Anemia por falta de hierro: síntomas, causas y cómo mejorar tus niveles de forma segura
Siempre sientes cansancio y no se va ni después de dormir diez horas seguidas y sientes que las piernas pesan más de la cuenta al subir unas escaleras. A veces se te nubla la mente, te impide concentrarte en el trabajo y no, no te estás enamorando. Si todo esto te resulta familiar, a lo mejor no es que sientas más pereza de lo normal y definitivamente es tu cuerpo pidiendo auxilio. Y es probable que lo que te pide es hierro.
La anemia por falta de este mineral, llamada técnicamente anemia ferropénica, es una de las carencias nutricionales más comunes en todo el mundo. Esto pasa cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro para producir hemoglobina, que se encarga de llevar el oxígeno a cada rincón de tu organismo.
Sin oxígeno, nada funciona bien…ni el cerebro, ni los músculos, ni el sistema inmunitario, porque el resultado es esa sensación de fatiga extrema que no mejora con reposo; y que cada vez que te miras al espejo, te preocupas.
No ignores estos síntomas de anemia
Los síntomas de anemia por deficiencia de hierro pueden ser tan sutiles que muchas veces se confunden con el estrés o el ritmo de vida acelerado. Por eso, es tan importante conocerlos y aprender a identificarlos y ¡ojo! Estos síntomas son orientativos; el diagnóstico siempre debe hacerlo un profesional sanitario mediante una analítica de sangre.
El cansancio es la señal más clara, porque es la que se parece al sueño de después de comer. Se trata de una fatiga muscular y mental que te acompaña desde que te levantas hasta que te acuestas. Duermes y duermes y te cuesta concentrarte, olvidas cosas sencillas y cualquier mínimo esfuerzo te parece una odisea.
¡La palidez también dice mucho! Te miras al espejo y notas que tus labios, tus encías o el interior de tus párpados están más blanquecinos de lo normal y la piel pierde ese tono rosadito saludable. ¡Es como si se hubiera ido el color de tu cara!
Otros avisos incluyen uñas quebradizas que se rompen con nada, dolor de cabeza frecuente, mareos al levantarte rápido, sensación de falta de aire al hacer ejercicio que antes controlabas sin problema. A eso le sumas las piernas inquietas por la noche, esa necesidad de moverlas sin parar para encontrar una postura cómoda.
¿Por qué se me escapa el hierro?
El organismo no produce hierro por sí solo; lo obtiene de los alimentos y recicla el de los glóbulos rojos viejos. La anemia llega cuando hay un desequilibrio, o no entra suficiente, o se pierde demasiado, o el cuerpo no puede absorberlo bien. Por otra parte, la pérdida de sangre es la causa más frecuente, sobre todo en mujeres por menstruaciones abundantes.
También pueden ser pérdidas internas por úlceras, hemorroides o el uso prolongado de medicamentos como la aspirina. Además, la falta de hierro en la dieta ocurre cuando no comes suficientes alimentos ricos en este mineral. Es más común en vegetarianos y veganos estrictos que no planifican bien sus comidas, o en personas con dietas muy restrictivas.
¡Y la mala absorción es otro motivo! Aunque consumas hierro, si tienes problemas intestinales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o te han operado del estómago, tu cuerpo no podrá aprovecharlo .
Cómo mejorar tus niveles de hierro
El hierro se presenta en dos formas: el hemo, de origen animal, lo consigues en el hígado y las vísceras y ojo, no en exceso si estás embarazada. Asimismo, las carnes rojas magras, el pollo, el pavo y el pescado, especialmente los azules como el atún o el salmón. La otra forma es el no hemo, de origen vegetal.
Este último lo consigues en las lentejas, los garbanzos y las judías pintas son una maravilla. También las espinacas y las acelgas, los frutos secos como las nueces y las almendras, las semillas de calabaza o sésamo, y la yema de huevo. El hemo se absorbe muchísimo mejor, así que conviene combinarlos, pero es fundamental acompañarlo de vitamina C.
Qué hacer cuando la dieta no es suficiente
El hierro bisglicinato es una forma de hierro unido a la glicina, que es un aminoácido, para que el cuerpo lo reconozca mejor y lo absorba más fácilmente. A diferencia del sulfato ferroso de toda la vida, el bisglicinato es mucho más suave para el estómago, porque casi no produce efectos secundarios como el estreñimiento, las náuseas o el dolor de barriga. Además, se absorbe mejor, así que necesitas menos cantidad para conseguir el mismo efecto.
Una opción excelente en el mercado es el Hierro Bisglicinato de Sura Vitasan. Este complemento alimenticio aporta 35 mg de hierro elemental por cápsula, procedente de bisglicinato ferroso. Y, su fórmula es completísima porque incluye otros nutrientes que trabajan en equipo con el hierro:
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Vitamina C: mejora la absorción del hierro.
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Vitaminas B6, B12 y Folatos: esenciales para la formación normal de glóbulos rojos y para reducir el cansancio y la fatiga .
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Cobre y Vitamina B2: contribuyen a la protección de las células frente al daño oxidativo.
Dónde encontrar productos de calidad
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Ya basta de vivir con la batería siempre al 20%. Este es el momento de escuchar a tu cuerpo. Si crees que puedes tener falta de hierro, pide cita con tu médico y, cuando tengas el diagnóstico, elige los productos de mejor calidad para sentirte bien otra vez. Porque recuperar tu energía es la base para disfrutar de todo lo demás.