Cospedal, desmentida por su propio exjefe de gabinete en Kitchen

La exsecretaria general del PP y expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolors de Cospedal, este jueves durante su declaración en la Audiencia Nacional en el juicio de Kitchen

La expresidenta de Castilla-La Mancha y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal declaró este jueves como testigo en el juicio del caso Kitchen ante la Audiencia Nacional y negó haber encomendado ningún trabajo de espionaje al excomisario José Manuel Villarejo. Aseguró que sus encuentros con él se celebraron siempre en la sede del PP en Génova 13, en calidad de secretaria general, y nunca en el Ministerio de Defensa.

Pocas horas después, su propio exjefe de gabinete, José Luis Ortiz Grande, ofreció ante el mismo tribunal una versión radicalmente distinta: los encuentros entre Cospedal y Villarejo tuvieron lugar en el despacho ministerial, no en Génova y tampoco en ninguna cafetería, y no respondieron en exclusiva a la iniciativa del excomisario.

La décima jornada del juicio de la operación Kitchen, celebrada este jueves en la Audiencia Nacional, deparó una de las contradicciones más llamativas de todo el procedimiento oral. María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del Partido Popular y exministra de Defensa en el Gobierno de Mariano Rajoy, compareció como testigo a primera hora de la mañana y negó haber tenido conocimiento ni haber ordenado la presunta operación parapolicial orquestada contra el extesorero del PP Luis Bárcenas. Pero fue su propia declaración la que, pocas horas más tarde, quedó contradicha por el testimonio de José Luis Ortiz Grande, su exjefe de gabinete tanto en la etapa de secretaria general como en el Ministerio de Defensa, y el último testigo en intervenir en esa misma jornada.

La comparecencia de la exdirigente popular —que llegó a estar imputada en la fase de instrucción antes de que la causa fuera sobreseída provisionalmente para ella— estuvo marcada desde el principio por una estrategia de distancia: distancia respecto a Villarejo, distancia respecto a Bárcenas y distancia respecto a cualquier conocimiento de los hechos que se juzgan. Cospedal desmontó punto por punto cualquier vinculación personal con la trama y llegó incluso a poner en duda la propia existencia de la operación: "Hasta dudo que eso fuera así, pero bueno, eso es una opinión personal", llegó a decir cuando el tribunal le preguntó directamente por ella.

"Yo le hice preguntas, no encargos"

Cospedal reconoció haber mantenido en torno a "ocho o nueve" reuniones con el excomisario jubilado José Manuel Villarejo, uno de los principales acusados en el procedimiento. Explicó que fue su entonces marido, el empresario Ignacio López del Hierro, quien la puso en contacto con él porque este "tenía interés" en conocerla, y que las citas se produjeron "siempre siempre" a iniciativa del propio excomisario. Según su relato, Villarejo se presentó ante ella como "un policía en excedencia que tenía empresas y recién condecorado por el entonces ministro del Interior", Jorge Fernández Díaz, también sentado en el banquillo de los acusados. "A toro pasado las cosas son distintas", lamentó.

El objeto de esas conversaciones, declaró la testigo, se limitó a obtener información sobre las filtraciones a la prensa de un sumario secreto que afectaba a la entonces alcaldesa de Valencia Rita Barberá, a quien definió como "compañera de partido" y "muy amiga" suya. "Eran perjudiciales para ella, aparte de no ser verdad. Yo quería saber cómo era eso. Y él me decía que tenía posibilidad de acceder a la prensa, que era muy amigo de periodistas y me dijo que intentaría enterarse", relató ante el tribunal.

El núcleo de su defensa descansó sobre una distinción que repitió en varias ocasiones a lo largo de su intervención: la diferencia entre hacer preguntas y realizar encargos. "Yo le hice preguntas, pero no encargos. Son cosas distintas", afirmó con rotundidad. La acusación ha sostenido que las comunicaciones entre Cospedal y Villarejo evidencian una relación de trabajo que iba más allá de la mera curiosidad informativa, pero la testigo rechazó esa interpretación de manera tajante.

Negó asimismo que el excomisario le hubiera informado en ningún momento sobre la evolución de las pesquisas judiciales relativas a la trama Gürtel ni sobre el estado de la investigación que afectaba al propio Bárcenas. "Ni yo le preguntaba ni él me informaba, y no creo que tuviera capacidad de hacerlo", señaló. También desmintió haber pagado a Villarejo cantidad alguna o haber intercedido para que este lograra contratos públicos, reaccionando con un expresivo "¡qué disparate, qué disparate!" cuando la letrada del PSOE, Gloria de Pascual, le formuló esa pregunta, que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, cortó antes de que pudiera completarse.

