Opinión

Los ojos del senador

Estoy consternado. Y muy preocupado. Consternado porque el senador de Compromís, Carles Mulet García, ha presentado un escrito declarando que los ojos le sangran. ¿Algún accidente? ¿Un inesperado capilar reventado? No, parece que los ojos le sangran al leer en el Boletín Oficial del Estado las ayudas que, procedentes del bolsillo de todos los españoles, se van a conceder a diversas comarcas españolas. ¿Tan miserables son las ayudas? No, lo que produce que los ojos del señor Mulet García enrojezcan es porque en el nombre de algunas comarcas, como Cinco Villas, no se dice Zinco Billas, y al Bajo Aragón-Caspe no le denomina Baix Aragó-Casp.

El senador Mulet García debe ignorar que el Boletín Oficial del Estado se refiere al Estado español, y que el idioma del Estado español es el español, no el catalán, ni el valenciano. El senador Mulet García habla muchos idiomas, y es castellonés, pero yo he nacido en Aragón, me he recorrido las Cinco Villas, he sido pregonero de las fiestas de Egea de los Caballeros, y si se le ocurre a alguien escribir Zinco Billas lo encorren a cachirulazos en caso de ser fiestas -porque fuera de las fiestas allí son muy cosmopolitas y no llevan cachirulo- y exportan, y se saben las cotizaciones, y sienten mucho respeto por el apellido García que allí hay muchos, un apellido que procede de Navarra, región donde nació mi padre. Respecto al Bajo Aragón, a Caspe no he oído que le llamaran Casp, en toda la vida. En el Bajo Aragón nació Luis Buñuel, que universalizó la tamborrada de Calanda, y él, que hablaba correctamente francés, y un inglés bastante aceptable, jamás oyó ni dijo lo de Baix Aragó.

Si el senador Mulet García padece alguna afección ocular, le puedo recomendar a mi buen amigo, catedrático de oftalmología, el doctor José María Martínez de la Casa, siempre que su origen sea fisiológico. Si es por el sufrimiento de los idiomas, le recuerdo que don Miguel de Unamuno, siendo rector de la Universidad de Salamanca, cuando le propusieron como decano a un profesor que no era muy avispado, mostró su rechazo diciendo que era tonto. "Pero sabe inglés", le argumentaron. Y don Miguel, imperturbable, comentó: "Pues será tonto en dos idiomas".

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