Fascismo
Han pasado ya varios días desde ataque de Estados Unidos a Venezuela y todavía ningún país de la marca "civilizados" ha roto sus relaciones con el Estado terrorista de Donald Trump. Esto significa que refrendan el acto (así lo entiende Trump) y están como a la espera de que se ejecute otra agresión similar en algún otro lugar, por ejemplo Groenlandia. Es así como el nuevo colonialismo terrorista y depredador de Estados Unidos es apoyado e impulsado por muchos, incluidos algunos que deberían considerarse candidatos a ser las próximas víctimas.
A estas alturas ya sabemos que la principal justificación utilizada por EEUU para ejecutar este acto terrorista en Venezuela, la excusa de que Maduro era cabecilla de un supuesto "cartel de los soles", era una burda patraña de la que el propio Departamento de justicia de USA se retractó en seguida (ejecutado ya el secuestro), y un montaje similar al de las armas de destrucción masiva de Irak, que propició otra agresión ilegal apoyada también por un puñado de líderes "civilizados", como Aznar, Berlusconi, Blair, y demás tropa inefable. Aquella agresión ilegal tuvo además tristes y muy duraderas consecuencias, como por ejemplo el terrorismo del Estado islámico.
En cuanto a la agresión contra Venezuela ya sabemos que esa organización fantasma que ha servido de excusa a Trump, el "cártel de los soles", no es real, sino que es un invento y artefacto de la CIA.
Más claro está sin embargo que el objetivo último es el petróleo, y por tanto ya nos consta de forma fehaciente que los Estados Unidos de Donald Trump, no solo son un estado terrorista que secuestra y asesina con total impunidad donde y cuando se le antoja, sino que practica, con total impunidad también, el robo de recursos ajenos a mano armada.
Para acabar de describir el cuadro podríamos decir que tras entrar los lobos en Venezuela, ahora llegan los buitres a repartirse el botín. Dicho esto metafóricamente y poniendo a salvo el instinto obligado y natural de esos animales. Estos otros buitres metafóricos y dotados de una razón suficiente pero sin escrúpulos, adoptan ahora la forma esperada de compañías petroleras y otras corporaciones similares, incluida Repsol. La pregunta es por qué estas corporaciones se están reuniendo con Trump para hablar sobre el petroleo venezolano y no con sus propietarios legales.
Pero a pesar de este panorama sin duda siniestro que dibujan agresores depredando, beneficiarios del crimen, y conformistas pasivos, aún quedan en nuestro mundo defensores de la legalidad que denuncian los hechos y proponen respuestas urgentes.
Por ejemplo la vicepresidenta de la Asamblea nacional francesa, Clémence Guetté, que forma parte de "La Francia insumisa" (la misma que se ha negado con éxito al retraso de la edad de jubilación y a otras medidas neoliberales y extremistas de Macron), ha pedido la salida ordenada de Francia de la OTAN (una OTAN en la que los EEUU de Trump son un elemento clave) en base a los siguientes hechos conocidos:
El reciente secuestro de un jefe de Estado. El apoyo militar a un genocidio.
El bombardeo de pueblos violando el derecho internacional.
La amenaza de una anexión armada lanzada sobre Groenlandia.
Clémence Guetté reclama que no seamos cómplices de estas fechorías, contaminados por la pertenencia a un club como la OTAN que cuenta entre sus socios a un Estado terrorista.
Siri Hustvedt, intelectual estadounidense multipremiada (entre los galardones cabe mencionar el "Princesa de Asturias de las Letras 2019") publicó ayer en El Pais un artículo alarmante (para dar la voz de alarma) titulado "Un nuevo tipo de fascismo que afecta al mundo entero", en el que comienza por aludir a la obra de Robert Paxton "Anatomía del fascismo", y defiende la necesidad o incluso la urgencia de llamar a las cosas por su nombre y fascismo a lo que estamos viendo. De manera que Trump sería un fascista y lo que estaría implementando su administración sería fascismo, tanto a nivel interno como en la forma de expansionismo terrorista. De nuevo la importancia de utilizar la razón y las palabras para describir la realidad.
Dice Siri Hustvedt:
"Debemos llamar el segundo mandato de Trump y a sus secuaces por su nombre. Los medios de comunicación estadounidenses deben dejar de utilizar la palabra “conservador” para referirse a los personajes y las políticas de extrema derecha y a los think-tanks que los apoyan. Estas personas no están conservando nada. Su objetivo es destruir el gobierno, atacar las universidades, acabar con la libertad de expresión, el pluralismo y el Estado de derecho, encarcelar y deportar ilegalmente a personas sin papeles y a ciudadanos legales por igual y fabricar mentiras oficiales sin parar. ¿Qué es lo que quieren? Muchos de ellos desean instaurar una nación patriarcal, cristiana y blanca".
"Los medios de comunicación tienen que dejar sus peroratas sobre la polarización y sus llamamientos sentimentales al diálogo. Los estadounidenses están polarizados con motivo. A nadie se le ocurriría hoy decir que, si unos grupos judíos se hubieran sentado a conversar amigablemente con Hitler, se habría podido evitar el Holocausto. El ICE se dedica a la limpieza interna. Se está muriendo gente". "Recuerdo la época en la que Donald Trump era un payaso, un chiste. La prensa internacional también consideraba un payaso a Adolf Hitler, hasta que dejó de serlo”.
Acabada la broma, quizás a estos ICE que despliega Trump para aterrorizar y asesinar dentro de Estados Unidos, hay que empezar a llamarlos ya los "camisas pardas" del nuevo führer, Donald Trump.
Conviene aclarar que lo que estos nuevos bárbaros occidentales de extrema derecha y sus colaboradores entienden por nación "cristiana" no tiene nada que ver con el cristianismo original, y lo que entienden por nación "blanca" es simple y crudo racismo fundado en la ignorancia de lo que es propiamente un ser humano. Para mayor Ilustración sobre esta retórica mentirosa y agresiva fundada en el odio, conviene leer el artículo de Irene Vallejo "Traiciones a las tradiciones" (El Pais, 11 enero 2026).
Pierdan la esperanza los fascistas de que perdamos la esperanza en recuperar la civilización occidental de esta agresión bárbara al derecho internacional y los derechos humanos.
Como dijo Unamuno, los fascistas pueden vencer por un tiempo breve, pero convencer nunca.