Opinión

Macron la pierde y Juanma la encuentra

Lo que son las cosas: Macron pierde la mayoría absoluta, y “Juanma” la encuentra. La suya, la del PP en el Parlamento de Andalucía, aquella por la que durante la campaña electoral porfió tanto, intentando convencer a la gente de que, cual Macron meridional, de ella dependía que la ultraderecha no entrara en el gobierno andaluz. Callaba, ciertamente, que también sin mayoría absoluta podía cegar a Vox el asalto al poder mediante el sencillo procedimiento de no coaligarse con él, pero ese silencio es el que, comprado por un amplio y heteróclito conjunto de electores, le ha dado la mayoría que a su referente, Macron, las urnas le han negado.

Podría argüirse que, como históricamente en tantas cosas, España va algo retrasada respecto a Francia, y que ello explicaría que aquí pasen las cosas que allí pasaron hace unos años, pero, en todo caso, las mayorías absolutas (o “suficientes”, como las llama el propio Moreno Bonilla alardeando de contención) van y vienen, y así como al francés le vino una y se le fue, al andaluz le puede pasar lo mismo si, al cabo de la que acaba de pillar, el electorado se siente desengañado.

Al flamante y reelecto presidente de la Junta de Andalucía se le ha atribuido ya, no bien el champán de su victoria ha dejado de burbujear en las copas de la celebración, el mayor protagonismo en el “cambio de ciclo” político que, por lo visto, ha principiado a rodar, quedando en un papel desdibujado, secundario, el que supuestamente tendría que haberle dado la señal de salida, Feijóo. Pero al contrario que éste, tan soso y tan dubitativo, “Juanma” es un tío simpático, ágil, con don de gentes, con un logo de partido casi invisible, y es él, así, el que ha dado con la tecla. No obstante, ambos son el PP.

La fortuna ha sonreído a Moreno Bonilla tanto como ha mostrado su faz más torva a una izquierda que no ha sabido entender que una mayoría de electores andaluces, casi dos de cada tres, no querían saber nada de propuestas ideológicas y políticas, por mucho que, como se sabe, la falta de éstas, o su enmascaramiento bajo una arrolladora simpatía, pueda afectar a sus vidas, esto es, a la calidad del empleo, de la educación, de la sanidad y de cuanto sí depende mucho de la ideología concreta que las maneje. Por lo demás, pronto se verá por dónde lleva Juan Manuel Moreno su mayoría, si por lo absoluto o por lo suficiente.

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