El Supremo confirma 28 años de cárcel por el crimen de Piedrabuena

La sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real juzgó con tribunal popular al acusado de asesinar en Piedrabuena (Ciudad Real) en 2023 a su pareja sentimental - EFE/Jesús Monroy

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 28 años de prisión al hombre que asesinó a su pareja en Piedrabuena (Ciudad Real) en enero de 2023 y ha desestimado el recurso de casación que había presentado la defensa, dejando la sentencia firme e inapelable.

El alto tribunal rechazó los once motivos alegados por el condenado, entre ellos la supuesta vulneración de su derecho a la presunción de inocencia y la impugnación de la agravante de género. La condena incluye además una indemnización de 355.000 euros para la hija y los familiares de la víctima.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha puesto punto final al proceso judicial por el crimen de Piedrabuena (Ciudad Real) al confirmar la condena de 28 años de cárcel impuesta al hombre que asesinó a su pareja sentimental la madrugada del 8 de enero de 2023 tras años de maltrato y control. El alto tribunal ha desestimado en su totalidad el recurso de casación interpuesto por el condenado, de modo que la sentencia adquiere carácter de firmeza y contra ella no cabe recurso alguno.

La víctima fue atacada con un cuchillo de grandes dimensiones en el transcurso de una discusión. La Audiencia Provincial de Ciudad Real consideró probado que la mujer "no tenía la más mínima capacidad de defensa" cuando su pareja le asestó las heridas que le causaron la muerte. Según la resolución judicial, el agresor actuó impulsado por "una voluntad de dominación masculina, sometimiento y por sentimientos de celos, posesión y control que ejercitaba sobre la víctima".

Un patrón de violencia que arrancó años antes del crimen

La condena no se limita al asesinato. La sentencia de la Audiencia Provincial recogía un relato de violencia sistemática que el tribunal describió con detalle a partir de los hechos probados. El condenado fue declarado culpable de un delito de asesinato, castigado con 24 años de prisión; un delito de maltrato habitual; dos delitos de maltrato de obra en el ámbito familiar; un delito de coacciones leves; y un delito de vejaciones injustas. La acumulación de estas penas eleva la condena total hasta los 28 años de cárcel.

Los hechos probados establecen que el acusado comenzó a ejercer "un fuerte control y dominio" sobre su pareja desde los últimos años de convivencia, periodo en el que ambos tenían una hija en común. La víctima fue insultada y vejada con frecuencia, y en dos ocasiones —situadas entre el verano de 2020 y diciembre de 2021— el agresor la golpeó en público.

Condenado también a indemnizar con 355.000 euros

Además de la pena de prisión, el tribunal condenó al agresor a indemnizar con 355.000 euros a la hija de la pareja y a los familiares de la víctima en concepto de daño moral. El Supremo impone asimismo al recurrente el pago de las costas judiciales del proceso.

El Supremo rechaza los once motivos del recurso

Tras la sentencia de la Audiencia Provincial de Ciudad Real pronunciada en junio de 2025, la defensa interpuso un recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCLM), que fue desestimado en diciembre de 2025. A continuación, el condenado acudió al Tribunal Supremo en casación.

El alto tribunal analizó y rechazó los once motivos esgrimidos por la defensa. Entre ellos figuraban la vulneración del derecho a la presunción de inocencia, la lesión del derecho a la tutela judicial efectiva, la falta de imparcialidad del juez y la impugnación de la agravante de género por considerarla insuficientemente acreditada. El Supremo desestimó cada uno de estos argumentos y ratificó íntegramente la resolución de la Audiencia Provincial.

Con esta decisión se agota la vía judicial ordinaria. La sentencia es ya firme y definitiva, lo que supone el cierre de un proceso que se prolongó durante más de dos años desde el crimen hasta la resolución del último recurso posible.