Núñez reta a Page: "Está en su mano acabar con esta legislatura"

El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, durante el desayuno informativo que ha protagonizado este martes en Madrid.

El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, apeló este martes a la "coherencia" de Emiliano García-Page y le exigió que ordene a sus ocho diputados en el Congreso que pongan fin a la actual legislatura, asegurando que el presidente castellanomanchego "es uno de los mayores representantes de la mentira para mantenerse en el poder" y que acabar con el Gobierno de Pedro Sánchez "está en su mano".

Lo hizo durante un desayuno-coloquio organizado por el diario La Razón en Madrid, desde el que también defendió convertir Castilla-La Mancha en "el socio preferente" de la Comunidad de Madrid y en "el mayor eje de crecimiento del sur de Europa", condicionando proyectos clave como la circunvalación M-70 a la llegada del PP al Gobierno regional.

El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, intervino este martes en Madrid en el desayuno-coloquio del diario La Razón para lanzar un doble mensaje político: reclamar el relevo del actual Ejecutivo regional socialista y trazar las líneas maestras de su alternativa de gobierno. Ante los asistentes al foro, Núñez dirigió sus críticas más afiladas a Emiliano García-Page, al que acusó de representar "la mentira para mantenerse en el poder" y al que pidió explícitamente que ordene a sus ocho diputados nacionales que voten en contra del Gobierno de Pedro Sánchez para poner fin a la legislatura. "Está en su mano", subrayó.

Núñez reivindicó la necesidad de "un cambio de ciclo integral" en Castilla-La Mancha para terminar con lo que calificó como "un modelo socialista agotado" que ha instalado a la región "en la resignación, el inmovilismo y la mera supervivencia institucional". A su juicio, Castilla-La Mancha "puede liderar, puede crecer, puede atraer talento y puede ofrecer oportunidades reales para los jóvenes que no tengan que marcharse", pero para ello, insistió, "hace falta cambiar la forma de gestionar y la forma de gobernar".

El dirigente popular citó lo que denominó "un dato irrefutable que ningún político debería asumir sin que se le cayera la cara de vergüenza": el 34 por ciento de los vecinos de Castilla-La Mancha se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social, y la región tiene "la segunda renta más baja de toda España". A ello sumó que la comunidad acumula "un 30,6 por ciento de inflación desde que Emiliano García-Page asumió la presidencia", convirtiendo a Castilla-La Mancha en "el lugar donde más caro es hacer la cesta de la compra". Resumió la situación regional en "tres fallos estructurales": baja renta, alta pobreza y empleo débil.

La M-70 y el proyecto de convertir CLM en socio de Madrid

El grueso de la propuesta programática de Núñez giró en torno a la posición estratégica de Castilla-La Mancha respecto a la Comunidad de Madrid. El líder del PP regional defendió el proyecto de la M-70, una circunvalación de gran radio que conectaría Ávila, Toledo, Cuenca, Guadalajara y Segovia, como "una gran oportunidad histórica" para el desarrollo económico y logístico de la región. Sin embargo, condicionó su materialización a la existencia de un Ejecutivo autonómico del Partido Popular. "La M-70 es una gran oportunidad que solo se va a producir si hay un gobierno del PP", afirmó con rotundidad.

Núñez argumentó que el actual Gobierno socialista teme el crecimiento económico y demográfico porque considera que una mayor conexión con Madrid, especialmente en provincias como Toledo y Guadalajara, "provocaría un cambio social y electoral que rompería el modelo de control político al que están acostumbrados". En esa línea, criticó que el Ejecutivo regional "prefiera una comunidad autónoma más dependiente y con menos oportunidades antes que una tierra próspera y abierta". Como muestra del inmovilismo en materia de infraestructuras, recordó que "en los últimos 11 años en los que el actual Gobierno dirige los destinos de Castilla-La Mancha no se ha impulsado ni un solo kilómetro nuevo de autovía en la región".

