Page exhibe gestión a un año de votar ante la presión de PP-Vox

Emiliano García-Page y el presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, se saludan en un acto institucional. Ambos líderes afrontan los próximos doce meses con el foco puesto en las elecciones autonómicas de mayo de 2027.

A un año vista de las próximas elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha, previstas para mayo de 2027, los principales partidos con presencia en la región trazan balances enfrentados y presentan sus prioridades de cara a la recta final de la legislatura. El PSOE defiende sus cuatro años de gestión, el PP reclama un cambio urgente y las fuerzas extraparlamentarias —IU, Podemos y Sumar— coinciden en señalar la vivienda como el principal problema sin resolver.

Esta semana se cumplen tres años de las últimas elecciones regionales, efeméride que los partidos han aprovechado para hacer balance ante Europa Press. La izquierda alternativa trabaja en una candidatura de confluencia que aspira a obtener representación en las Cortes de Castilla-La Mancha, mientras Vox apuesta por su proyecto nacional sin desvelar aún quién encabezará su lista.

Castilla-La Mancha entra en el último año de legislatura con los partidos ya posicionados de cara a los comicios autonómicos de mayo de 2027, un horizonte electoral que marca la agenda política de la región y que obliga a cada formación a definir ante la ciudadanía qué han hecho, qué harán y por qué merecen su confianza. La semana en que se cumplen tres años de las últimas elecciones regionales ha servido de pistoletazo simbólico para que socialistas, populares, la ultraderecha y la izquierda extraparlamentaria presenten ante Europa Press sus respectivos balances y programas.

El PSOE defiende el cumplimiento de compromisos y la solidez de Page

El Partido Socialista llega a este tramo final de mandato con la confianza que, según sus fuentes, le otorga haber cumplido cerca del 70 por ciento de los compromisos adquiridos en su programa de gobierno, con el resto "prácticamente todos" en marcha. Esa cifra es el principal argumento que esgrimen los socialistas para volver a pedir la confianza de los castellanomanchegos, al entender que demuestra que este es un "Gobierno serio, que dice lo que va a hacer y lo hace" y que trabaja "con transparencia total".

Entre los logros que señalan figura la reducción del paro, el aumento de profesionales e infraestructuras sanitarias, los datos económicos y las políticas de lucha contra la despoblación. En cuanto a la agenda para los doce meses que restan, el PSOE identifica como prioridad absoluta "cristalizar el Plan de Vivienda", junto a seguir apostando por la educación y continuar ampliando las plazas residenciales para personas mayores.

El perfil de liderazgo del presidente autonómico, Emiliano García-Page, es otro de los activos que los socialistas sitúan en el centro de su discurso electoral. Consideran que tiene a su favor ser "uno de los presidentes más respetados y coherentes de España" y haber "levantado la voz cuando había que hacerlo, aunque no fuera cómodo ni conveniente", en alusión a sus diferencias públicas con la dirección federal del PSOE. Las reivindicaciones históricas en materia de financiación autonómica y de recursos hídricos son, a su juicio, otros dos factores que evidencian el perfil de liderazgo que la región necesitaba. Los socialistas dan por hecho que "el electorado, llegado el momento, volverá a hacer una apuesta segura y ganadora con Page".

El PP diagnostica una región en declive y apunta a un cambio "factible" en 2027

El diagnóstico del Partido Popular es radicalmente opuesto. Los populares dibujan una comunidad autónoma golpeada por la "degeneración de la sanidad", una situación económica que está "desembocando en una pobreza descontrolada", sectores productivos "abandonados" y una "gran falta de inversión" en infraestructuras. El PP atribuye esta situación a un gobierno que "ha dejado de lado sus funciones" y a un presidente, García-Page, al que tachan de incapaz "para gestionar el presente y el futuro" de la región.

En ese contexto, los populares tienen como objetivo declarado ganar las elecciones autonómicas de mayo de 2027, algo que califican de "resultado muy factible". "Esta región necesita un cambio urgente", resumen sus fuentes. Las medidas que impulsarían de forma inmediata en caso de llegar al poder incluyen un plan de lucha contra las listas de espera sanitarias y "una ambiciosa bajada de impuestos". Su proyecto contempla también actuaciones en ámbitos como la logística y la industria agroalimentaria, así como el aprovechamiento de la proximidad con la Comunidad de Madrid como motor económico para Castilla-La Mancha.

Vox carga contra Page y el PSOE, pero también contra el PP por su "falta de oposición"

Vox sitúa al PSOE como "el gran problema" para los castellanomanchegos y señala a García-Page como "su principal causante". La formación de Santiago Abascal critica que el presidente regional "castiga con un nuevo canon del agua, nos sube los impuestos, nos engaña con la carrera profesional sanitaria y encima nos recorta los servicios públicos". Pero la crítica de Vox no se detiene en el Gobierno: la formación también culpa al PP de no haber ejercido una oposición efectiva durante la legislatura.

