Opinión

Lo que Feijoo sabe

Feijoo sabe, casi al cien por ciento, que de esta no va a ser presidente del Gobierno. Sabe que algunas de sus posiciones, sobre todo cuando viaja a Cataluña, no son compartidas por la totalidad de su partido. Sabe que tendrá que realizar una labor de Oposición que no va a ser nada fácil pero lo que sabe, por encima de cualquier duda, que el afán del PSOE y, por supuesto, de Sumar es arrinconar a su partido de modo y manera que no tenga más margen de maniobra que pactar con Vox. Sabe que sus adversarios quiere. Condenar al PP a no poder hablar con nadie que no sea Santiago Abascal.

Es este acorralamiento político el que Feijoo quiere romper. Hasta el momento de nada le valido apoyar al socialista Collboni para, nada menos, la alcaldía de Barcelona y de nada le ha valido evitar posiciones de poder municipal de Bildu en favor del PNV. Ni los socialistas ni el PNV se han dado por enterados y Feijoo sabe que esto también forma parte de ese, ya viejo, pacto del Tinell que hoy más que nunca está en pleno vigor. Dicen los populares que Sánchez y Diaz y otros acuden al argumento de Vox pero recuerdan que cuando se firmó el vigente pacto del Tinell, Vox no existía.

No cabe duda que Vox es, dicho suavemente, una faena para el PP y sus comportamientos allí donde gobiernan en coalición, tanto autonómica como municipal son un serio dolor de cabeza para el PP más que justificado.

Ante este panorama, Feijoo sabe que tiene que romper ese cordón, de ahí que, por ejemplo, en Cataluña exprese posiciones que a muchos sorprenden, cuando no critican. Es tan sorprendente que el presidente del PP hable con Junts?. En mi opinión no, entre otras cosas porque sirve para demostrar que pueden hablar si comerse unos a otros. Una cosa es dialogar y otra bien distinta es acordar. Y no, el PP no puede pactar con Junts si lo que este partido pone por delante es la amnistía y pretensiones independentistas. No lo ha hecho ni lo hará, de ahí que desde posiciones muy enquistadas dentro del PP surjan algunos desconciertos.

No son necesarios, en ningún caso, discursos altisonantes y duros para mostrar las diferencias y Feijoo ha dicho que sí, que se habló con Junts y sin dar un grito ha reiterado que con ellos, dadas sus pretensiones nunca ocultadas, el pacto es imposible.

De la misma manera que el actual PSOE, salvo García Page, se pliega sin chistar a las decisiones de su líder, el PP debería aprender de los socialistas, que sin mover una ceja dan por buenos los estruendosos cambios de opinión de su secretario general. Es obvio que un partido no es, no debería ser, una secta y que cuando se trata de una organización tan grande como el PP existen opiniones diversas. No obstante esta obviedad debería ser modulada, o ¿es que Feijoo se merece menos autoridad y respeto que Sánchez en el suyo?.

Por mucho que ante la inminencia del pacto con Junts el mantra que se está poniendo en marcha es que el PP ha negociado con los independentistas catalanes. Si una sola reunión de Esteban Gonzalez Pons con gentes de Junts es una negociación, ¿cómo llamar a los constantes contactos e intercambio de papeles entre PSOE y Junts?.

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