Miércoles 26.09.2018

La transición en Atención Primaria

Describíamos en un artículo reciente las importantes consecuencias que puede tener para la atención primaria de un servicio de salud el optar por un modelo u otro de calendario de guardias, y los graves vicios de gestión que pueden derivarse de esa elección.

Cómo o de qué forma se coordinen las dos funciones básicas de la Atención Primaria, la consulta y la guardia, es determinante para el interés general y para el uso del dinero público, y en definitiva para la asistencia que la atención primaria presta.

Sin duda en esta asistencia la labor de la consulta es nuclear, pero en un ciclo asistencial que no se interrumpe durante las 24 horas de cada día, la guardia de los centros de salud constituye -con diferencia- el mayor tramo horario asistencial pues ocupa las 24 horas de cada festivo y fin de semana, y 17 horas de cada día laborable. Por tanto ese tramo asistencial de atención continuada que se inicia una vez que se cierra la consulta tiene gran trascendencia.

Ambas funciones, consulta y guardia, pueden coordinarse desde el peor modelo, que es el que actualmente implementa el SESCAM, al más óptimo, que es el que aplica una estrategia asistencial totalmente distinta del primero, y que ajustándose a la legalidad vigente otorga la importancia que se debe al cumplimiento de la jornada legal por parte de todos los profesionales de la Atención Primaria y a la apertura de las consultas todos los días laborables, tal y como está presupuestado.

Entre ambos modelos, el malo y el bueno, existe un modelo de "transición" del que luego hablaremos.

La razón de por qué el SESCAM ha optado por el modelo malo nunca ha sido suficientemente argumentada ni explicada, y tras mucho escarbar lo único que se encuentra son intereses estrechos y corporativos.

Como ya dijimos en el artículo previo este modelo malo consiste básicamente en un sistema por el cual se promueve el acúmulo y la selección de guardias (de lunes a jueves evitando los pre-festivos) por parte del personal de consulta, de manera que el resultado final sea que se obtengan muchas "libranzas" posguardia.

Las consecuencias de ese sistema que se constituye necesariamente en círculo vicioso no son solo el incumplimiento de la jornada legal (hasta 65.000 horas en un solo semestre y en una sola gerencia, según algunas estimaciones) sino la postergación descarada de los objetivos de la medicina de familia, los cuales se basan en la accesibilidad del médico de cabecera y la continuidad asistencial, requisitos esenciales de la relación médico-paciente en este nivel.

En el modelo malo por el que ha optado el SESCAM, el acumulo de guardias con libranza es lo principal, y la consulta, base de la Medicina de familia, pasa a segundo plano.

Es el mundo al revés: se incumple jornada ordinaria de consulta para coleccionar o acumular jornada complementaria de guardias, y concretamente de guardias con libranza.
Las consecuencias de todo ello las sufrimos a lo largo de todo el año en forma de listas de espera para el médico de cabecera y su consiguiente repercusión en los servicios de urgencias (que están infradotados de personal), tanto a nivel de los centros de salud como a nivel hospitalario.

El modelo bueno, que podemos identificar con un modelo de microguardias, establece como prioritaria para los objetivos de la medicina de familia la labor de consulta, y por tanto coordina la consulta y la guardia de tal manera que la consulta se abra en cada día laborable y el profesional de consulta cumpla su jornada legal. Para ello recorta la guardia que realiza este profesional en forma de microguardias hasta las 20:00 horas, momento en que la guardia es asumida por personal específico (PEAC), también médicos de familia y enfermeros de atención primaria.

Con este modelo de coordinación todos los profesionales cumplen su jornada legal, a todos se les respeta sus descansos preceptivos, no se producen falsas "libranzas", y la consulta, hecho básico de la Medicina de familia, se abre todos los días laborables.

Entre un modelo y otro, entre el modelo malo del SESCAM y el modelo correcto, existe un modelo de "transición" que podríamos denominar "murciano", que aminora mediante una rotación específica del calendario de guardias el número de falsas "libranzas" y prepara el camino a su eliminación total.

Es el compromiso entre dos mundos, el de los vicios de gestión arraigados en costumbre con nefastas consecuencias, y el que se guía por el interés general y la eficiencia asistencial.

Esperemos que cuanto antes (es urgente) hagamos esa evolución y caminemos en la dirección correcta para evitar las situaciones dantescas que hoy se viven en nuestra sanidad pública.

POSDATA: Microguardias: solución para la Atención primaria.

https://www.clm24.es/opinion/lorenzo-sentenac/microguardias-solucion-atencion-primaria/20180111083050188028.html

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