El Papa León XIV pide unidad y cita a Toledo como ejemplo de diálogo

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, saluda al papa León XIV en la ceremonia oficial de bienvenida que han ofrecido los reyes en el Palacio Real de Madrid - Fotografía: Casa Real

El papa León XIV aterrizó este sábado en Madrid para iniciar su visita apostólica a España, la primera de un pontífice al país en quince años. En su primer discurso oficial, pronunciado ante los Reyes, el presidente del Gobierno y los principales líderes políticos en el Palacio Real, dedicó un lugar central a Toledo y a su Escuela de Traductores de Alfonso X el Sabio como ejemplo histórico de convivencia entre culturas, religiones y saberes.

García-Page, que participó en la recepción oficial como presidente de Castilla-La Mancha, trasladó al Pontífice un mensaje directo: "Santidad, le necesitamos mucho".

El papa León XIV, Robert Francis Prevost, llegó este sábado al aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas de Madrid a las 10:30 horas, procedente de Roma, para iniciar un viaje apostólico de una semana que le llevará también a Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, y en el que tiene prevista la participación en más de veinte actos. Se trata del cuarto viaje internacional del Pontífice desde su elección en mayo de 2025 y el primero de un papa a España desde que Benedicto XVI presidió la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011.

El momento de mayor resonancia para Castilla-La Mancha llegó en el primer discurso institucional del Pontífice. Ante los Reyes Felipe VI y Letizia, la Princesa de Asturias Leonor, la Infanta Sofía, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, León XIV puso a Toledo en el centro de su reflexión sobre el diálogo y la convivencia. "Ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes", afirmó el Pontífice, que destacó cómo el "tejido de solidaridad, a lo largo de los siglos, ha conformado sus diferencias".

El papa se refirió expresamente a la Escuela de Traductores de Alfonso X el Sabio como modelo histórico de cooperación interreligiosa: "expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo", señaló, "intentando crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos". Una referencia que se lee, en clave regional, como un reconocimiento explícito a uno de los patrimonios históricos e intelectuales más singulares de Castilla-La Mancha.

García-Page, en el Palacio Real

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue uno de los presidentes autonómicos presentes en la ceremonia oficial de bienvenida celebrada en el Palacio Real, en la que participaron alrededor de 250 invitados, entre ellos los poderes del Estado, el Gobierno, representantes de los partidos políticos, el cuerpo diplomático acreditado en España y los expresidentes del Gobierno.

García-Page compartió en su cuenta de la red social X una imagen del momento en que saludó al Pontífice. "Ha sido un honor representar a los ciudadanos de mi tierra en la recepción oficial al Papa León XIV. Como he tenido oportunidad de decirle: 'Santidad, le necesitamos mucho'", escribió el presidente castellanomanchego.

La ceremonia fue presidida por los Reyes Felipe VI y Letizia, que esperaron a León XIV a pie de coche en la Plaza de la Armería, con un retraso de más de un cuarto de hora sobre el horario previsto. El Pontífice llegó escoltado por el Escuadrón de Escolta Real a caballo y fue recibido con aplausos y algún "viva el Papa" por varios cientos de ciudadanos congregados en la plaza y en la escalinata de la catedral de la Almudena. Las infantas Leonor y Sofía aguardaban en la tribuna de honor, ya que no se habían desplazado hasta el aeropuerto.

El protocolo incluyó una salva de 21 cañonazos —17 por la máxima distinción militar reservada a jefes de Estado y cuatro por el Rey— mientras se interpretaban los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España. Posteriormente, Felipe VI y León XIV pasaron revista a la formación desplegada en la Plaza de la Armería, compuesta por la Escuadra de Gastadores, la Unidad de Música, el Grupo de Honores, el Escuadrón de Escolta Real, la Batería Real y la Sección de Motos del Grupo de Escoltas.

La delegación española en el saludo oficial fue encabezada por Sánchez e integrada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Estuvieron también presentes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida; los presidentes del Congreso y el Senado, Francina Armengol y Pedro Rollán; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y la presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló. La delegación vaticana fue encabezada por el secretario de Estado, Pietro Parolin.

"La tentación de avivar las polarizaciones crece"

El discurso del Papa ante las autoridades españolas fue una intervención de calado político y filosófico. León XIV dedicó buena parte de su intervención a apelar a la unidad y al rechazo de la confrontación, usando la propia historia de España como argumento. "La propia historia de España sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad", sostuvo.

El Pontífice lamentó que "la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir", y llamó a "abandonar las narrativas divisivas y polarizantes" para "pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad". Lo que busca con su visita, aclaró, es "confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación".

Advirtió igualmente del peligro de la desorientación ante lo desconocido y reclamó que "se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz", así como "cultura, interioridad, una educación libre y de calidad". "Necesitamos trascendencia", resumió el Pontífice.

Sobre las nuevas tecnologías, León XIV lanzó una advertencia de tono severo. "En su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte", afirmó, aunque añadió que "el bien puede resistir y comunicarse". Pidió a quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales "dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación".

El Papa cerró su discurso con un agradecimiento a España por "su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo" y animó al país a "impulsar el proceso de la Unión Europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana". Citó durante su intervención a los santos españoles Juan de la Cruz, Teresa de Ávila e Ignacio de Loyola, así como la primera exhortación apostólica de su predecesor Francisco, Evangelii gaudium.

Una semana apostólica de 2.500 kilómetros

El viaje apostólico de León XIV a España comprende más de 2.500 kilómetros entre Madrid, Barcelona y Canarias. El programa oficial, publicado el pasado 6 de mayo por la Sala de Prensa de la Santa Sede, contempla 21 actos en seis días, con discursos u homilías en 17 de ellos, articulados en torno a tres ejes: la caridad, la Eucaristía y el encuentro.

En Madrid, el Papa estará del 6 al 9 de junio, con la plaza de Cibeles como lugar elegido para el acto central del domingo 7 de junio. Posteriormente viajará a Barcelona, donde permanecerá del 9 al 11 de junio, con la Sagrada Familia como escenario de una misa solemne que coincidirá con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y la inauguración de la torre de Jesucristo, la más alta del templo con 172,5 metros. El jueves 11 viajará a Gran Canaria y el viernes 12 a Tenerife, poniendo fin así a su primer viaje a España, el cuarto de su pontificado desde su elección en mayo de 2025.