viernes 06.12.2019

Todo vale para lograr votos

Solo hace una semana del anuncio de convocatoria electoral y las maquinarias de los partidos, los asesores de imagen y estrategias, esos que ya nunca descansan, se han puesto en marcha de forma frenética para rascar votos hasta debajo de las piedras. Todo vale. Imágenes bucólicas con vacas a la espalda, libros hagiográficos, relaciones sentimentales con artistas de prestigio y, sobre todo, mucha caña al contrario.

Incluso, un tema tan atroz como la violencia de género, responsable del asesinato de cientos de mujeres, es utilizada por VOX en Andalucía para marcar esencias y atraer machistas a sus siglas en el resto de España. Pretenden crear listas negras con los nombres y direcciones de los trabajadores de los servicios sociales que ayudan a las mujeres víctimas de malos tratos. De momento, Ciudadanos y el PP se han mostrado escandalizados con tal petición, pero ya veremos si, bajo cuerda, no les dan los datos como hicieron con la Memoria Histórica, cuya comisión parlamentaria ha acabado en manos de la ultra derecha.

Para compensar, Albert Rivera se rodea de mujeres y, dando por perdida la opción en Cataluña, se trae a Inés Arrimadas a Madrid. En su tierra natal queda una larga travesía del desierto antes de que los constitucionalistas puedan volver a la Generalitat y, sin embargo, Moncloa puede estar al alcance de la mano solo con superar al PP. Al igual que su no desmentida relación con la cantante Malú, cantante respetada y querida, puede ayudarle en campaña. Dicen los expertos en marketing electoral que para los votantes de centro derecha queda mucho mas "cool" que la compañía de Villegas o Girauta a los que tanto cuesta sonreír.

Porque de eso van las campañas ahora: del postureo, la banalización, la falta de propuestas o programas para mejorara la vida de los ciudadanos, cuando no de promesas imposibles de cumplir como la oferta de Casado de una rebaja de impuestos tan brutal que dejaría sin fondos las arcas públicas. Pero si la gente se lo cree y cuela... Y de eso iba también la presentación del libro de Pedro Sánchez con dos figuras mediáticas como Mercedes Milá o Jesús Calleja (que le tuteaban para dar imagen de colegas) donde se habló de todo menos de la obra literaria.

Ha bastado una semana para que los antiguos compañeros de viaje, que tendrán que pactar tras las elecciones si la suma e fuerzas de la derecha o de la izquierda quieren gobernar, se ataquen con saña. Podemos dice ahora que el PSOE no es de fiar. Incluso se carga todas las negociaciones del Pacto de Toledo, que afectan a millones de pensionistas, para no dar su apoyo al Gobierno Sánchez. Por su parte el PP, que exigía a Ciudadanos que jurara sobre la Biblia que nunca apoyaría al PSOE, no se da por satisfecho con la negativa (a pesar de que los de Rivera precisaron que ni con el PSOE ni con Sánchez) e insiste en que tampoco son de fiar. Mientras, Izquierda Unida deshoja la margarita y se deja querer por Podemos, a los que ven en caída libre y con las confluencias huyendo en desbandada.

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