El presidente del PP regional concretó además su modelo de convergencia con Madrid: "tenemos que ser capaces de que haya una convergencia fiscal, una convergencia urbanística, una convergencia administrativa para que los crecimientos económicos que están llegando a la Comunidad de Madrid puedan desarrollarse con naturalidad". A su juicio, Madrid "necesita poder desarrollar suelo industrial, suelo urbano, suelo logístico, suelo para desarrollos energéticos y para grandes infraestructuras transformadoras", y Castilla-La Mancha debe posicionarse como el territorio que ofrezca ese espacio. Núñez identificó los sectores con mayor potencial para la región: nuevas tecnologías, industria del dato, energías renovables, industria farmacéutica, defensa y agroalimentación.

Respecto al desarrollo provincial, apostó por garantizar agua e infraestructuras para Albacete y Cuenca para aprovechar el crecimiento del Levante, y por reforzar el papel de Guadalajara como "gran socia estratégica de Madrid", con una legislación urbanística, industrial y fiscal moderna que convierta a la provincia en "una gran puerta logística hacia Cataluña y Europa".

Una reforma fiscal y una nueva ley de vivienda

Núñez avanzó el esqueleto de su programa económico, centrado en una reforma fiscal "orientada a devolver capacidad económica a familias y pymes". Entre las medidas concretas, citó deflactar el tramo autonómico del IRPF, eliminar el impuesto de sucesiones y donaciones, bajar el impuesto de actos jurídicos documentados y transmisiones patrimoniales, y reducir las tasas fiscales a autónomos, pequeñas empresas y cooperativas.

En materia de vivienda, el líder popular denunció que "la situación está peor en Castilla-La Mancha que en el resto de España" por "la incapacidad de los gobiernos socialistas de generar suelo" y por "la práctica desaparición de la promoción pública de viviendas". Anunció que, de llegar al Gobierno regional, promoverá "una nueva legislación en materia de vivienda" y derogará la normativa vigente para poner en marcha "una ambiciosa ley de vivienda para Castilla-La Mancha". Además, apostó por "una eliminación práctica de la burocracia", con mayor relevancia del silencio administrativo positivo y la declaración responsable, garantizando que "ningún proyecto empresarial morirá antes de empezar debido a la lentitud burocrática".

El 'Goya' para García-Page y el desgaste del PSOE

Tirando de ironía, Núñez aseguró que "si hubiera unos Goya de la política" el premio se lo llevaría Emiliano García-Page, como ilustración de lo que describió como una sistemática contradicción entre sus palabras y sus actos. Para demostrarlo, el dirigente popular recurrió a tres episodios: el primero, que Page afirmó públicamente que dejaría la política si Susana Díaz no ganaba las primarias del PSOE frente a Pedro Sánchez, cosa que no ocurrió y de la que no se derivó ninguna consecuencia. El segundo, que en campaña electoral de 2015 Page declaró que "jamás" gobernaría con Podemos, para después nombrar al secretario general de esa formación vicepresidente de Castilla-La Mancha tras pactar un gobierno de coalición. El tercero, que el presidente castellanomanchego se declara contrario a la amnistía, mientras que sus diputados en el Congreso la votan a favor.

Fue precisamente en este último punto donde Núñez apuntó al número dos del PSOE en Castilla-La Mancha, Sergio Gutiérrez, como diputado nacional. "Es mentira que Emiliano García-Page no controle los diputados nacionales" castellanomanchegos, afirmó, para insistir en que el presidente regional tiene capacidad real de influir en la suerte de la legislatura.

Sobre el estado general del socialismo, Núñez advirtió de que el "desgaste" de la marca PSOE es "absoluto". "Está absolutamente por los suelos y cada mes que pasa, los datos demoscópicos demuestran que está mucho peor", aseveró. Afirmó que existe "un denominador común en la ciudadanía" y es que "todos estamos de acuerdo en que el Partido Socialista hoy no puede seguir gobernando ninguna institución". Defendió que el PSOE debe pasar a la oposición para que se produzca "un proceso de sanación o de regeneración democrática", y concluyó que "España necesita, por salud democrática, pero también por eficiencia económica, pasar página del socialismo y volver a poner en el centro a las personas, a quien genera economía, a quien genera actividad y a quien puede dar alegrías al país".