Lunes 12.11.2018

A Montón, decisiva en la mastercrisis

Hola Carmen, son tantas las sensaciones que me embargan tras tu reciente deriva que no soy capaz de pensar en nada en lo que no estés presente. En cambio, de esta carta que ahora comienzo de nuevo llevo escritas mil versiones distintas. Tal es la velocidad que lo tuyo le ha metido al noticiero.

No comprendí tu primera rueda de prensa, pues me pareció mentira que no vieras lo que muchos sí vimos desde el primer momento: que tu salida del Gobierno sería inmediata. Después te haré una pregunta que espero sirva para que comprendas la discrepancia, pero ahora, cuando la onda expansiva de tu dimisión ha ganado la batalla de las portadas a noticias de tanta categoría como la exhumación de Franco o la Diada de Catalunya, me he dejado vencer por el optimismo. ¿Por qué no soñar con un efecto mariposa capaz de dar, por fin, la vuelta a esta nuestra tortilla, tan evidentemente podrida, partiendo de algo tan nimio, o no, como un master basura regalado por una universidad con nombre de monarquía franquista?

Lo cierto es que tu gestión de la dimisión está provocando que se comience a separar el grano de la paja en los currículos de los líderes más relevantes, lo que augura una mancha de aceite que podría alcanzar dimensiones descomunales. Y muchos ataques de nervios porque, entre otras cosas, tras la publicación el viernes 14 de la tesis doctoral de Pedro Sánchez, una decisión que si tiene bien controlada será triunfadora, Pablo Casado podría quedar herido de muerte lenta si no publica su master. Y muy perjudicado si lo publica, porque sus folios no van a resistir la menor comparación con el libro del actual presidente. Y el atrevido Rivera, con sus másteres de quita y pon del currículo, pues tres cuartos de lo mismo. Porque a estas alturas de la mastercrisis nadie se puede atrever a inventarse lo que no ha sido.

En el punto al que hemos llegado empiezo a pensar que el terror visceral a que esta movida, al debilitar a una clase política españolista enredada en luchas a muerte, termine favoreciendo a los independentistas, podría provocar un consenso general, pero no declarado, para echar tierra sobre este lío y regresar a la entente del fallido 155. Eso significaría que el triunfador de la mastercrisis, que sospecho será Sánchez, tendría que renunciar a la ventaja conseguida por la necesidad de recibir ayuda del PP y de Ciudadanos contra Catalunya. Me extrañaría. Espero que antes de eso decida convocar elecciones.

Ahora un paréntesis para la pregunta que te decía.

¿Por qué motivo, en la primera rueda de prensa, no declaraste algo parecido a esto?

 “Sí, me apunté al master de URJC porque me lo pusieron fácil. Ocurrió hace años. Fue un error. Lo reconozco. Devuelvo este título que no merezco y pongo mi cargo a disposición del presidente Sánchez”.

Solo treinta y cinco palabras y la posibilidad de que los medios, una vez conseguida la victoria de ser decisivos, le hubieran dado carpetazo al asunto. Y quizás no habrían seguido buscando nuevas irregularidades en tu master. Y si las hubieran encontrado y publicado, la situación no podría ser muy distinta a la que hay en este momento.

Los hechos, Carmen, han demostrado que eres mucho más importante que Cristina Cifuentes y Pablo Casado, pues la potencia destructiva del tuyo está siendo mucho mayor que la de sus dos masters juntos.

Para terminar, en honor a la verdad y por la parte en que hayas podido influir para que así esté ocurriendo, no podemos obviar dos diferencias positivas, a favor de este gobierno, a la hora de afrontar crisis de las que envenenan: Una es la indiscutible velocidad a la hora de tomar decisiones, sin miedo a decir una cosa y la contraria en menos de 24 horas. La segunda, tal como nos la cuenta el mismo Diario.es matagigantes, la de una RTVE informando con objetividad y dedicando a la crisis el tiempo que se merece.

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