Opinión

El Ayuntamiento y el juego de la oca

El 19 de abril se recibió un aviso en el Ayuntamiento de Toledo para informar del atropello de dos ocas en la conocida como Rotonda de los patos en el barrio de Santa María de Benquerencia o Polígono.

Tras el accidente, ocasionado por dos gansos imprudentes que, saltándose las normas de circulación, cruzaron la carretera sin mirar a un lado y a otro, el Consistorio decidió activar el Protocolo de recogida de ánsares comunes.

Así, la noche del  jueves 29 de abril, con nocturnidad pero sin alevosía,  aprovechando la tranquilidad que proporciona el toque de queda, la empresa contratada por el Ayuntamiento, profesionales en esto del realojo de animales incívicos (como, por ejemplo, las palomas cuya insistencia e índice de natalidad, entre 2 y 4 crías al año, amenaza con superar el nivel de tolerancia en numerosas ciudades por los daños que producen en los edificios), procedieron a colocar “una red de 50 metros con forma de embudo” que sujetan cinco operarios para pastorear (empujar) a los gansos hacia redes más pequeñas (que no bolsas de basura, como se ha dicho por ahí con muy mala baba) con las que se las atrapa e introduce en jaulas homologadas para su posterior transporte.

Alguna escapó volando, aclaran las mismas fuentes, pero se logró capturar a ocho ejemplares adultos y varias crías (de oca a oca, en la rotonda se quedaron algunos ejemplares porque les toca). Como si se tratara de un producto de higiene femenina, los portavoces municipales defienden que la operación fue limpia, confortable (el susto en el cuerpo de los patos duró apenas una hora y media) y segura (no hubo heridos ni muertos). 

Una vez capturadas, las ocas (el ganso es el macho y la oca es la hembra) fueron repatriadas desde Santa María de Benquerencia a un entorno más natural para los miembros de su especie, ubicado a la vera del Tajo.

El trato proporcionado a las aves fue exquisito, se reafirman técnicos y concejales, pero si alguien tiene dudas puede consultar a la Policía Local que, según parece, se personó en el lugar para asegurar el perímetro y regular el tráfico (sería el de las ocas porque al realizarse los trabajos a partir de las doce de la noche, coches, lo que se dice coches, aparte del suyo, es de suponer que no habría muchos).

Ante las críticas recibidas, en la sesión extraordinaria del Consejo, celebrada el viernes día 30 de abril, la concejala de Servicios Medioambientales y Transición Ecológica, Noelia de la Cruz, recordó que la decisión fue acordada por unanimidad de todos los integrantes del Consejo de Medio Ambiente en aras a la seguridad vial, la salud pública y la protección y bienestar de los propias aves afectadas.

A tenor de este último punto, José María Fernández, de Izquierda Unida Podemos, manifestó su desacuerdo por haber privado a las ocas de su entorno doméstico (una rotonda en medio de un cruce de calles con gran volumen de tráfico con el riesgo que supone para conductores y aves) para depositarlas, según sus propias palabras, en un paraje “salvaje”. Un lugar al lado del rio, unos cuantos metros más abajo del Barco de Pasaje, salvaje, lo que se dice salvaje, es más una exageración podemita que una realidad. ¡Ni que las ocas fueran de la Asociación de Vecinos “El Tajo” y votaran en las elecciones municipales!

Esteban Paños, de Ciudadanos, puso sobre la mesa la presunta presencia de censura sobre el asunto ya que, según afirmó, cuando se enteró de la polémica contactó con la empresa que, información aparte, le proporcionó un video. Video que, misteriosamente fue borrado por mandato municipal (de los funcionarios, claro, porque, como todo el mundo sabe, en el Ayuntamiento, y en las demás Administraciones, se hace lo que dicen los técnicos y no lo que ordenan los políticos). De la Cruz respaldó esa decisión alegando que la información de asuntos municipales compete a fuentes municipales y no a terceros contratados.

En este punto volvió a terciar el portavoz de IU Podemos, ese día estaba sembrado, para lamentar que se externalicen esos trabajos y que el Ayuntamiento no cuente con técnicos especialistas en el tratamiento de fauna y flora local. 

La responsable de Servicios Medioambientales y Transición Ecológica respondió que, hace años, trataron de capturar los gansos recurriendo a los bomberos (que son un medio propio) pero que no cazaron ni uno. 

Seguro que ante esas declaraciones (ser vencido por unos gansos no te deja en muy buen lugar) el Parque de Bomberos de Toledo está que arde.

Mientras las ocas a lo suyo: dame pan y llámame tonta.

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