Alegan "costumbres ancestrales" por casar a una menor de 12 años
La Audiencia Provincial de Ciudad Real celebró este martes la primera sesión del juicio contra dos familias búlgaras residentes en Moral de Calatrava (Ciudad Real) acusadas de un delito de trata de seres humanos por haber concertado el matrimonio de una niña de 12 años con un joven de 17, al que trasladaron desde Bulgaria a España con ese fin.
La defensa de los progenitores de la menor argumentó que los hechos responden a "costumbres arraigadas y ancestrales" de la etnia gitana búlgara, mientras que el Ministerio Fiscal mantiene que la niña quedó en situación de dependencia absoluta, sin escolarización, y que quedó embarazada en dos ocasiones durante su convivencia con el joven.
Dos familias búlgaras afincadas en Moral de Calatrava (Ciudad Real) se sentaron este martes por primera vez ante la Audiencia Provincial de Ciudad Real acusadas de un delito de trata de seres humanos por haber concertado el matrimonio de una menor con tan solo 12 años. La vista oral, que se celebró a puerta cerrada por la presencia de la menor en el procedimiento, arrancó con la defensa apelando a la tradición cultural y el fiscal manteniendo una acusación que puede acarrear penas de hasta once años de prisión para el principal acusado.
El abogado de los padres de la menor, Alberto Chacón, explicó a los medios de comunicación momentos antes del inicio de la sesión que lo ocurrido responde a prácticas "arraigadas y ancestrales" dentro de la etnia gitana en Bulgaria. El letrado sostuvo que la Unión Europea permite este tipo de uniones en países como Bulgaria y que las familias, al residir en España, se limitaron a reproducir lo que, a su juicio, habrían hecho igualmente en su país de origen. "No existió una finalidad de explotación", insistió Chacón, quien enmarcó los hechos en una tradición cultural asumida por ambas familias.
La acusación: trata de seres humanos y agresión sexual
El escrito de acusación del Ministerio Fiscal relata que los procesados concertaron el traslado de la menor desde Bulgaria a España cuando la niña tenía 12 años, con el objetivo de integrarla en el entorno familiar del joven, que entonces contaba con 17. Según la Fiscalía, la menor quedó desde ese momento en una situación de dependencia y falta de autonomía personal: sin escolarización, sin acceso al aprendizaje del idioma y sin posibilidad de desenvolverse de manera autónoma.
Por estos hechos, el Ministerio Fiscal imputa a los padres de ambos menores un delito de trata de seres humanos, para el que solicita cuatro años de prisión para cada uno de ellos. En el caso del joven con quien la menor fue unida, la acusación pública le atribuye además un delito de agresión sexual a menor de 16 años, por el que pide una pena de once años de prisión.
Dos embarazos y una señal de alarma en el hospital
El caso llegó a conocimiento de la Fiscalía a través de los servicios médicos. Según el relato del Ministerio Público, la menor quedó embarazada en dos ocasiones durante su convivencia con el joven. La primera gestación fue interrumpida en junio de 2023. La segunda culminó con el nacimiento de un bebé en agosto de 2024, momento en el que el personal sanitario dio la señal de alarma y trasladó la situación a la Fiscalía, desencadenando la investigación que ha derivado en este juicio.
El proceso se celebra a puerta cerrada en todas sus sesiones, en aplicación de las medidas de protección previstas para los procedimientos en los que intervienen menores de edad.