Opinión

Amedentrar

El tránsito del año 2022 al 23 se recordará, en este país, como una etapa aciaga para las mujeres. Al salvaje incremento de los asesinatos machistas (han llegado a suceder tres en un solo día, obligando a intervenir al ministro Marlaska con soluciones no siempre ejecutables), se suma el fracaso ostentoso de la ley de "solo sí es sí". Mientras delincuentes sexuales y violadores siguen saliendo de la cárcel, gracias a la reducción de condenas de una norma mal elaborada, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, se permite usar un tono jocoso para acusar a los demás de su propio fallo. Ha sido una epopeya conseguir que se disculpara.

Y, por último, está la pretensión del dirigente de Vox en Castilla y León de obligar a los sanitarios a hacer escuchar, a las mujeres que pretendan abortar, los latidos del corazón del feto, mientras miran imágenes cuatridimensionales del mismo.

A García Gallardo, que es vicepresidente de la Junta, no se le ha oído una palabra de condolencia o condena ante el incremento de los asesinatos machistas. Es, sin embargo, un paladín del derecho a la vida, aunque reconoce que él, "de embarazos no sabe mucho". Debe ser esa ignorancia la que le ha llevado a plantear una medida ilegal: no se puede obligar a los médicos a amedrentar a las mujeres, ni a estas a ser sometidas a exigencias que la actual Ley del aborto no contempla.

En una comunidad autónoma que no presta atención psicológica para las mujeres maltratadas, va a ofrecer, ahora, el cuidado de estos profesionales para que no decaiga su entusiasmo ante la futura maternidad.

Y es que García Gallardo considera el aborto, dentro de su ideología de extrema derecha, como un "drama y una tragedia social". No parece dolerle tanto que una mujer sea asesinada y descuartizada por su ex pareja. Para él, al parecer, hay que defender la vida, pero no todas valen igual...

Y, a todo esto, ¿que dice el PP? Pues en Génova guardan silencio y remiten a un problema regional en Castilla y León. Mañueco, su presidente, está "desaparecido". Moncloa dice que no consentirá el desatino, e Igualdad, con Irene Montero a la cabeza, tampoco ha puesto el grito en el cielo.

Estos son los riesgos que corre la ciudadanía, y en especial las mujeres, cuando los dos partidos, alternativa de Gobierno, se ven obligados a compartir el poder con los extremismos políticos. En el caso del PP porque no tiene coraje para frenar en seco los intentos represivos de su socio, y en cuanto al PSOE, porque no quiere poner en riesgo el fin de la legislatura y no se atreve a reformar una ley, la del "solo sí es sí", aún a sabiendas de que tiene vergonzosos fallos jurídicos.

Lo dicho: a las mujeres nos costará olvidar esta etapa de violencia sangrienta, desprotección jurídica y amedrentamientos.

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