Opinión

El trasero de Puigdemont

Por primera vez, que no será la última, las tres derechas votaron lo mismo en la actual legislatura. Hasta aquí, todo normal, pues PP, Vox y Junts sienten el mismo asquito por el gobierno de coalición, pero a partir de aquí lo normal ya no se vislumbra. O sí, en el caso de que el PSOE tenga un rapto de lucidez, se olvide de que de la necesidad de someterse a Puigdemont pueda desprenderse virtud alguna, y entienda que el propio prófugo le ha servido en bandeja la ocasión de mandarle, perdóneseme la expresión, a la mierda.

Como se sabe, lo único que pretende Junts es, perdóneseme de nuevo, salvar el culo de su jefe, en situación delicada tras la descarada irrupción de los jueces Aguirre y García Castellón en el tablero político. Así las cosas, el partido de la derecha catalana necesitaría que la ley de amnistía expresara rotundamente, sin ambages, que el ex-president queda exonerado de todo delito presunto y sin presumir, juzgado y sin juzgar, sentenciado y sin sentenciar, pero como eso es imposible, incluso para un Sánchez experto en transitar por su filo, lo único que ha logrado con su obstrucción a una ley de amnistía estirada al máximo es desvelar lo que le importa, que no es precisamente la suerte de los 1.500 independentistas catalanes enredados en procesos judiciales a causa de su participación en las movidas del "procés".

Junts no es hoy otra cosa, pues así lo acreditan sus actos, que la cuadrilla de Carles Puigdemont que sólo a él, a sus intereses, a su ambición y a su sed de venganza sirve. Ya que no antes por desgracia, parece que el PSOE se ha convencido de esa sencilla verdad y, en consecuencia, de que con esa gente no se va a ninguna parte, y ahora, ya persuadido de ello, sólo le falta actuar congruentemente. El riesgo de que sin esos endiablados siete votos se le chafe la gobernación sería, en todo caso, infinitamente menor que el derivado de la necesidad de tener que contar con ellos a base de arrastrarse y de renunciar, de esa forma, a una acción de gobierno positiva, estable y limpia.

No todo es aritmética en política, y si toda la energía empleada, malbaratada, en camelar a Junts se emplea en adelante en discurrir otras fórmulas para salvar la legislatura y no, como se emperra la dicha cuadrilla, el trasero de Puigdemont, se salvará.

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