabrisas
El anticongelante pierde eficacia con el tiempo. Un refrigerante en mal estado puede congelarse dentro del motor, causando daños severos. La concentración adecuada protege hasta temperaturas de menos veinte grados, suficiente para cualquier invierno en la región.
El líquido limpiaparabrisas también merece atención. El agua sola se congela y puede reventar los conductos. Las soluciones específicas para invierno incluyen anticongelante y mejoran la visibilidad, factor crítico en días de niebla o lluvia.
Cómo arrancar correctamente en frío
Acelerar bruscamente nada más arrancar el motor frío es uno de los errores más comunes. El aceite aún no ha alcanzado su temperatura óptima ni ha llegado a todos los rincones del propulsor. Esperar entre treinta segundos y un minuto antes de circular, y conducir suavemente los primeros kilómetros, alarga significativamente la vida útil del motor.
La prevención invernal no requiere grandes inversiones, solo atención regular a elementos básicos. Una revisión sencilla antes de la temporada fría y comprobaciones periódicas mantienen el vehículo fiable cuando más se necesita.
Fuentes: RACE, AUTODOC