Opinión

El cinismo del ministro

En esta España en la que cada día nos depara un nuevo episodio político hórrido que supera al del día anterior tenemos algunos ministros que parecen haber entrado en competición para ver quién la dice más gorda o más falsa. El de Justicia, Félix Bolaños, es uno de ellos, otro que va por el mismo camino es el recién llegado Óscar Puente.

Sostiene Bolaños que el Gobierno siempre defenderá a los jueces y magistrados y lo dice en horas en las que es notorio que arrecia la acometida de los dirigentes de los partidos separatistas contra quienes en cumplimiento riguroso del ordenamiento legal, juzgaron y sentenciaron a los golpistas del “procés”. Proclama Bolaños que defenderá a los jueces que están siendo señalados por los portavoces de los partidos que intentaron el golpe y lo dice olvidando que es el ministro de Justicia del Gobierno que impulsa un ley de Amnistía cuyo objetivo es revocar las actuaciones de los jueces que juzgaron a los sediciosos. Los mismos jueces que están siendo señalados por los dirigentes de esos partidos políticos (Junts y ERC) con los que ha pactado el PSOE para conseguir que votaran la investidura de Pedro Sánchez.

Un pacto vergonzoso que incluye otra exigencia más de los separatistas que aboca a la creación de comisiones parlamentarias para investigar las actuaciones de jueces y magistrados. El objetivo de dichas comisiones es amedrentarlos. No hay precedentes en el ámbito de los países miembros de la Unión Europea de un ataque de esta naturaleza a la independencia judicial que es uno de los pilares de la separación de poderes base, a su vez, del ordenamiento de los Estados democráticos.

Ni una palabra de Bolaños para reprochar su indigna actuación a quienes señalan a los jueces que cumplieron con su obligación aplicando la ley a quienes se la habían saltado. Y no puede hacerlo porque pertenece a un Gobierno cuya continuidad depende de los votos de los partidos separatistas que son los que le arrancaron a Pedro Sánchez la puesta en marcha de una ley de Amnistía cuyos términos redactaron ellos mismos y de la que esperan beneficiarse los jefes que como Oriol Junqueras o Jordi Turull fueron sentenciados por su participación en el proceso sedicioso o los que siguen prófugos como Carles Puigdemont. Los separatistas calumnian a los jueces a los que señalan como prevaricadores y tratan de intimidarlos pero Bolaños de eso no dice nada porque su jefe ha firmado con ellos un pacto vergonzante del que depende la longevidad de la legislatura. Cuesta creerlo, pero es así. Cuesta creer todo lo que está pasando -y lo que podemos avizorar- porque después de la ley de Amnistía de creer a Oriol Junqueras vendrá el referéndum para la independencia de Cataluña. Nos aguardan días de mucha zozobra política. Nada bueno.

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