Opinión

Miuras en Génova

Llegaron los barones a Génova, sede central del PP, como auténticos miuras. Dispuestos, todos ellos, salvo Moreno Bonilla, que fue el único elegante, dispuestos a dar la estocada definitiva a Pablo Casado. Después de horas de reunión que se hicieron eternas se llegó a un acuerdo: continúas como presidente del Partido pero no te presentas al Congreso extraordinario. Dieciséis personas se hicieron dueños y señores de los cientos de miles de afiliados al principal partido de la Oposición.

Lo cierto es que Pablo Casado resistió, después de unas jornadas que han sido, en muchos momentos, de auténtico escarnio hacia una persona que sin duda ha cometido muchos errores, algunos tan de bulto como su entrevista en la COPE y, desde luego, su extraordinaria dependencia del ya ex secretario general. Y esos errores los está pagando con creces, incluso más allá de lo razonable y estético.

Apoyar al triunfador, apuntarse sin miramientos a quien al parecer se ha erigido ya como presidente in pectore, es fácil. Sin embargo, en donde se mide la calidad humana, la sensatez e incluso lo proporcionado es en el trato que se da al vencido y en este caso, el trato recibido por Pablo Casado resulta lacerante. Tan lacerante que las conductas de muchos han salido muy mal paradas porque no es incierto que lo que haces, te harán. Más de uno salió compungido por la sensación íntima de que “nos hemos pasado”. Solo Moreno Bonilla tuvo palabras de sensatez:cabeza y corazón es lo que pidió para resolver la crisis. Por detrás, en labor callada, Cuca Gamarra ha trabajado para evitar el escarnio innecesario. Los errores cometidos no deben privar de una salida digna e institucional a quien ha pilotado el partido en el momento más complicado para los populares.

Para Casado han sido dias amargos. !!!Quien le iba a decir a él que hasta Suarez Illana iba a pedir que dimitiera!!!. Se da por hecho que la política es esto. Disiento. Esto es la mala política en la que todos entran en resonancia dando rienda suelta a filias y fobias que llegan a asustar. Cabe preguntarse por qué los que ahora hablan no lo han hecho en su momento. Era un clamor interno que los modos y maneras del ex secretario general habia incendiado más de un territorio, que había descontento. Al final, la obcecación de Casado con Garcia Egea le ha conducido en gran medida a la actual situación. Y ahora es él el que está recibiendo en sus carnes las patadas reservadas al que ha sido su número dos. No lo vio o no lo quiso ver, no ahora, sino hace ya mucho tiempo.

Analizar el pasado siempre es más fácil que aventurar el futuro y este futuro, el del PP, está todavía por escribir. Sabemos que Casado se va pero está por confirmar que venga Nuñez Feijóo. Es de esperar que haya tomado nota de los miuras que ahora le apoyan.

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