jueves 25/2/21

Torra, advierte

La Justicia es lenta, pero una vez que emprende el camino no desiste de él. Lo hemos visto con la entrada en prisión de Rodrigo Rato.En cuestión de semanas lo veremos con la apertura del juicio oral que sentará en el banquillo a los políticos independentistas catalanes, ahora presos preventivos. La semana próxima conoceremos las posiciones de la Fiscalía y, con toda seguridad, la de la Abogacía del Estado.

Nada mas conocerse la noticia de la apertura del juicio oral, el President de la Generalitat Quim Torra ya ha advertido que si la sentencia no es absolutoria se responderá con la misma determinación que se manifestó el 1-O. A comienzos del año pasado nadie podía creer que el independentismo llegara a donde llegó. Parecía imposible que ocurriera lo que ocurrió pero ocurrió.

Ahora se insiste mucho en el debilitamiento del independentismo y en sus fisuras internas pero esta debilidad se convertirá en fortaleza, al menos aparente, y las fisuras darán paso a un cierre de filas. Por ello, no es prudente pensar que Torra habla por hablar y que si hay sentencia condenatoria nada va a ocurrir. Ocurrirá y será el Presidente del Gobierno, como en su momento le tocó a Mariano Rajoy, lidiar con una situación que cuando menos resultará incómoda, muy incómoda y que puede llevar a que el Gobierno goce de una extraordinaria soledad.

Es obvio que el Ejecutivo no puede entrometerse en la calificación que de los hechos realice la fiscalía. Tiene a su alcance, sin distorsionar la división de poderes, la Abogacía del Estado que según declaró ayer la vicepresidenta del Gobierno, será el próximo día 2 cuando se conozca su posición. No es arriesgado aventurar que no verá rebelión alguna. Pedro Sánchez lo adelantó en el debate del miércoles recordando a Federico Trillo. Trillo sostuvo en 1994 que solo cabía hablar de rebelión cuando intervinieran militares o civiles armados. Ni Trillo ni nadie podían imaginar en 1994 que desde las propias instituciones se pudiera desafiar al Estado. En fechas bien recientes, en una entrevista en televisión, el hoy Presidente del Gobierno, aseguraba que los hecho ocurridos, a su juicio, constituían una rebelión. Ahora ha cambiado de opinión y la horquilla se mueve entre la sedición y la desobediencia, delitos de mucha menor gravedad que el de rebelión y con penas sustancialmente menores.

No es arriesgado afirmar que el Gobierno irá por este carril, obviando el presunto delito de rebelión, en un intento de apaciguar los ánimos de los independentistas y de desinflamar el ambiente. Pero nada les va a apaciguar y la inflamación volverá. El que apoyen o no los Presupuestos es algo secundario. "Si hay Presupuestos llegamos a 2020 y si hay que prorrogar, elecciones a finales del 19". Esta es la convicción y la determinación que existe en Moncloa. Basta una serie de decretos para que el Gobierno pueda dar salida a algunas de las medidas ya anunciadas. Estos decretos serán aprobados por ERC y los que conformaron la mayoría de la moción de censura no la van a estropear. No se trata tanto de apoyar a Sánchez, que también, como de impedir que "las derechas" gobiernen.

La advertencia de Torra conviene no tomarla a broma. Vienen días complicados, de mucha tensión política e informativa y es aquí cuando Pedro Sánchez se va a encontrar con que sus interlocutores habituales y preferidos, son los mismos que le van a poner en un serio aprieto en el que ni Podemos ni el PNV le va a hacer especial compañía. Más bien al contrario.

Con este panorama y por torpe que haya podido estar Pablo Casado y por mucho que le hayan molestado sus palabras suena a infantil y casi temerario el Pablo, no te hablo que anunció el miércoles Moncloa. Mi madre, castellana recia y sabia siempre nos decía, "hijos, no retiréis la palabra a nadie porque nunca se sabe quien te va a dar agua cuando tengas sed". Pues eso.

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