La hoja de ruta de Vox para Castilla-La Mancha pivota sobre el concepto de "devolver el sentido común y la buena gestión", a imagen del discurso de su líder nacional. Sus propuestas concretas pasan por incrementar la seguridad, mejorar la educación, modernizar las instalaciones médicas, apoyar a las familias y a las empresas y facilitar el acceso a la vivienda, todo ello bajo el principio que definen como "prioridad nacional". En cuanto a su candidatura para 2027, las fuentes de Vox eluden cualquier pronunciamiento, argumentando que son "un partido nacional, con un proyecto nacional y un mensaje nacional para construir una España nueva y decente".

La formación apunta que a Abascal le preocupa "el rumbo al que nos está llevando Pedro Sánchez" y a Vox en la región que García-Page "esté más preocupado en aumentar el número de políticos que el de médicos, ganaderos, profesores o agricultores".

La vivienda y los servicios públicos, ejes de la izquierda extraparlamentaria

Al margen de los tres partidos con representación en las Cortes de Castilla-La Mancha, las formaciones de izquierda que aspiran a entrar en el Parlamento regional en 2027 comparten un diagnóstico común: la vivienda es el mayor problema sin resolver en la comunidad autónoma, y los servicios públicos —especialmente la sanidad— necesitan una defensa activa frente a lo que describen como una progresiva privatización.

Izquierda Unida (IU) considera que el "incremento desmesurado" del precio de la vivienda dificulta su acceso en las zonas tensionadas "a cualquier familia, no solo a quienes están en riesgo de exclusión". La formación reclama la puesta en marcha del Plan de Vivienda 2027-2031 para la construcción de 10.000 viviendas en la región y lamenta que la "inactividad" del Gobierno autonómico haya "dejado en manos de los especuladores buena parte de la oferta". IU demanda también el desarrollo de una red de trenes regionales junto al Ministerio y más inversión en los centros educativos públicos que considera masificados.

Podemos apunta más alto en su diagnóstico: la "falta de democracia" es, a su juicio, "la base de todos los problemas" de Castilla-La Mancha, con un sistema electoral que impide que voces alternativas lleguen a las Cortes. Pide "atajar urgentemente" la situación de la vivienda "expulsando a los especuladores", actuar ante unas listas de espera que califica de "dramáticas" y combatir la pobreza y la exclusión social. Sus propuestas incluyen que "se cumplan todos los derechos de las mujeres, de las personas LGTBI, de las personas mayores, jóvenes, trabajadoras, excluidas, migrantes y de los animales", así como garantizar la soberanía y la sostenibilidad de la tierra y el agua de la región.

Sumar identifica la vivienda y el modelo de desarrollo territorial como los dos grandes retos de Castilla-La Mancha. Propone un gobierno que "utilice todas las herramientas disponibles" para garantizar el derecho a la vivienda: limitación de precios donde sea necesario, ampliación del parque público y movilización de la vivienda vacía hacia el alquiler asequible. En materia de territorio, reclama "criterios claros para decidir dónde deben implantarse determinados proyectos industriales, energéticos o logísticos". Sumar alerta además de que la gestión sanitaria "se está privatizando cada vez más" y exige reforzar también la educación y el sistema de dependencia.

La confluencia de izquierdas, en marcha pero sin perfil definitivo

Con la vista puesta en mayo de 2027, las tres formaciones extraparlamentarias trabajan en la construcción de una candidatura conjunta que les permita superar el umbral de representación. IU prevé dar a conocer sus candidaturas "a comienzos" de 2027, con conversaciones de confluencia ya en marcha. Su objetivo es lograr "una única candidatura de la izquierda alternativa" que obtenga al menos un escaño en las Cortes castellanomanchegas, al que califican de "decisivo para evitar un gobierno de la derecha y, a su vez, influir en el Gobierno regional".

Las fuentes de Sumar admiten que las conversaciones con IU y otras fuerzas progresistas "avanzan con buena voluntad", con el objetivo de consensuar una candidatura "amplia, sólida y capaz de ofrecer una alternativa real y más justa" al modelo bipartidista PSOE-PP. Confían en que "esta vez" alcancen "un espacio más sólido y con vocación de sobrevivir a las elecciones".

Podemos, por su parte, advierte de que el modelo de candidatura que se adopte será determinante para el resultado. La formación aboga por el "modelo extremeño" —una confluencia democrática liderada por Podemos— frente al "modelo andaluz" de competición interna entre fuerzas de izquierda, que a su juicio impide alcanzar los objetivos comunes. Podemos también enmarca el debate en el proceso de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, en tramitación en el Congreso, asegurando que un acuerdo sobre ese texto sería "un buen paso para avanzar conjuntamente entre las fuerzas de izquierdas" y vinculando lo que está en juego en 2027 a la disyuntiva entre "tener democracia o aupar al fascismo".

A doce meses de la cita con las urnas, el mapa político de Castilla-La Mancha presenta, pues, un escenario de trincheras consolidadas: un PSOE que apela a la gestión y a la figura de Page como garantía de estabilidad, un PP que confía en capitalizar el desgaste del Gobierno regional, un Vox que aspira a mantener o ampliar su influencia sin mostrar aún su candidato, y una izquierda extraparlamentaria que necesita resolver antes de 2027 si es capaz de presentarse unida ante los votantes castellanomanchegos que no se identifican con ninguna de las grandes formaciones.