miércoles 20/1/21

Asociaciones de vecinos, no de partidos

En la Transición, los barrios de las ciudades saltaron a la calle con motivo de nuevas celebraciones lúdicas así como para reivindicar la ...

En la Transición, los barrios de las ciudades saltaron a la calle con motivo de nuevas celebraciones lúdicas así como para reivindicar la escasez de servicios, deficiencias urbanísticas y el sentirse escuchados por los ayuntamientos. Los nuevos ensanches y la reestructuración de la población, demandaron la aparición de vecinos ‘activos’ que encabezasen esos movimientos que dieran vida a nuevos y viejos barrios. Era el espíritu con el que nacieron las asociaciones de vecinos (AAVV).

Cuando amigos y conocidos me piden que les cuente algo del pasado 24 de mayo vivido desde dentro como candidato a la alcaldía de Toledo, siempre relato un hecho concreto que me llamó mucho la atención y que sirve como punto de partida para analizar el estado actual de las AAVV. Al ir a visitar a los compañeros que estaban en los colegios electorales, me encontré en la puerta de los mismos a varios representantes de AAVV de la ciudad de Toledo. Lo preocupante y desmoralizador fue el ver cómo algunos de ellos –no todos, me sobra con los dedos de una mano-llevaban colgando de su cuello una acreditación de apoderados de partidos políticos que concurrían a las elecciones. Recuerdo que a la tercera le tuve que decir a uno de ellos: “¡al menos córtate un poco, que también representas a todos tus vecinos!”.

Ejemplos aparte, creo que no escribo ningún disparate si afirmo que podríamos pintar un mapade Toledo identificando con un partido político más afín a cada una de las AAVV. Por cierto, habrá que decirle a Esteban Paños y a su equipo de Ciudadanos que necesitan ‘inventarse’ nuevas AAVV si quieren perpetuarse en el Consistorio. Las de PSOE, PP e IU ya están cogidas. Ironía.

No pretendo señalar ni poner en evidencia a nadie. Sólo quiero identificar un problema que arrastra a todas las ciudades. Se ha perdido ese espíritu asociativo con el que nacieron las AAVV en la Transición. Se ha perdido esa independencia que otorga el poder poner los intereses de los vecinos por encima de todo en las Juntas de Distrito y en el día a día del barrio. La culpa no es de sus responsables, es de los partidos políticos que a base de promesas y promesas han conseguido crear un sistema interasociativo corrupto. Lo de poner los intereses de un partido político por encima de los ciudadanos… me suena.

Si en política nacional se habla de despolitizar la justicia, o en política autonómica de despolitizar televisiones públicas,en política local toca hablar de despolitizar las AAVV. Es algo más urgente que sentarnos a debatir sobre cómo recuperar el voto en las Juntas de Distrito. Porque si ese voto va a ser dirigido políticamente, hacemos un pan como unas tortas.

Hace falta rejuvenecer los equipos de las AAVV. Y no me refiero a bajar la media de edad, sino de rejuvenecer en espíritu y abandonar la inercia en la forma de trabajar, separando las simpatías políticas para poder así representar a todos los vecinos. Son tiempos de estar más en la calle que en una mesa redonda,de ser parte de la cultura de la ciudad involucrándose por ejemplo en los mercadillos medievales, de interactuar en las redes sociales, de colaborar no sólo en las fiestas del barrio sino en las fiestas locales (a veces tan descafeinadas),y hasta de poder gestionar a través de las AAVV algunos trámites de la administración local como puede ser el cobro de recibos. Ya que se han puesto de moda las concejalías de ‘Participación Ciudadana’ en los ayuntamientos, aquí tienen tarea para el nuevo curso que se inicia.

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