"Tenían que poneros una bomba": detenida por agredir a sanitarias

En la imagen de archivo el Hospital General de Ciudad Real

Una paciente es detenida en Ciudad Real tras amenazar con "poneros una bomba" a dos médicas del hospital mientras exploraba a una embarazada de 39 semanas.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado el incidente y exige más seguridad y formación para los profesionales. El sindicato lamenta que este tipo de agresiones "se repitan con demasiada frecuencia".

Una paciente fue detenida la tarde del lunes en el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR) después de irrumpir en una consulta de Urgencias, amenazar a dos facultativas con que "tenían que poneros una bomba para que salieseis ardiendo" e insultar al personal sanitario en dos ocasiones distintas. Fueron necesarios hasta cinco agentes de la Policía Nacional para reducirla. Los hechos fueron denunciados por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que reclama medidas urgentes para frenar las agresiones a sanitarios.

La secuencia comenzó cuando a la mujer le comunicaron que su cita de Ginecología había sido anulada y desprogramada. Lejos de aceptar la situación, se presentó en el servicio de Urgencias del HGUCR reclamando ser atendida. El personal sanitario le explicó que sería vista, pero que debía esperar: había pacientes con prioridad cuya atención no podía demorarse. La mujer aguardó durante varias horas. Cuando comprobó que seguía sin ser llamada, tomó la iniciativa de entrar por su cuenta a una de las consultas.

En ese momento, la facultativa que ocupaba el box estaba realizando una exploración a una paciente embarazada de 39 semanas. La irrupción de la mujer no se produjo con petición de atención ni con queja formal: según CSIF, comenzó directamente a insultar a la médico, a la que llamó "inútil" y a la que lanzó la amenaza que la Policía Nacional tomó después en consideración para proceder a su detención: "Tenían que poneros una bomba para que salieseis ardiendo". Acto seguido amplió los improperios al conjunto de los profesionales con expresiones como "no hacéis bien vuestro trabajo" y "os merecéis todo lo que os está pasando".

Acorralada con una embarazada en la consulta

La facultativa, acorralada en el interior del box por la actitud de la paciente, tomó la decisión de abandonar la consulta, lo que implicó dejar a la mujer embarazada en su interior. Una vez fuera, avisó a la enfermera de triaje y al personal de seguridad del hospital para que la acompañaran de regreso y lograran desalojar a la mujer. El protocolo funcionó en ese primer intento: la paciente fue sacada de la consulta.

Sin embargo, el incidente no terminó ahí. Cuando una urgencia prioritaria requirió la presencia de la ginecóloga en el mismo box, la mujer aprovechó el movimiento para volver a acceder al interior, donde se encontraban la especialista y la paciente que iba a ser explorada. En esa segunda intrusión, se tiró al suelo y reemprendió los insultos. El personal de seguridad trató de apaciguarla, pero la situación había escalado más allá de su capacidad de contención. Fue entonces cuando se requirió la presencia de cinco agentes de la Policía Nacional, que lograron reducirla.

Tras tomar declaración a las dos facultativas afectadas y registrar la correspondiente denuncia, los agentes se llevaron detenida a la mujer.

CSIF exige más seguridad y formación

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios condenó los hechos y reiteró su "rotunda oposición" a cualquier forma de agresión o interferencia en el trabajo de los profesionales sanitarios. El sindicato lamentó que este tipo de situaciones "se repitan con demasiada frecuencia" en los centros de salud y hospitales de la región.

"Es inadmisible que hechos de estas características sigan ocurriendo a diario. Nada justifica una agresión ni física ni verbal. No podemos consentir que se nos menosprecie como personas ni como profesionales", señaló Ana Isabel Fernández, presidenta de CSIF Sanidad Castilla-La Mancha.

El sindicato trasladó un conjunto de exigencias concretas al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). En primer lugar, reclamó formación para todas las plantillas de los centros sanitarios en habilidades comunicativas y sociales orientadas a la prevención de este tipo de conflictos. En segundo lugar, exigió el aumento y la mejora de las medidas de seguridad, tanto mediante la dotación de un mayor número de vigilantes como a través de medios técnicos. Por último, instó a la administración regional a impulsar campañas de sensibilización dirigidas a la población para erradicar las conductas violentas contra los profesionales de la sanidad pública.

No es la primera vez que el HGUCR concentra este tipo de incidentes. El hospital de Ciudad Real acumuló en los últimos meses varios episodios de agresiones verbales y físicas a su personal, un patrón que los sindicatos del sector llevan tiempo reclamando que sea atajado con recursos específicos y con el respaldo firme de la administración sanitaria.