Martes 23.10.2018

Que ahorren ellos ...

El presidente Rajoy, que está en uno de sus peores momentos de popularidad, porque Ciudadanos le come el terreno de forma imparable, ha recomendado a los españoles que ahorren más “pensando en su futuro y en la educación de sus hijos”. Ahorro con “horizonte temporal prolongado” le ha llamado. Los políticos son únicos para poner nombres que aparentan modernidad y cambio, aunque estén vacíos de contenido real. Rajoy habló también de planear inversiones para el futuro a las que se pueda recurrir cuando sea necesario. Todo eso suena bien, y hay que celebrarlo, porque dejamos de hablar de lo ‘único’, de Cataluña, para hablar de las cosas que importan a los ciudadanos, pero hay que pedir a los políticos que lo hagan en serio.

¿Cómo van a ahorrar quienes cobran sueldos inferiores, en ocasiones muy inferiores, a los mil euros? ¿Cómo van a encarar el ahorro los tres millones y medios de parados? ¿Cómo las familias que ven imposible llegar a fin de mes? ¿Cómo ese 25 por ciento de los ciudadanos que viven bajo el umbral de la pobreza? ¿Cómo los jóvenes sin empleo o los mayores de 50 años que han perdido su empleo y están en un limbo del que es casi imposible salir? ¿Cómo los pensionistas a los que ahora se pone en la picota al decir que cobran de media más que los que empiezan a trabajar, aunque sea porque han cotizado durante decenas de años? La reciente medida del Gobierno de permitir la liquidez de los fondos de pensiones diez años después de su constitución y la pequeña rebaja en las comisiones de los fondos, son positivas, pero insuficientes. Habrá que esperar hasta 2025 para poder hacerlo. ¿Y hasta entonces, qué? 

Hacen falta muchas más cosas. Para empezar, favorecer que suban los sueldos. En las empresas privadas y en la Administración. Después del duro ajuste de la crisis, los sueldos pueden y deben subir. Y para ello, en lugar de recomendaciones, el Gobierno debe aplicarse en lograr acuerdos para aprobar los Presupuestos de 2018, y las demás reformas legales imprescindibles, en lugar de vegetar en la inanidad legislativa y hacer recomendaciones a los ciudadanos. Y debe favorecer la liquidez de las empresas. Una de cada tres empresas cerradas durante la crisis lo hizo por retrasos en los pagos. Y debe fomentar los planes de pensiones en las empresas. Si se bajaran las cotizaciones sociales y se destinaran 50 o 100 euros al mes por trabajador para planes de pensiones, trasladables si el trabajador cambia de empresa, las jubilaciones del futuro empezarían a ser otra cosa.

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