Opinión

Cayetana, cebo a la ultraderecha

Tan convencido está Feijóo de sus buenos resultados en julio que ha conformado las listas haciendo guiños a moderados y extremistas. Quiere ganar pero, sobre todo, quiere depender lo menos posible de Vox. Para ello hay que incluir perfiles como el de Cayetana Álvarez de Toledo, a quien no dudarían en apoyar los más exaltados seguidores de Abascal. Aunque, para ello, tenga que aguantar sus salidas de tono y sus desplantes, que ya padecieron Rajoy y Casado.

Frente a este perfil, ala dura, coloca también a un "templado" como Borja Sémper. A quien podrían votar sin ruborizarse los socialdemócratas desencantados con Sánchez.

Pero este encaje de bolillos será difícil de hilvanar en el resto de territorios, donde los nuevos 'barones', con mando en plaza tienen muchos afines por colocar. Dado que estas elecciones son generales huelga decir que hay que ganar en todas las circunscripciones y que Madrid o Andalucía no aportan lo suficiente.

En una campaña tan polarizada, lo anecdótico es si el líder popular habla inglés fluido o se ha apuntado a clases particulares. Lo fundamental, tanto para Sánchez como para Feijóo, son los compañeros de viaje que les permitirían llegar a Moncloa.

El acuerdo final de Sumar, con las limitaciones impuestas a Podemos y el liderazgo incuestionable de Yolanda Díaz, es un alivio y un posible salvavidas para el PSOE. La vicepresidenta y ministra de Trabajo es moderada en el verbo y tiene una de las valoraciones más altas de aprobación ciudadana. La descripción de "gobierno Frankestein" podría perder sentido si, en lugar de Iglesias, Montero o Belarra, llegan al Ejecutivo perfiles como Baldoví de Compromís o Iñigo Errejón.

Génova ha dejado manos libres a los territorios para pactar los apoyos necesarios para gobernar, pero mira con lupa, y procurando no hacer mucho ruido, las exigencias de Vox de sentar a los suyos en los ejecutivos autonómicos. El experimento de Castilla y León con Juan García-Gallardo no se puede repetir.

La estrategia de Moncloa de "o yo o vuelve el franquismo" perderá fuelle si los populares consiguen sortear las exigencias de la extrema derecha de cogobernar. Y, si en el PSOE crece la bronca por las listas impuestas desde Moncloa, Feijóo no va a tener que hacer mucho esfuerzo para alcanzar su objetivo.

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