martes 18/1/22

No es una gripe

Supone el presidente del Gobierno que para ir quitándonos de encima el trágico marrón del covid, lo mejor es tratarla como si fuera otra cosa. Por ejemplo, como una gripe. Desgraciadamente, al SARS-CoV-2 le da igual cómo se le trate, de tú o de usted, en tanto no se encuentre el modo definitivo de cercenar su estela de víctimas y pueda seguir sembrando de sal los campos de la humanidad

Detrás de la propuesta de Sánchez, precipitadísima sin duda, de «buscar parámetros diferentes» para tratar la evolución de la pandemia como si fuera la de una gripe a secas, no se halla fundamento científico alguno, y sí, en cambio, la priorización de la economía sobre la salud pública, o más exactamente, la escisión entre una y otra, como si ello fuera posible. 

Sánchez puede buscar todos los «parámetros» que quiera en pos de una reactivación económica que pudiera convivir perfectamente con el covid si se le llama gripe, pero todos ellos serán ilusorios pues, sencillamente, el covid no es una gripe ni nada que se le parezca, excepto que, como ella, se trata de un virus respiratorio. 

Bastaría señalar la circunstancia de que la gripe es estacional y el covid no, para desmontar ese plan que al presidente del Gobierno le han inspirado las prisas, la impaciencia, y no la reflexión ni el sentido de la realidad, pero como parece que a él no le basta, acaso convendría añadir que nos hallamos en la sexta y más virulenta ola de contagios de un virus aún no enteramente conocido, que la Atención Primaria de nuestro sistema de salud está colapsado, que las hospitalizaciones y los ingresos en Uci crecen imparables, que el número de fallecimientos diarios por covid se va aproximando al de los peores momentos de la pandemia, que la Ómicron se contagia con un suspiro, que con ésta variante se producen reinfecciones una y otra vez, y que va dejando un rastro de cientos de miles de españoles con covid persistente. 

El covid no es una gripe, al bicho le da lo mismo que haga frío o calor y, a diferencia de lo que cursa con nuestra semi-domesticada ‘influenza’, provoca directamente neumonías letales. Le importa poco, es más, casi prefiere que se le trate como a la gripe, sin que se haga recuento diario de sus devastaciones, ni se tomen medidas restrictivas de la movilidad, ni se hagan PCR en vez de esa cosa equívoca y casera de los antígenos, ni rastreamientos ningunos, pues así podrá seguir dándose la gran vida mientras nosotros vamos perdiendo, poco a poco, la nuestra.

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