viernes 03.07.2020

Y el susto llegó

Justo hace una semana y en estas mismas líneas sostuve que quizás no le vendría mal al Gobierno un pequeño susto. Entonces, y así quedó dicho, no se sabía cuál iba a ser la posición final de los grupos parlamentarios en torno a una nueva prorroga del estado de alarma pero un pequeño susto era necesario. No para desgastar al Gobierno, que ya bastante desgaste tiene, sino para todo lo contrario. Cuando no se tiene mayoría absoluta y hay que enfrentarse a una situación realmente difícil. El sentido común, el puro pragmatismo, aconseja el acuerdo, buscar compañeros de viaje que ayuden a cargar con el equipaje. Justo lo contrario de lo que venia haciendo el Ejecutivo. No se trata de multitud de ruedas de prensa, ni de conferencias con los gobiernos autonómicos, si de lo que se trata es de informar sobre la ya decidido. Ni qué decir respecto a sus apoyos de investidura y grupos de la oposición. Nadie sobra para hacer el viaje más llevadero, pero al Presidente le han sobrado todos.

Ha sido así hasta que el lunes, Pablo Casado aseguró que "a día de hoy" el PP no iba a apoyar la prórroga. Luego vino el chaparrón impresentable de Echenique y la reiterada afirmación de que los ERTES decaían si la prorroga no salía adelante. En Moncloa nunca creyeron en que el PP iba a votar no y en realidad acertaron, porque nunca estuvo en la cabeza de Casado el voto negativo, pero el plante del líder del PP hizo saltar las alarmas. Estas se desbocaron cuando ERC anunció su voto negativo. En este punto, Inés Arrimadas, que pedía lo mismo que el PP venia reclamando, mostró su disposición al acuerdo. El hueco dejado por ERC había que llenarlo. Y se negoció -habrá que estar a la espera de cómo se cumple y cuándo- porque, en principio, Sánchez, dio a la responsable de Ciudadanos lo que nunca quiso dar a Casado. Fue Casado quién se plantó, quien dio el susto y Arrimadas quién se ha llevado las portadas de los periódicos. En política no hay nada inocente. 

En la tarde-noche del martes y a escasas horas del pleno, quedó demostrado que cuando se quiere negociar se nota, se trabaja, se persuade. Ábalos y Calvo desplegaron sus dotes negociadoras con los partidos canarios y el PNV y todos, al final, salvaron la situación, dejando al PP fuera de juego concediéndole al mismo tiempo la categoría de único partido de oposición. El papel de Casado no es fácil. Denuncia el mal uso del estado de alarma y no le falta razón pero tengo para mí que en estos momentos la inmensa mayoría de los ciudadanos prefieren seguridad para su salud aún a costa de la libertad. Esto no significa que el Gobierno goce de una excelente salud ante los ciudadanos, significa que la gente tiene miedo, mucho miedo, al virus. 

¿Significa el susto del Gobierno un antes y un después? No lo creo. Me cuesta imaginar que el PSOE renuncie a ERC a cambio de Ciudadanos. Ha habido un desencuentro entre ambos pero eso ocurre hasta en los matrimonios bien avenidos. Seguirán juntos. Continuarán el romance de la misma manera que el Gobierno de coalición seguirá siendo el que es porque así lo ha decidido de manera legítima el legítimo presidente del Gobierno. 

Lo que sí ha significado el susto es que el Gobierno ha constatado su debilidad, que sus socios le acompañan según vaya el viaje y si ahora la lucha contra el virus es difícil no es demasiado aventurado pronosticar que tan difícil o más va a ser afrontar la dura crisis económica que ya tenemos encima. Si Sánchez cree que la va a poder gestionar con Teruel Existe o con Bildu, orillando de manera deliberada al PP como viene haciendo desde el día uno, se volverá a equivocar en su estrategia. Y se equivocará Casado si para esa fase, que ya está aquí, no va formando un equipo solvente para establecer estrategia y preparar números.

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