Preguntada sobre una conversación supuestamente mantenida en 2017 en la que Villarejo le habría advertido de una posible moción de censura o le habría trasladado que estaba siendo perseguido por el entonces director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, Cospedal aseguró no recordar tal conversación. Sí reconoció, en cambio, que el excomisario le transmitió en algún momento que consideraba que los servicios prestados como policía no se le habían recompensado "suficientemente". Sobre el exministro del Interior Fernández Díaz, añadió que lo tenía por "una persona recta e íntegra" y que "ha sufrido mucho".

Bárcenas, los papeles y Gómez Gordo

Sobre el fondo del caso —la supuesta existencia de documentación en poder de Bárcenas que pudiera dañar al PP o a sus dirigentes—, Cospedal fue igualmente contundente. "Yo tenía absoluta seguridad de que no tenía documentación comprometedora, ni para el Partido Popular ni para mí", afirmó. A lo largo de su intervención se refirió al extesorero en una ocasión como "esta persona que usted ha citado", en una distancia que pareció deliberada.

La testigo señaló además que en el seno del PP existía por aquel entonces "la sospecha más que fundada" de que estaban siendo "espiados, seguidos u observados por alguien que tenía que ver con el Ministerio del Interior", en referencia a la etapa en que el partido estaba en la oposición. Fue en ese contexto, explicó, en el que Villarejo le ofreció averiguar algo a través de sus contactos en la prensa y en el cuerpo policial.

Cospedal también negó haber sido informada por Andrés Gómez Gordo —otro de los acusados en la causa— sobre el presunto operativo Kitchen. Recordó que este mando policial ejerció como responsable de Seguridad del Gobierno regional de Castilla-La Mancha que ella presidió entre 2011 y 2015, y que en ese puesto "estaba montando todos los días operativos para los consejeros". "No, no creo que tuviera tiempo para nada más, pero además de eso no era lo lógico que estuviera en otras tareas policiales", declaró. Negó asimismo haber hablado con Gómez Gordo sobre Villarejo, a quien el acusado apodaba con el mote de 'Cospedín'.

La contradicción: Génova frente al Ministerio de Defensa

Fue en ese escenario de desvinculación metódica donde la posterior declaración de Ortiz Grande adquirió toda su relevancia. El exjefe de gabinete, que trabajó junto a Cospedal tanto en Génova 13 como en el Ministerio de Defensa, ofreció una versión que choca frontalmente con la de su exjefa en dos puntos concretos e irreconciliables.

El primero afecta al lugar de los encuentros. Cospedal había situado todas sus citas con Villarejo en su despacho de Génova 13 —con la excepción de una reunión en una cafetería céntrica de Madrid—. Ortiz Grande, sin embargo, afirmó ante el tribunal que los encuentros tuvieron lugar en el despacho del Ministerio de Defensa y descartó que se hubiera producido ninguno en una cafetería.

El segundo punto de contradicción afecta a quién tomaba la iniciativa de esas citas. Cospedal insistió en que fue siempre Villarejo quien las promovió. Su exjefe de gabinete, en cambio, declaró que la iniciativa correspondió a ambas partes, no exclusivamente al excomisario.

La trascendencia jurídica de estas divergencias no es menor. El lugar de los encuentros importa en el contexto del juicio porque si las reuniones entre Cospedal y Villarejo se celebraron en una sede del Estado —el Ministerio de Defensa—, ello reforzaría la tesis de que la relación fue más institucional y deliberada de lo que la exministra admite. El tribunal deberá ponderar ambas declaraciones en el marco de un procedimiento que acumula ya diez jornadas de vista oral y que investiga si el aparato del Estado fue utilizado como instrumento al servicio de los intereses del PP en uno de los momentos de mayor presión judicial sobre la formación, con Bárcenas como eje central de la amenaza. La declaración de Cospedal, una de las figuras más relevantes del partido durante aquella etapa e impulsora de su presidencia en Castilla-La Mancha entre 2004 y 2015, era una de las más aguardadas de toda la fase oral del juicio.

El exjefe de gabinete de María Dolores de Cospedal, José Luis Ortiz Grande, en su declaración este jueves en la Audiencia Nacional en el juicio de la Kitchen