Opinión

A rapa da besta

Cuando mermó su riqueza,

era su monomanía

pensar que pensar debía

en asentar la cabeza.

Y asentóla

de una manera española,

que fue casarse con una

doncella de gran fortuna;

y repintar sus blasones,

hablar de las tradiciones

de su casa,

a escándalos y amoríos poner tasa,

sordina a sus desvaríos.

 

Ayer, cuando vi la foto del día, me vino a la memoria, no me pregunten por qué, el Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido, sátira de un tipo social español que, por su retranca, es uno de mis favoritos de Antonio Machado.

Pues sí, Pablo Iglesias se ha cortado la coleta (hashtag #coleta).

Para los miembros de la élite militar japonesa el cabello largo era un símbolo de estatus, por eso únicamente se lo cortaban en señal de luto por la muerte de su señor, como presente amoroso para la dama de sus sueños, si se retiraban a un monasterio o por deshonor. 

Como en los últimos tiempos los imitaba con su manera de peinarse, y lo suyo siempre ha sido puro teatro, cabe preguntarse si Pablo Iglesias se ha cortado la coleta por alguno de los motivos por los que solían hacerlo sus admirados samuráis.

Dado que no existe constancia de señor alguno ante el cual el sobrado Pablo tuviera que rendir cuentas, la cuestión amorosa no excede del romántico mechón y lo de recluirse en un monasterio es impensable para un megalómano de manual, solo nos queda la cuestión de la pérdida de la estimación y el respeto por los pésimos resultados obtenidos por su formación en las elecciones autonómicas madrileñas. Con el líder carismático al timón, Unidas Podemos ha naufragado en el Manzanares, un río del Centro de la Península, afluente por la derecha del Jarama.

En caso de deshonor, pues, la coleta solía entregarse al señor ofendido o al templo más cercano. Ya que a Pablo no se le conoce Barón (ni nobleza, ni realeza) y tampoco es mucho de templos, quizás este ronin vallecano (a los 13 años se trasladó a ese conocido barrio capitalino) debería plantearse entregarle su venerada crin a Doña Isabel, una maja (así se llamaba a los jóvenes madrileños de clase alta de los siglos XVIII y XIX) muy maja, que cuando la ocasión lo requiere, y en política, como todos sabemos, la ocasión lo requiere a menudo, gusta de adoptar los usos y costumbres de manolos y chulapas (típicos madrileños de clase inferior) para, aún en tiempos de pandemia, acercarse más al pueblo llano.

Pero estamos en España, amiga Pablo, y conviene recordar que, envidia aparte, el españolito de a pie es burlón por naturaleza. Así, por más que la intención de Pablo haya sido la de revestir esa “rapa da besta” en un acto de contrición que le permita salir purificado de la debacle madrileña, no falta quien lo ha relacionado con otro mucho más prosaico relacionado con el ambiente taurino: los toreros se cortan la coleta cuando se han retirado ¿definitivamente? de los ruedos. 

En efecto, son muchos y muchas los que piensan que, tras la vuelta al coso madrileño, del que salió abucheado y sin más orejas y rabo (con perdón) que los propios, a Iglesias solo le quedaba cortarse la coleta.

Con su cambio de peinado el líder carismático se reinventa…

A ver si cuela.

Los 15 mejores memes sobre el corte de la coleta de Pablo Iglesias

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