miércoles 22/9/21

¿Tenemos Gobierno?

Voy a escribir una boutade: a veces pienso que nos deberíamos de ahorrar los sueldos de algunos de los miembros del Gobierno central. Por supuesto también los de sus asesores y toda la corte de la que se acompañan.

Y es que resulta inconcebible que, durante estos meses que ha durado el estado de alarma, el Gobierno no haya sido capaz de arbitrar una solución para seguir afrontando de manera coordinada los estragos de la pandemia. Si de verdad se dispone de legislación suficiente para hacerlo pues que lo digan, que lo expliquen alto y claro sobre todo para que nos enteremos los ciudadanos.

Si cada Comunidad Autónoma puede hacer de su capa un sayo en un momento de emergencia como es una pandemia, entonces apaga y vámonos.

Desde que se declaró la pandemia del Covid hemos visto algunas disfunciones en el funcionamiento de nuestras Comunidades Autónomas, por ejemplo el que cada una tenga un sistema sanitario propio y no engrasado con el resto. Sin duda es algo que se puede corregir en el futuro sin que eso suponga ninguna merma en la autonomía de cada Comunidad.

Ahora nos encontramos con otra disfunción y es que una vez decaído el estado de alarma no hay manera de que el Gobierno y las Comunidades Autónomas se pongan de acuerdo en una política común para afrontar medidas que sean eficaces para seguir poniendo cortafuegos al Covid.

Algunas Comunidades han solicitado una prórroga del estado de alarma, otras no lo consideran necesario pero si el disponer de instrumentos jurídicos para adoptar decisiones.

Pero el Gobierno Sánchez ha optado por lavarse las manos dejando que sean las Comunidades las que se equivoquen o acierten, y eso si, en caso de que se equivoquen y aumente el número de contagios, poder decir que la responsabilidad no es del Gobierno central.

Pero sobre todo me sorprende la animadversión que anida en tantos dirigentes socialistas contra Isabel Ayuso, a la que quieren responsabilizar del comportamiento incivilizado e irresponsable de quienes, decaído el estado de alarma, tomaron las calles madrileñas actuando de manera irresponsable. El problema es que esos comportamientos irresponsables se dieron en la mayoría de las capitales españolas, pero de eso no dicen nada.

Incluso la señora delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, supongo que a falta de argumentos propios, ha hecho suyo aquello de Franco de que la libertad se puede terminar convirtiendo en libertinaje. Y se ha quedado tan ancha.

En fin...a lo que vamos. Hace meses que debería de haberse celebrado un debate parlamentario sobre qué hacer el día después de que concluyera el estado de alarma. Se deberían haber estudiado distintas propuestas y haber consensuado una línea de acción. Pero no se ha hecho. Y la responsabilidad principal recae sobre el gobierno de la nación, porque si no tiene nada que hacer ni que decir en la lucha contra el principal problema que tenemos como sociedad que es la pandemia, entonces podríamos preguntarnos para qué les necesitamos.

Es evidente que poco a poco, sobre todo gracias a las vacunas, podemos y debemos ir recuperando la normalidad, pero esa normalidad no pasa por el espectáculo que se viene produciendo desde que ha terminado el estado de alarma.

El Covid todavía no ha sido derrotado y por tanto no se puede permitir que haya personas que contribuyan de manera insensata e irresponsable a su propagación. Y aunque sea políticamente incorrecto decirlo, lo cierto es que han sido los más jóvenes los que se han lanzado alegremente a recuperar plenamente una normalidad que aún no se puede recuperar.

La pregunta es evidente:¿Quienes son los responsables de permitir que la gente haya salido a la calle en la mayoría de las ciudades y pueblos sin respetar las mínimas normas necesarias para intentar impedir la propagación del virus?

En primer lugar la responsabilidad recae entre quienes han participado en esos botellones con un desprecio absoluto a la vida ajena, pero también lo son los ayuntamientos, las Comunidades Autónomas y el Gobierno de la nación.

Ha faltado concienciar a la sociedad sobre su propia responsabilidad para cuando decayera el estado de alarma y explicar la necesidad de seguir cumpliendo unas normas para no poner en peligro la salud propia y de los demás.

Es comprensible que la sociedad esté harta de que se haya constreñido sus libertades,de tener la vida reglada con toques de queda y no poder reunirse con quién uno quiera, pero el Covid sigue ahí, no lo hemos vencido ni alcanzado la inmunidad de rebaño. Nos toca a todos ser responsables,a los ciudadanos y a quienes están al frente de las instituciones.

Debemos de recuperar la normalidad sin prisas y sin pausa, con sentido común, y con los ayuntamientos, Comunidades Autónomas y el Gobierno de la nación liderando esa recuperación de la normalidad y evitando comportamientos incívicos.

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