lunes 25.05.2020

¿Qué nos pasa?

No, no es ningún consuelo echar una mirada fuera y comprobar que en casi todos los países europeos hay problemas. Y quizá el problema más grave es el del auge del populismo y también de los nacionalismos.

Porque lo cierto es que los populistas se han “colado” en todos los Parlamentos y en algunos casos su presencia es importante.

En España, que nos creíamos vacunados contra cualquier opción de derecha extrema, nos hemos visto sorprendidos no solo por la aparición de Vox sino por su éxito en las urnas.

En Francia el fenómeno de “los chalecos amarillos” tiene en jaque al gobierno como en España en su día el movimiento 15M.

Lo fácil es dar respuestas simples a estos fenómenos pero si lo hacemos renunciaremos a reflexionar sobre sus causas.

No tengo la respuesta, pero me parece que una de las causas tiene que ver con el miedo y la frustración de las clases medias que se han visto arrasadas y se han sentido abandonadas por la crisis del 2008.

En Europa y en EEUU se había construido una sociedad en la que se habían ido limando algunas desigualdades y eso significaba que había una inmensa mayoría de personas que pertenecían a un estrato que denominamos clase media. Es decir, personas que tenían un trabajo con una remuneración no alta pero suficiente para vivir, en definitiva saber que la vida no les iba a deparara grandes sobresaltos.

Pero la crisis del 2008 provocó el desamparo de esa clase media. La gente se encontró de un día para el otro sin empleo, las prestaciones sociales disminuyeron, ya nada era seguro. Miles de familia vieron como se truncaban sus proyectos de vida, como de repente pasaban a formar parte de la marginalidad. Ciudadanos con cincuenta años han ido perdiendo sus empleos sabiendo además que nunca más podrían incorporarse al mercado laboral, al igual que los jóvenes han visto cercenadas sus expectativas profesionales, etc. Y a eso se le ha unido el fenómeno de la inmigración. Por no hablar del impacto de las nuevas tecnologías y de la globalización.

Y todo esto y muchas otras cosas han provocado que las sociedades se encojan, que se replieguen sobre sí mismas. El problema es que los partidos tradicionales, la socialdemocracia y los partidos liberales y conservadores europeos no han sabido dar una respuesta con medidas sociales y de apoyo a esta clase media.

Desde el corazón de Europa, desde la UE pero sobre todo desde Berlín se adoptaron políticas que incidieron en el empobrecimiento de la gente, que exigieron sacrificios pavorosos a los más débiles. Y se equivocaron, claro que se equivocaron pero su error ha servido de siembra para el populismo, para que hayan surgido como setas líderes que aseguran que tienen la respuesta a los problemas de la sociedad del siglo XXI. Sus recetas son populistas y por tanto mentirosas porque realmente no tienen respuesta para los problemas tan complejos del mundo de hoy.

El populismo tiene alas porque tanto la socialdemocracia como el liberalismo conservador no han sido capaces de dar respuestas a los problemas reales de los ciudadanos. En algunos casos se han aliado con los populistas, en otros han asumido parte de su discurso, pero en definitiva insisto en que no han sido capaces de dar respuestas nuevas a los problemas nuevos de la sociedad.

Por eso el presente es tan desolador y el futuro tan incierto.

La socialdemocracia y la democracia cristiana o el liberalismo conservador, son los pilares sobre los que se constituyo la Europa del bienestar pero ¿dónde están ahora?

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