Martes 19.06.2018

¡Pero qué listos son!

Los directivos de Ifema deberían dimitir. Sí, deberían hacerlo porque su decisión o sugerencia para que la galerista Helga Alvar retirara los "retratos" de Santiago Sierra no solo fue un acto de censura sino un error de gran calibre.

Santiago Sierra se ha hecho un nombre con "obras" que son puro espectáculo y que parecen hechas sobre todo para ocupar titulares. Y sus "retratos" de Junqueras, los Jordis y compañía, sin duda tenían ese objetivo.

De manera que no es de extrañar que la semana haya comenzado de nuevo en torno a los "retratos" de Santiago Sierra, exhibidos en Madrid pero fuera de Arco y que también podrán ser vistos en Valencia y en otros lugares más. Aunque, en mi opinión, la obra de Santiago Sierra desde el punto de vista artístico es irrelevante, desde el punto de vista político se ha convertido en un icono del independentismo.

Y sí, si algo han demostrado los independentistas es que son unos "genios" en lo que a la batalla de la propaganda se refiere. Siempre van kilómetros por delante de todos los demás.

No sé ustedes, pero a mi me parece que cuanto ha ocurrido en torno a la "obra" de Santiago Sierra es un "gol" más de los que el movimiento independentista viene metiendo al Estado.

Es evidente que el señor Sierra sabía que la exhibición de su obra iba a escocer y que podía provocar una reacción en su contra. Es igualmente evidente que la galerista, sin duda muy lista, también sabía que eso podía suceder. Se trataba de echar un pulso y el pulso sin duda lo han ganado con creces Sierra, la galerista y desde luego el movimiento independentista catalán.

El valor artístico de los retratos de Sierra es más que discutible, pero rotulados como "Presos Políticos en la España Contemporánea" adquieren un valor político.

Si no se les hubiera hecho ni caso habrían pasado sin pena ni gloria que es lo que realmente merecían, es decir la indiferencia por más que un independentista de pro haya pagado 96 mil euros por ella, y otros independentistas igualmente de pro decidan que hay que exhibirla, evidentemente por su valor político.

Pero a lo que voy, la causa del independentismo ha metido un golazo por la escuadra al Estado logrando colar la palabra "censura" en todos los titulares de la prensa nacional y extranjera.

Porque sí, claro que hubo censura por parte del IFEMA, cuyos responsables han demostrado ser absolutamente torpes y más papistas que el Papa. Solo a un torpe se le ocurre censurar la obra de Sierra pidiéndole a la galerista que la descolgara de la pared. Solo había que ver la sonrisa de la galerista para saber que estaba encantada con la estupidez de los responsables de Ifema. Vamos, que los señores de IFEMA cayeron solitos en la trampa y solo por su torpeza insisto en que deberían de dimitir o ser dimitidos.

No hay día en que desde filas independentistas no se diga que sus dirigentes encarcelados son presos políticos. De manera que ¿a qué viene mandar descolgar la obra de Sierra, que al fin y al cabo decía lo mismo?. Sí, ya sabemos que Oriol Junqueras, los Jordis y compañía, no están en la cárcel por sus ideas sino porque formaban parte de la cúpula que organizó un "golpe" contra nuestra democracia quebrando las leyes. Pero ya se sabe que para ganar la batalla de la propaganda nada mejor que repetir una falsedad miles de veces, en este caso con retratos incluidos.

Las obras de Sierra se basan en la provocación y gracias a sus provocaciones se ha hecho un nombre. De manera que es evidente que con ocasión de Arco la intención de Santiago Sierra sería la misma, presentar una obra de la que no hubiera más remedio que hablar. También es evidente que en los últimos meses los responsables de instituciones y partidos constitucionalistas han intentando no decir una palabra más alta que otra para intentar que no se avive el fuego del independentismo. Y es igual de evidente que la obra de Sierra era munición para avivar la mecha. De ahí que tuviera su parte de razón Margarita Robles cuando dijo que no era partidaria de nada que pudiera alborotar la delicada situación que se vive con Cataluña, sin que eso significara que le pareciera bien la torpe decisión de los responsables de IFEMA.

De manera, que una vez más los independentistas han ganado la batalla de la comunicación señalando a España como un país donde existe la censura.

Y todo a mayor gloria no solo del independentismo sino de Santiago Sierra, un tipo listo, listísimo que se gana la vida estupendamente gracias a la tontería de los demás que confieren categoría de obras artísticas a sus puestas en escena. Se habría llevado un chasco, en realidad un disgusto, si nadie le hubiera dado ninguna importancia a su obra.

Pero los responsables de IFEMA metieron la pata bien metida y fueron ellos los que organizaron el escándalo mandando retirar los retratos a mayor gloria de la galerista, el artista y los independentistas. "Chapeau" por lo listos que son.

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