Opinión

Chalet en Júpiter con vistas

De repente nos ha explotado el problema. Que falta sitio. Se veía venir pero se nos ha echado encima. Por mucho que se pongan los que gobiernan a decir que “tú lo haces mal y yo lo haría bien” hay un hecho y es que la demanda de un techo es mayor que la oferta en muchos lugares. Y esto no solo ocurre en España (la de las 51 provincias) sino en cualquier parte del mundo en donde a la gente le apetece vivir (importante esta pequeña matización).

Alguna medida que suavice el golpe puede estar bien, pero ir contra las leyes de mercado a la vez que el político mira desafiante al horizonte (y le recoge bien la cámara) no va a bajar ni un céntimo el precio de los alquileres.

Lo mismo es por eso que cada día nos interesa más lo que pasa fuera del Planeta y a ver si podemos encontrar por allí alguna “solución habitacional” (la frasecita aún resuena) aparte de rapiñar lo que haya de valor. Algún avispado ya lo vio claro y apoyándose en una laguna legal de un tratado de 1967 decidió que él podía declararse dueño ni más ni menos que de la Luna. Hecho el esfuerzo y pidiendo hora en una notaría (habrá ido a una notaría, digo yo) se declaró también dueño de otros nueve planetas. En mi opinión es una inconsciencia por su parte. Ya verán Vds. cuando le empiecen a mandar los recibos de IBI con los tamaños que tienen esos terrenos.

Aparte de que estoy seguro que se va a encontrar que allí no tendrá ni agua, ni luz, ni 5G. Y de bares qué les voy a contar. Así que, si me permiten, que no cuenten conmigo para venderme una segunda residencia en Júpiter, porque no me interesa nada. Aunque me aseguren unas vistas espectaculares de los anillos de Saturno todas las tardes.

De hecho, cada día me doy cuenta que no hay que salir de la España “aúnunida” para ver parajes nuevos que sorprenden y que levantan mucho el ánimo. 

De todos modos, esta ambición de anexiones, apropiaciones y ponerle una vallita “a lo que es mío” o a lo que no lo es “por si cuela” no es nueva. Este señor que les menciono  ha decidido que se ha quedado con el Sistema Solar y otros deciden que se salen de la unidad territorial a la que pertenecen para constituir otra nueva. Lo que tienen en común en ambos casos es que suelen ser uno o unos pocos los que deciden por la generalidad (léase en mayúscula o minúscula).

En cualquier caso,”lo de fuera” está en boga y en conversaciones de bar (se lo aseguro) uno oye hablar de avistamiento de ovnis, lo que significa que si nosotros estamos interesados en mirar un terrenito para hacernos una casita algún día, cuando al planeta le pongan gravedad y que así no ande todo flotando por cualquier lado, así como semáforos y fiestas populares, también puede ser que los de fuera nos anden mirando con intenciones parecidas.

De hecho es que pensamos ingenuamente que si nos andan sobrevolando y mirando se van a conformar con hacer eso solamente y se volverán a su galaxia muy muy lejana, en donde no hay ni corridas de toros ni feria de Abril. Hartos estamos de ver películas en las que vemos a los marcianos como van llegando a Estados Unidos (siempre van allí), los terráqueos intentamos resolver la situación por la vía del diálogo y al final le sacuden un calambrazo a unos cuantos que les deja más negros que a cualquier vecino que se pone a hacer barbacoa en pleno Julio para toda la familia y los novios/as de los hijos.

Creo que deberíamos enterarnos bien de qué es lo que buscan aquí los que, a decir de tanta gente, nos están observando. ¿Son más de playa o de montaña?, ¿podrán aparcar en el centro con la pegatina medioambiental que lleven?¿la tortilla de patatas con cebolla o sin ella?, ¿aceptarán, en caso de instalarse,  los alquileres al precio que se han puesto? ¿Y si les da por apropiarse de Gibraltar? ¿En qué idioma querrán comunicarse en caso de caer en España: español o lenguas co-oficiales?

Se lo ponemos muy complicado, me parece. No me extraña que luego se cabreen e intenten aniquilarnos como pasa en todas las películas.

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