Opinión

¡Qué pobres argumentos!

El enfrentamiento entre el Gobierno y sus socios parlamentarios con la judicatura por el tema de la amnistía y los indultos a los protagonistas del ‘procés’ está dejando verdaderas perlas argumentales.

El último en significarse ha sido el ministro Óscar Puente que, llevado de su devoción y agradecimiento hacia Pedro Sánchez que lo rescató de Valladolid y lo trajo a la Moncloa, no duda en mojarse en todas las polémicas. Sin ir más lejos, este viernes, en Barcelona, afirmó, sin ruborizarse, que la aprobación de la ley de amnistía servirá para ahorrar trabajo a los jueces. En concreto dijo: “Evitaría todo lo que supone para el sistema judicial proseguir con todo esto. Hombre, ahorrémosle el trabajo a la Justicia que muy sobrada de recursos tampoco está”.

Semejante disparate dejaría en manos del Ejecutivo la facultad de asumir las funciones de los tribunales ya que, todo aquel delincuente que por interés del Gobierno fuera susceptible de ser indultado se libraría, incluso, de la molestia de ser juzgado. Y esto es lo que el ministro Puente entiende por Estado de Derecho.

Y si realmente la Justicia no está muy sobrada de recursos, la labor del Gobierno consiste en aumentar la partida presupuestaria destinada a tal fin. Por otro lado, si tan desbordados de trabajo se encuentran los Tribunales, ¿para que presentó su partido, el PSOE, una denuncia por el apaleamiento de un muñeco que representaba a Pedro Sánchez ante la puerta de Ferraz?

Por su parte, la jueza del Juzgado de Instrucción Número 26 de Madrid, que debe padecer la falta de recursos que explicó Óscar Puente, ha dictaminado que el apaleamiento “fue un acto festivo”, por lo que sobresee y archiva la causa.

Hay muchas formas de alegar el derecho a la libertad de expresión, que posiblemente esté incluido en esta protesta, pero defender que la noche de fin de año la gente bebe alcohol en exceso y que la fiesta consistió en destrozar a palos un muñeco que pretendía ser Pedro Sánchez, es un pobrísimo argumento. Por otra parte, resulta difícil no ver vinculación de los apaleadores con ningún grupo ideológico, cuando los gritos que se oían eran: “Tomad justicia del pueblo, bolcheviques”, o “Rojo de mierda cobra por lo que te mereces”.

La separación de poderes es el pilar del Estado de Derecho y de la democracia. Está perfectamente definida en la Constitución. La utilización de argumentos banales, por parte de representantes de estos poderes, no hace más que contribuir al deterioro de la convivencia.

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