domingo 21.07.2019

Intereses, bienestar, felicidad...

Son muy pocos los días que faltan para la jornada electoral del 26-M, muy pocos hasta el punto de que no dan tiempo para largos y complicados análisis. Sin duda el tema de reflexión principal sigue siendo la configuración del Gobierno que ha de presidir Pedro Sánchez, que ha estado manifestándose a favor de un Gabinete unipartido, frente a la postura de Pablo Iglesias en favor de una coalición con Podemos. Es probable que no salgamos de la duda antes de la jornada electoral, cosa que parece lo más razonable, sobre todo para evitar fuertes condicionamientos a la voluntad de los votantes. Pero Iglesias insiste siempre en que está convencido de que gobernará con Pedro.

Lo que menos me gusta es la escasa atención que se presta a los contenidos programáticos, al tiempo que se exagera con las minucias intrascendentes o vacías del más mínimo interés para los intereses, el bienestar y la felicidad de los ciudadanos de este país de sufridores. Pero a ver qué hacemos para cambiar el rumbo en los cuatro días que nos quedan de campaña. Tengo la sensación, más que el recuerdo, de que tal cosa no era igual en anteriores campañas, aunque no me atrevo a certificarlo. Es posible que las causas haya que hallarlas en el abandono del bipartidismo. Si así es, me alegro.

El multipartidismo será sin duda más divertido y por ello nos tenemos que conformar por el rumbo actual de estas cosas, haciendo capítulo aparte con la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba, acontecimiento que a todos ha conmocionado en plena campaña. Esa conmoción ha demostrado que la gente es más sensible y llena de bondad de lo que a menudo aseguramos. Bueno sería que los españoles tuviéramos siempre presentes estas reflexiones, algo de lo que creo estar seguro, y sería bueno que el ejemplo de Alfredo no lo olvidemos nunca.

También quería subrayar lo poco edificante de la campaña en materia de solidaridad humana y ejemplarizante. Me refiero al tratamiento despectivo de algunos líderes sobre otros. Por ejemplo, la actitud de Albert Rivera en ese terreno, que lo mismo se autoerige como jefe de la oposición que desprecia claramente a los responsables de todos los partidos que no son el suyo. Yo le recomendaría que cambiase de comportamiento, al menos por su propio interés, pues resulta nada edificante lo que hace. Y al tiempo evitaría que su gente le copiase, como pasa con Inés Arrimadas, que suelta cada improperio que más de uno se contagiará de esa actitud odiosa. Los políticos tienen que predicar pero con el ejemplo.

Lo que digo vale para Vox, por supuesto, pero es más impactante en el caso de Cs, que no dejan de presumir de todo lo contrario. Por supuesto que hay que incluir al PP, pero en este caso no todos sus personajes son merecedores de esa crítica, tal vez por la larga experiencia de ese partido o por sus períodos históricos con algún lider de otro talante. El error de esos comportamientos conduce al desprestigio político y social, algo penoso para las personas que se dedican nada menos que a la política, en la que hay que brillar por todo lo contrario de lo que comento. Los que incumplen luego tienen derecho a quejarse muy poquito, pero que muy poquito. De modo que lo mejor sería que cambiasen de costumbres si de verdad aman a esa noble dedicación.

Intereses, bienestar, felicidad...
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