Martes 20.11.2018

Rajoy, lo mejor del PP

En el PP han calificado a Pedro Sánchez como "el único preso político de España". No sé si motejar tal afirmación como majadería o estupidez. Es igual: el caso es que en el partido de Pablo Casado se están dedicando a proferir calificaciones despectivas tintadas de majadería y estupidez, creyendo que así van a salvar a esa formación política del espantoso chaparrón que viene sufriendo en los últimos tiempos. Si fuesen capaces de perfilar lo que les sucede, no se les ocurriría cambiar tan groseramente los límites de la realidad. El PP no quiere, no sabe o no puede escapar de la prisión en que se encuentra por culpa del renacimiento en su entorno de la historia de la gran corrupción. La historia de Cospedal, López del Hierro y el excomisario Villarejo es el capítulo más escandaloso que hará imposible la continuidad en política de la primera, que ya ha comenzado su salida con su renuncia al comité ejecutivo.

Hay un abismo entre Pedro y su PSOE, por un lado, y los partidos de la derecha, por el otro. El presidente se comporta como una persona seria y evita pronunciamientos ofensivos y descalificadores, mientras que los principales dirigentes de la derecha cada vez se sepultan más en el lodazal de sus improperios y acusaciones gratuitas, influidos por quienes intentan nublar el panorama con actitudes e historietas de las que solo esperan sacar buen provecho. Están dejando a Mariano Rajoy a una altura a la que el gallego nunca hubiera soñado llegar. Me dan ganas de proclamar ahora que Rajoy es lo mejor que ha tenido el Partido Popular, pero además con diferencia, a pesar de los pesares...

Y Sánchez parece pillado entre los indepes y la derecha, pero mucho peor tratado por ésta que por aquéllos, como es público y escandalosamente notorio. Los indepes terminarán aflojando su presión, mientras la derecha tiene visos de que seguirá apretando cada vez más, con el riesgo de reventar ella sin conseguir doblegarle a él. Incluso no es inverosímil que cierta derecha mediática termine por aflojar su ofensiva anti Pedro al darse cuenta de que ese camino no conduce a ninguna parte. Lo que más duele, dicho sea de paso, es que dentro de esa derecha mediática militen personas muy inteligentes que no sabe uno qué hacen ahí. Se darán cuenta, seguro.

Ahora hay que pensar si de verdad el Gobierno PSOE va a continuar en el poder aunque los indepes se empecinen en negarle su apoyo para aprobar los Presupuestos del Estado. Tienen razón los que afirman que con esa negativa a la aprobación tanto Cataluña como España entera saldrían seriamente perjudicadas. Veremos si esto pesará más que la necesidad de salir del atolladero económico, social y prespuestario. Es un dilema muy difícil de despejar, que además forma parte de la generalizada negrura del panorama de la España actual, negrura que se ha ido formando en los últimos meses por el empecinamiento de unos y de otros en la irracionalidad de sus respectivas posiciones.

No vendrá mal una nueva llamada a la necesidad, por todas las partes, de recuperar el diálogo que conduzca al entendimiento, ya que lo contrario puede mandarnos al caos y a una situación de la que sea muy difícil salir. Es absolutamente necesario sentarse a dialogar, pero con el ánimo de llegar a soluciones pactadas. Esto lo veo ahora mucho más difícil en la derecha, pero no quiero ser agorero sino confiar en que algo de racionalidad y sentido común habrá en una y otra parte.

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