El exasesor de Cospedal niega órdenes sobre el chófer de Bárcenas

El comisario Andrés Gómez Gordo, quien fue asesor de seguridad de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal cuando gobernó en Castilla-La Mancha, durante su declaración este miércoles en el juicio de Kitchen en la Audiencia Nacional.

El comisario Andrés Gómez Gordo, exasesor de seguridad de María Dolores de Cospedal durante su etapa como presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha, declaró este miércoles en el juicio por la operación Kitchen que ni Cospedal ni su entonces marido, Ignacio López del Hierro, le pidieron nunca que presentara al chófer de Luis Bárcenas al excomisario José Villarejo para integrarlo como confidente en la trama parapolicial.

"Jamás el señor López del Hierro me dijo nada", afirmó Gómez Gordo ante el tribunal, descartando así cualquier vínculo directo de Cospedal o su entorno con la captación del chófer Sergio Ríos, pieza clave en el espionaje al extesorero del Partido Popular y su familia.

El comisario Andrés Gómez Gordo, exasesor de seguridad de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal durante su mandato al frente del Gobierno de Castilla-La Mancha, compareció este miércoles como acusado en el juicio oral por la operación Kitchen, la trama parapolicial articulada para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y a su familia mediante la captación de su chófer personal, Sergio Ríos. En su declaración, Gómez Gordo rechazó de forma categórica que Cospedal o su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro, le instaran en ningún momento a presentar a Ríos al excomisario José Villarejo para que actuara como informante de la operación.

La pregunta la formuló su propia defensa durante el interrogatorio. Ante ella, Gómez Gordo fue rotundo: "Para nada. He visto en el sumario algunos SMS entre el señor Villarejo y el señor López del Hierro. A mí jamás el señor López del Hierro me dijo nada". La declaración del excomisario adquiere especial relevancia en el marco de un juicio que investiga si altos cargos policiales y del PP utilizaron fondos reservados del Estado para sustraer documentación comprometedora en poder de Bárcenas.

Cómo llegó Sergio Ríos al radar policial

Gómez Gordo relató ante el tribunal la secuencia de hechos que le llevó a convertirse en pieza de enlace entre el chófer y la operación. Según su versión, fue el propio Sergio Ríos quien le llamó a mediados de julio de 2013 para comunicarle que, estando ya al servicio de Bárcenas, alguien le había "tocado" y le había dejado una tarjeta con un número de teléfono. El excomisario aseguró que hasta ese momento no sabía quién estaba detrás de ese contacto.

Tras quedar con Ríos y ver la tarjeta, Gómez Gordo decidió llamar al número. Se identificó como inspector jefe y su interlocutor, al que dijo no reconocer, le solicitó su número de carnet profesional. "Vale, vale y ahí quedó la cosa", recordó ante el tribunal. Poco después recibió una llamada de Villarejo, aunque tampoco entonces supo que era él, para citarse en un hotel. El primer mensaje del excomisario fue, según Gómez Gordo, inequívoco: "Soy de seguridad del Estado. Tienes que colaborar con nosotros".

La reunión con el DAO y el papel de Eugenio Pino

Ante esa afirmación, el testigo aseguró que respondió a Villarejo que prefería que le citara en un lugar oficial y que, al despedirse, llamó de inmediato al entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino, también acusado en Kitchen, para informarle de lo ocurrido. Pino le pidió que se personara en su despacho.

En esa reunión estaban el propio DAO y el entonces jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas. En un momento de la cita, sonó un teléfono y Pino le indicó que en una sala contigua se encontraba Villarejo, y que debía presentarle al chófer porque iba a "encargarse de él". Quedaron los tres en el Campo de las Naciones, en Madrid, donde Gómez Gordo realizó la presentación. El excomisario reconoció que nadie le explicó de forma explícita el interés policial en Ríos, pero subrayó que tampoco hizo falta: "Bárcenas era entonces el delincuente número uno y estaban intentando captar a su conductor. No hay que ser muy lumbreras para saber que estaban intentando captar a su conductor. No hizo falta que me contaran nada".

El pago con fondos reservados

Gómez Gordo admitió asimismo que, con posterioridad, mantuvo contacto con Sergio Ríos, aunque puntualizó que no guardaba relación con la operación Kitchen sino con asuntos personales. Reconoció además que, por orden del DAO Pino, fue él quien asumió el pago de la mensualidad acordada con el chófer una vez que se decidió que Villarejo dejara de gestionarlo directamente. Ese pago, precisó, se realizó con dinero procedente de los fondos reservados del Estado y lo efectuó en tres ocasiones.

La declaración de Gómez Gordo llegó en ausencia de uno de los acusados cuyas manifestaciones resultaban cruciales para contrastar su relato: el excomisario Enrique García Castaño, quien en instrucción había sugerido que fue el propio Gómez Gordo quien captó a Ríos. Al haber sido exonerado del juicio oral por razones de salud, sus declaraciones previas tuvieron que reproducirse en sala. Gómez Gordo rechazó esa versión y sostuvo que fue el propio chófer quien tomó la iniciativa de contactarle a él.

El juicio por la operación Kitchen aborda una de las piezas más sensibles de la macrocausa que rodea al extesorero del PP. La acusación sostiene que la trama, operativa entre 2013 y 2015, empleó recursos policiales y dinero público para recuperar documentos que Bárcenas podría haber utilizado como presión frente al partido. El procedimiento ha llevado al banquillo a una veintena de acusados, entre ellos altos mandos policiales y figuras vinculadas al entorno dirigente del PP durante la etapa de Mariano Rajoy.