jueves 20.02.2020

Mal arranque

El congreso de ERC, que se celebra este fin de semana, se ha abierto con una alocución, desde la cárcel de Lledoners, de su líder Oriol Junqueras. No por sabido deja de resultar sorprendente que sus primeras palabras, tras insistir en que las negociaciones con el PSOE deben continuar, sean para proclamar que la "independencia es irreversible y un nuevo referéndum inevitable". A partir de ese punto ¿de que quiere que hable el PSOE? Atado de pies y manos como está por el texto constitucional ¿Qué tipo de diálogo político se puede establecer entre quien quiere saltarse las normas y quien está obligado a defenderlas?

No solo ha reiterado que tiene que haber una nueva consulta a los catalanes sino que se muestra orgulloso de haber puesto las urnas en el referéndum ilegal y considera que "es la mejor herramienta para mejorar la vida de las personas". Depende de dónde y cuándo. Si no, que se lo pregunten a los ingleses partidarios de seguir en la UE. ¿Le parecería igual de oportuno un referéndum sobre la pena de muerte? ¿Respetaría un referéndum solo en Barcelona que pudiera dejar a la capital fuera de la independencia?

Siguiendo las pautas del orden jerárquico dentro de la formación, ha tomado la palabra el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, quien ha defendido la necesidad de que "la política desplace a la represión", teoría ésta ampliamente aplaudida por la militancia en estado eufórico tras la sentencia del TJUE. A continuación, y mientras los aplausos casi ocultaban su voz, ha reclamado la libertad inmediata de Junqueras y la anulación del juicio y la sentencia "de la vergüenza". Y, como todo lo ocurrido no es más que un conflicto político, justifica Aragonés su apuesta por "la negociación, la palabra y las urnas".

Marta Villalta, el rostro público de la negociación, ha hecho un guiño a JxCat -a los que no dejan de observar de soslayo, ante el riesgo de que convoquen unas elecciones anticipadas en Cataluña y les pille negociando con Madrid- ofreciéndoles "complicidades para conseguir nuestros retos". Y por último Marta Rovira, desde Suiza, ha pedido lógicamente la amnistía. Ella también quiere volver a casa por Navidad. Cada uno a lo suyo, sin moverse un ápice de sus exigencias.

Y el tema resultaría lógico teniendo en cuenta que Puigdemont y Comín ya tienen su acta provisional como diputados del Parlamento Europeo y que la euro orden se ha quedado en papel mojado, del que Bruselas se ha burlado desde el primer día. Ante el varapalo de la Justicia europea al Tribunal Supremo, era de esperar que los ánimos enardecidos protagonizaran el congreso. Pero lo grave, lo realmente grave, es que son imprescindibles para lograr la investidura.

Así que: o el ministro en funciones, Ábalos, no les ha entendido cuando dijo que habían renunciado a la vía unilateral o la legislatura no tiene viabilidad con estos compañeros de viaje.

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