Tres investigados por usar veneno contra conejos en Ciudad Real
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Socuéllamos (Ciudad Real) ha investigado a tres personas en Tomelloso, Socuéllamos y Alcázar de San Juan por el uso ilegal de venenos en el medio natural, en el marco de la Operación Lepaní y el Plan Antitox. Las pesquisas se desarrollaron entre abril y junio de 2026.
Los tres investigados estaban directamente relacionados con las parcelas donde se hallaron los tóxicos y los conejos muertos, y alegaron haber recurrido a métodos prohibidos por la desesperación ante los daños que la sobrepoblación de conejos causaba en sus cultivos. Las diligencias han sido remitidas a los Tribunales de Instancia de Tomelloso y de Alcázar de San Juan.
El Seprona de la Guardia Civil de Socuéllamos (Ciudad Real) identificó e investigó a tres personas en los municipios manchegos de Tomelloso, Socuéllamos y Alcázar de San Juan por la presunta comisión de delitos contra la flora y la fauna derivados del uso ilegal de venenos en el medio natural, así como por un delito de maltrato animal a consecuencia del envenenamiento de un hurón doméstico. Las investigaciones, encuadradas en la Operación Lepaní y en el Plan Antitox de lucha contra el empleo clandestino de tóxicos en el campo, se prolongaron entre los meses de abril y junio de 2026.
La cadena de hechos arrancó durante los meses de abril y mayo de 2026, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la aparición de varios ejemplares de conejo muertos en distintas ubicaciones de los tres municipios. En fechas similares, una persona que practicaba la caza con hurón interpuso una denuncia por el posible envenenamiento de uno de sus animales, que había bebido agua de un recipiente cercano al paraje de La Casilla, en el término municipal de Alcázar de San Juan.
Cebada envenenada en 31 puntos de Socuéllamos
Los agentes actuantes iniciaron una serie de gestiones que desvelaron la extensión del problema. En el término municipal de Socuéllamos detectaron 31 puntos próximos a bocas de madrigueras de conejos —concretamente en los parajes Casa Betenes, Casa Vázquez y El Bombo— con montones de cebada impregnada en algún tipo de sustancia supuestamente venenosa.
Las pesquisas se extendieron al municipio vecino. En el paraje Pinilla, del término municipal de Tomelloso, los agentes localizaron hasta 11 puntos adicionales con raticida de color rosáceo y azulado, y recuperaron dos bolsas con las marcas comerciales Ratibrom y Raticida Halper. En la zona también hallaron restos cadavéricos de conejos.
Raticidas comerciales y granulados de color morado
En paralelo, un centro veterinario de Alcázar de San Juan confirmó que los síntomas que presentaba el hurón correspondían con una probable intoxicación por sustancia venenosa. Los agentes verificaron la existencia de una cubeta con restos de granulado fino de color morado en las inmediaciones, así como una botella con granos en su interior junto a una caseta agrícola, lo que apuntaba a un uso sistemático y premeditado de los tóxicos.
Todas las sustancias recuperadas fueron remitidas para su análisis al Centro de Recuperación de Fauna El Chaparrillo, de Ciudad Real, donde se confirmó la presencia de ácido nítrico, raticida y productos fitosanitarios. El resto de los venenos fue retirado de los puntos donde había sido depositado para impedir su entrada en la cadena trófica y el consiguiente envenenamiento indiscriminado de otras especies.
Los investigados alegan daños por sobrepoblación de conejos
Las investigaciones permitieron establecer una relación directa entre los tres investigados y las parcelas donde se localizaron tanto el veneno como los conejos muertos. Los implicados reconocieron haber utilizado métodos prohibidos por la legislación vigente, alegando la desesperación ante los cuantiosos daños que la sobrepoblación de conejos estaba causando en sus cultivos y la pérdida de rentabilidad económica de sus explotaciones agrarias.
La justificación, sin embargo, no exime de responsabilidad penal. El uso de venenos en el medio natural está expresamente prohibido, y la jurisprudencia reciente en la propia provincia lo subraya con claridad. La sentencia 141/2026, dictada el 17 de abril de 2026 por la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ciudad Real, condenó a un vecino de Socuéllamos como autor de un delito contra la flora y la fauna por haber colocado de forma indiscriminada 34 sobres de rodenticida en diversas madrigueras situadas en el talud de la antigua vía del ferrocarril, también con el objetivo de eliminar conejos que afectaban a sus cultivos.
Brodifacoum: un veneno anticoagulante de alta toxicidad
La sentencia pone el foco en la peligrosidad del producto empleado. El rodenticida contenía como materia activa brodifacoum al 0,0025%, una sustancia anticoagulante de alta toxicidad que provoca hemorragias internas mortales. Su uso está restringido exclusivamente a la sanidad ambiental y a la industria alimentaria, y su colocación en el medio natural genera un riesgo letal no solo para los conejos, sino para cualquier especie protegida o animal doméstico que pueda entrar en contacto con el tóxico.
En aquel caso previo, la intervención del Seprona evitó una mortandad no selectiva al localizar el veneno antes de que se registrara la muerte de ningún ejemplar de fauna en la zona. En la Operación Lepaní, en cambio, el daño ya se había consumado: además de los conejos muertos hallados en los tres municipios, un hurón doméstico pagó las consecuencias de una práctica que la ley persigue con carácter penal y que, de no ser atajada a tiempo, puede comprometer el equilibrio de todo un ecosistema.