Manuel León vuelve a casa: entregan en Ciudad Real los restos de un represaliado

El Gobierno Vasco entrega en Ciudad Real los restos mortales de una víctima del franquismo
Los restos mortales de Manuel León Gómez, víctima de la represión franquista fallecida en 1941 en el campo de concentración de Orduña, han regresado este viernes a su localidad natal, Valenzuela de Calatrava, en un acto institucional en el que se ha apelado a la memoria como semilla de la democracia, la convivencia y la libertad.

Los familiares de Manuel León Gómez, un represaliado del franquismo que murió en el campo de concentración de la localidad vizcaína de Orduña en 1941, han recibido este viernes los restos de su antepasado en Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real), de donde procedía el preso fallecido, de manos del Gobierno Vasco tras su exhumación.

El acto de entrega se ha celebrado en el Ayuntamiento del municipio ciudadrealeño y ha estado presidido por la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, quien ha sido la encargada de hacer entrega oficial de los restos a la familia. En el homenaje han participado también el vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, y el alcalde de Valenzuela de Calatrava, Honorio Cañizares.

Una vida truncada tras el final de la guerra

Manuel León Gómez, natural y vecino de Valenzuela de Calatrava, estaba casado y era padre de dos hijos. Ingresó en la Prisión Provincial de Almagro el 1 de mayo de 1939, acusado de adhesión a la rebelión, y fue condenado a una pena de 30 años de prisión. El 7 de diciembre de 1939 fue trasladado a la Prisión Central de Orduña, donde falleció el 19 de abril de 1941, a los 57 años de edad, a causa de una hemorragia cerebral, según consta en el certificado oficial de defunción.

Durante su intervención, la consejera vasca ha recordado que Manuel León fue detenido en 1939, cuando la guerra ya había terminado y muchos pensaban que lo peor había pasado. “Fue arrancado de su pueblo y de su familia y, tras un largo peregrinaje por distintos campos de concentración repartidos por España, murió de hambre y frío en Orduña”, ha señalado.

San José ha defendido que las políticas de memoria “no buscan revancha, sino justicia” y ha subrayado la importancia de explicar a la juventud que el único delito de muchas de estas personas “fue defender ideas como el reparto de la tierra o la igualdad”.

“No abre heridas, ayuda a cerrarlas”

Por su parte, el vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha ha agradecido al Gobierno Vasco su presencia en un pequeño municipio de la provincia de Ciudad Real, a la que ha definido como un testimonio de dignidad y de defensa de los derechos humanos.

José Manuel Caballero ha pedido disculpas “en nombre del Estado español” por haber tardado más de 85 años, y más de cuatro décadas de democracia, en dar una sepultura digna a Manuel León Gómez, reconociendo que se ha tardado demasiado tiempo en “resarcir el daño injustamente sufrido por su familia”.

El vicepresidente regional ha insistido en que estos actos, frente a los discursos de algunos partidos, “no abren heridas, sino que ayudan a cerrarlas”, y ha recordado que en la provincia de Ciudad Real hubo más de 4.000 represaliados, la mayoría de ellos después del final de la Guerra Civil y como consecuencia directa de la represión franquista.

La voz de la familia

En nombre de la familia, la nieta de Manuel León Gómez, Encarna Donoso León, ha agradecido la implicación del Ayuntamiento, del Gobierno Vasco y de todas las personas e instituciones que han hecho posible la localización e identificación de los restos.

Ha subrayado que este momento tiene un profundo valor simbólico y emocional para la familia, ya que permite cerrar una etapa marcada durante décadas por la incertidumbre y el silencio y hacerlo, por fin, en paz. “Mi abuelo podrá descansar junto a los suyos después de más de ocho décadas”, ha señalado emocionada.

De Almagro a Orduña, una desaparición forzada

Durante el acto institucional se ha recordado la figura de Manuel León Gómez a través de un vídeo elaborado por su propia familia, en el que se ha relatado su historia personal y la represión sufrida tras el final de la Guerra Civil.

Vecino de Valenzuela de Calatrava, fue detenido sin un motivo claro y trasladado inicialmente a la cárcel de Almagro. Durante meses permaneció preso, tiempo en el que su hija, con apenas diez años, recorría a pie el trayecto entre su pueblo y Almagro para llevarle comida.

Un día, al acudir a la prisión, la familia fue informada de que Manuel ya no se encontraba allí. Había sido trasladado al campo de concentración de Orduña y, desde ese momento, desapareció por completo de la vida de los suyos. Nunca volvieron a tener noticias de él. La familia se quedó sin padre, sin marido y sin sustento, y aprendió a convivir con la ausencia y el silencio durante décadas.

Gracias a un largo y riguroso trabajo de investigación y a los estudios genéticos realizados, se ha confirmado ahora que los restos localizados en Orduña corresponden a Manuel León Gómez, quien falleció tras ser utilizado como mano de obra forzada, sin acusación judicial, y fue enterrado sin nombre ni tumba en el cementerio de la localidad vizcaína.