viernes 15.11.2019

Albert Rivera, faltón

Me he dedicado tantos años (cuarenta) a escribir crónicas parlamentarias y analizar la actualidad política que como pueden suponer he visto y escuchado de todo amen de haber podido observar muy de cerca el material del que están hechos los político de todas las ideologías y colores. Esto no me hace más lista pero digamos que la experiencia siempre es un grado a la hora de intentar despejar las brumas de la política actual.

Por eso no diré que me sorprende la transformación de Albert Rivera porque o siempre fue como ahora se manifiesta o simplemente está sufriendo el mal de altura tan común en quienes llegan demasiado rápido a la "cumbre" de la política.

Pero lo que sí pienso que chirría es el cambio de "estilo" de Rivera. Nada parece quedar de ese joven político educado y moderado, capaz de moverse en la política "sin acritud".

En mi opinión, aunque solo fuera por estrategia, Albert Rivera debería de contener ese gesto de enfado que parece haberse congelado en el rostro. Tampoco le favorece esa animadversión pasional contra Pedro Sánchez y de rebote contra el PSOE.

Albert Rivera no debería de olvidar que muchos de sus votantes provienen tanto del PSOE como del PP, que son ciudadanos que descontentos con socialistas y populares optaron en un momento por una opción que parecía centrada, y sobre todo que no tenía aristas cortantes. Son votantes prestados y por tanto pueden regresar en cualquier momento a coger la papeleta del PSOE o la del PP, eso solo dependerá de los aciertos o de los errores de Rivera y los suyos.

En los "estados mayores" de los partidos casi nunca hay nadie con la suficiente personalidad para decirle al "jefe" que se equivoca. Quienes lo hacen saben que pierden la confianza del "jefe" y que por tanto su carrera política se puede ir al traste. Por eso en la mayoría de las ocasiones los disidentes terminan marchándose. Lo hemos visto en Ciudadanos que ha perdido en los últimos meses personas valiosas que habían engrosado sus filas.

Rivera debería de saber que esa animadversión fanática contra Sánchez lo único que va a provocar es que los ex votantes del PSOE que ahora están en Ciudadanos vuelvan a votar al PSOE.

Porque esos votantes lo que esperaban es que el Partido Naranja apoyara al PSOE y gobernaran juntos. No le dieron su voto a Rivera para que terminara formando coaliciones con VOX.

El problema, me parece a mí, es que Albert Rivera no termina de entenderlo y de verdad se cree que puede hacerse con el santo y seña de toda la derecha mandando al ostracismo al PP.

El tono faltón de Albert Rivera cuando habla de Sánchez y "su banda". Me pregunto como se atreve el señor Rivera a calificar de "banda" al PSOE o a los dirigentes del PSOE.
Es evidente que tampoco Pedro Sánchez se muerde la lengua cuando se trata de descalificar a Albert Rivera, y que ambos han llevado demasiado lejos su animadversión. Una animadversión en la que anteponen sus "egos" a los intereses generales. Y eso es imperdonable, pero como a Rivera se le crispa más el gesto y se le engola más la voz al descalificar a Sánchez, puede que en las urnas se lleve la peor parte. Y es que es Rivera quién tiene votos prestados del PSOE por tanto para conservarlos lo que no puede es insultar al PSOE.

Este Rivera "faltón" de los últimos tiempos no se está haciendo un favor ni a si mismo ni a su partido. Lo veremos en las urnas.

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