Viernes 22.02.2019

Cinco claves para unas semanas decisivas

Pedro Sánchez quiere estirar su presidencia hasta 2020 al precio que sea como única forma posible de extenderla hasta después de 2020. Solo adelantará las elecciones si no tiene ninguna otra opción. Sabe, Tezanos al margen, que unas elecciones hoy solo le pueden situar en una posición más débil, porque sus socios pueden tener peores resultados, pero sus exigencias pueden ser aún mayores. Solo ahora tiene garantizado el poder y el poder permite hacer todo lo que no se puede hacer en la oposición. El tiempo es su aliado. Si le sale bien la jugada, para consolidarse; si no le sale bien para permanecer todo el tiempo posible en el Gobierno. "Confía en el tiempo, decía Cervantes, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades". Sánchez es un "cervantino" convencido.

Sin embargo, no conozco a nadie, excluido el propio Presidente, que confíe en que sea posible llegar a 2020 sin convocar elecciones. En las próximas semanas se juega todas sus posibilidades. En primer lugar deberá demostrar que es capaz de que se aprueben sus Presupuestos, lo que, sin duda, exigirá importantes concesiones a los partidos independentistas y a Podemos, sin aumentar ni el déficit ni el gasto. Los números que ha presentado no se sostienen ni en primero de Económicas, pero hay algunos que saben que si no hay Presupuestos, Sánchez cae, y si Sánchez cae, las cosas se pondrán peor para ellos.

La segunda clave son las listas electorales y los resultados de las elecciones. Las designaciones a dedo abren heridas profundas en los partidos que solo se atenúan si se gana. Si se pierde, las heridas acaban convirtiéndose en tumores malignos. Eso no le afecta solo a Sánchez sino a todos los partidos. No hay derrotas dulces, solo resultados que permitan alcanzar o mantener el poder.

La tercera clave, conectada con la primera, es el comienzo del juicio del 'procès'. Algunos en Cataluña siguen pensando que el Gobierno tiene poder para ordenar a fiscales y jueces que hagan lo que ellos desean. Su concepto de la separación de poderes y de la justicia es manifiestamente erróneo. Van a ser jornadas duras y puede que la sentencia no contente a nadie. Lo que desde luego no hará es solucionar el contencioso.

La cuarta clave, conectada también con la primera, es la Economía. Si vuelve una recesión, y hay muchos datos que lo avalan, el crecimiento del PIB se resentirá --ya lo ha anunciado la ministra Calviño--, caerán la creación de empleo y, por supuesto, los ingresos del Estado, lo que significa que los Presupuestos serían papel mojado aunque se aprobaran... Ya hay importantes anuncios de despidos en empresas de primer nivel, como Vodafone, Ford, CaixaBank, Alcoa, La Naval, BlackRock... Esta "gripe" es muy contagiosa y no parece que el Gobierno tenga lista ninguna vacuna.

Y, finalmente, otra clave que puede tener graves consecuencias es el escándalo del espionaje masivo de Villarejo en el asalto de Sacyr al BBVA, donde aparecen implicados como espiados y/o como actores de una sucia operación desde el expresidente del BBVA, Francisco González, a la actual presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega o el ex ministro Sebastián, entre otros muchos, a las más altas instituciones del Gobierno. Otra vez las cloacas. Y en este caso, una absoluta falta de información y de transparencia por parte de los aludidos y de las instituciones. Otro torpedo en la confianza de los ciudadanos y más votos para los extremos. Como decía Séneca, "el tiempo descubre la verdad", aunque no siempre.

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