Adjetivos calificativos

A veces es difícil encontrar el adjetivo preciso que no suene a insulto pero que refleje determinados comportamientos. A mi no me gusta ofender si puedo evitarlo, pero en ocasiones, ya digo, resulta difícil encontrar la palabra que exprese lo que se quiere decir sin que suene a ofensa. Y es que llevo días buscando el adjetivo para describir a Óscar López y a los dirigentes socialistas, ministros incluidos, que han salido en tromba para, el primero para echar la culpa a Javier Lambán porque el PSOE ha perdido las elecciones en Aragón, y el resto (léase Ángel Víctor Torres, Ana Redondo o Isabel Rodriguez) para denostar a Felipe González y a otros socialistas que se atreven a discrepar con cuanto esta pasando en el PSOE de hoy.

En un principio pensé que esos comportamientos eran “miserables” pero me parecía demasiado fuerte la palabra. Claro que escuchar decir a Rebeca Torró, actual secretaria de Organización del PSOE, que García Page ha “comprado” el marco del PP y que Felipe González no es un referente, amén de otras lindezas, me han causado un sentimiento de estupor.

Según la RAE, el adjetivo miserable significa, entre otras acepciones, ruin, perverso, mezquino, misero... y unas cuantos significados más.

Ya digo que he buscado en el diccionario porque quería encontrar el adjetivo exacto que definiera las palabras del ínclito Óscar López, a la sazón ministro, echando la culpa al fallecido presidente de Aragón, Javier Lambán, del fracaso de su compañera Pilar Alegría en las recientes elecciones celebradas en esa comunidad. Quizá el adjetivo más preciso para definir a López sea el de mezquino. Pero que cada cual elija el que crea más apropiado.

Como me resultan sorprendentes los insultos y descalificaciones de quienes estos días critican a Felipe González por haber dicho que, si Sánchez es candidato del PSOE en las próximas elecciones, votará en blanco. Incluso los ha habido que le han señalado la puerta de salida y “acusan” a Felipe González de ser de “derechas”. Les diré que muchos de ellos son los mismos que mantenían una actitud rastrera respecto a González, cuando este era presidente. Sí, muchos de estos, (y estas) son los mismos que antaño le hacían la pelota, y aquí incluyo no solo a gente de su partido y del actual Gobierno. Muchos de los que ahora se lo montan de antifelipistas intentan hacer méritos con Pedro Sánchez. Incluso hay quienes se saltan a la torera cualquier código ético repitiendo que el expresidente se ha “forrado” y tiene negocios en América por más que nunca nadie hasta ahora ha podido probar que esto sea así. Pero echar mierda es muy fácil y, sobre todo en los tiempos en que vivimos, sale gratis total.

Los mismos que pretenden enlodar la figura de González son los que callan ante los escándalos del actual gobierno y de un reciente expresidente socialista cuyas relaciones con la dictadura de Maduro son más que cuestionables, así como sus labores de asesoría a determinados grupos económicos.

Pero no se trata del “y tú más”. Se trata de la desfachatez de quienes arrecian con campañas de desprestigio contra quienes se atreven a discrepar o a criticar al actual presidente, Pedro Sánchez, por las políticas que lleva a cabo.

Son los mismos que vienen polarizando la sociedad e intentan amedrentar, con el calificativo “facha” a todos aquellos que no forman parte del club de fans del sanchismo.

Pedro Sánchez debería reflexionar sobre el cariz de quienes le rodean porque los mismos que ahora reniegan e insultan a dirigentes históricos del PSOE, como lo es Felipe González, serán los primeros que le apuñalarán en cuanto vean que el viento sopla en otra dirección. Sánchez se cree políticamente inmortal pero no lo es y, ya digo, que tarde o temprano conocerá la soledad cuando no tenga prebendas que repartir ni expectativas de destino que prometer.

Algún día el PSOE saldrá de su actual ceguera y sentirá vergüenza. O eso espero.

Mientras tanto repasen el diccionario porque a lo mejor encuentran una definición más ajustada para López y compañía que la de mezquinos.